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¿Por qué ganó Cristina?

Seguimos profundizando en los motivos del triunfo electoral de la Senadora –ya Presidenta electa- Cristina Fernández de Kirchner.

Ya mucho se ha batido el parche con la dicotomía entre el voto de los “centros urbanos”, libre, a conciencia y educado, y los sufragios de la periferia pobretona, analfa y punteril.

Paralelamente a ese debate de poco vuelo, unos cuantos analistas un poco más sutiles venían advirtiendo –ya antes del comicio- sobre la notable evolución de los indicadores sociales que mostraba la gestión del Presidente Néstor, cifrando allí las causas del apoyo electoral condensado en la jornada del 28 de Octubre.

Vamos a hundir el bisturí en ése tema. En particular en la evolución del mercado de trabajo. Sí, ya sabemos lo que cayó el desempleo y el subempleo, cuánto se incrementó el nivel de actividad, etcétera, etcétera. Pero de lo que se trata es de saber cómo y cuánto se “derramó” de ésa mejora de los indicadores laborales. En una de ésas podemos llegar a descubrir que el pobrerío votó a Cristina porque realmente mejoraron su situación laboral y sus ingresos, no? ¿Qué dirán entonces los Salvajes Unitarios estigmatizadores del voto de los humildes?

Vamos a ver qué pasa cuando cruzamos los indicadores del mercado laboral, con la estratificación de los hogares según el Ingreso per Cápita Familiar (IPCF). Esto es, con los deciles de hogares ordenados desde el más pobre al más rico.





En el Cuadro 1 (click sobre la imagen para verlo ampliado) podemos ya ver unas cuantas cosas. Primero, vemos diez conjuntos o estratos de hogares, que van del decil 1 –de menor ingreso- hasta el 10 –de mayores ingresos-. Y tenemos las tasas de desocupación del total de la población relevada por la Encuesta de Hogares, que cae del 16,8% al 9,8% entre el 3º trimestre de 2003 y el 1º de 2007.

Además, si consideramos cada decil por separado, vemos la tasa de desocupación que se registra en cada uno (recordemos: la población desocupada del decil sobre la población económicamente activa del mismo decil). En el decil más pobre, el desempleo cae del pavoroso 30,9% al todavía gravísimo 18,1%, pero cae 12,7 puntos. Así podemos seguir leyendo hacia abajo qué ocurrió en cada estrato. Hasta llegar al paraíso del pleno empleo en que viven los del decil 10, el más rico.

Mientras que en 2003, el 70% de los hogares –los deciles 1 a 7- padecían tasas de desempleo de dos dígitos, en 2007, se redujeron al 40%. Los deciles de menores ingresos, que se encontraban en el reino de la recontra-híper desocupación en 2003, son donde más se acentúa la caída.

Podría decirse que esto sólo bastaría para dar cuenta del voto a Cristina, y de pasada iluminar las otras razones del voto de la terca negrada, que además de choripanes, micros y tetrabrick, que por lo visto tuvo algo más que sopesar a la hora de elegir qué boleta ensobrar en el cuarto oscuro. El Cuadro 1, pues, ya nos va dando indicios de cómo se han ido repartiendo los efectos del acelerado crecimiento económico. Pero vamos por más.





A partir del Cuadro 2 (click sobre la imagen para verlo ampliado) podemos poner en cantidades lo que en el anterior aparecían como porcentajes. ¿Qué nos dice este cuadro –lo reconocemos- algo más complejo de leer? En el 3º trimestre de 2003 la Encuesta de Hogares relevó casi 1 millón 700 mil desocupados, que en el 1º trimestre de 2007 se redujeron a poco más de un millón. Esto es, 600 mil personas dejaron de ser desocupadas. ¿De dónde salieron? ¿Adónde estaban? Lo podemos ver en las dos últimas columnas. El 27,7% de quienes dejaron de estar desocupados, corresponden al decil más pobre. Y así podemos seguir hacia abajo con los deciles de ingreso creciente. Si contamos los cuatro deciles de menores ingresos, el 40% de los hogares más pobres, allí está el 61,3% de quienes abandonaron la condición de desempleo. ¿Y podemos seguir considerando que si votaron a Cristina lo hicieron arreados?

Pero claro, podríamos pensar que algunos/muchos/unos cuantos dejaron de ser desocupados porque se quedaron en su casa y dejaron de buscar trabajo. Es decir que bajó la tasa de actividad del estrato. Algo de eso sin duda hay, pero vamos a seguir con la modalidad de la reinclusión laboral, lo que determinará finalmente el aumento del ingreso de los hogares.



Nuevamente, como en el caso del desempleo, vemos la tasa de subocupación para el total de la población relevada –cae del 17,2% al 9,7% entre el 3º trimestre de 2003 y el 1º trimestre de 2007-, y la tasa de subocupación que afecta a cada estrato separadamente. También aquí constatamos que el subempleo horario golpea más cuanto más descendemos en la escala de ingresos, pero también que es allí, en los estratos más bajos, donde más disminuyó. Si replicamos el Cuadro 2 para este caso, pondremos en cantidades de subocupados lo que aquí aparecen como porcentajes.

Podemos aquí realizar similar lectura que en el caso de los desocupados. Entre el 3º trimestre de 2003 y el 1º trimestre de 207, la cantidad total de subocupados relevada desciende de poco más de 1 millón 700 mil a 1 millón 80 mil. Dejan de ser subocupados 661 mil personas. Y quienes abandonan esa condición laboral se distribuyen según consignan las dos últimas columnas. El 61,6% de quienes salen del subempleo horario corresponden a los 4 deciles de menores ingresos.

Esta modalidad de reinclusión laboral, y cómo impactó diferenciadamente en los estratos más bajos, se va a reflejar en la pauta de distribución del ingreso. ¿Cómo? Que sí, que cambió, y para mejor. Si no cree vea:

En este Gráfico (click sobre la imagen para verlo ampliado) vemos para cada Decil, qué porcentaje del ingreso total se embolsa, y cómo evolucionó esta distribución entre Mayo de 2003 y el 1º trimestre de 2007. Podemos apreciar que los ricachones de los deciles 9 y 10 son perdedores netos, sobre todo el Decil 10, y que lo que pierden se reparte entre el resto. Notablemente, los estratos más pobres recuperan porciones de la torta. La remanida brecha entre el estrato más rico y el más pobre, esto es, cuántas veces más se lleva de la torta el decil 10 en comparación con el decil 1, por su parte, desciende de 14 a 11 (calcule con calculadora, véalo Usted mismo) ¿Alguien dijo que la distribución del ingreso estaba congelada? Si afinamos el lápiz, se puede ver cómo crece o decrece cada estrato:

Clave de lectura: el decil 1, el más pobre, aumentó 9,09% su participación en el ingreso total, el decil 2 aumentó el 7,32%, y así. Sí, sí, visto así, es bastante desparejo, pero ¿se puede seguir diciendo que este modelo no derramó nada?

Para concluir, porque esto ya es demasiado largo para un bloguín, vamos con dos gráficos más.



Acá vemos que el ingreso per cápita promedio de los hogares más pobres aumentó 176% entre Mayo de 2003 y el 1º trimestre de 2007, el del decil 2 aumentó 184%, y así. Esto es medido en pesos corrientes. Claro, entretanto hubo inflación –y ahora también aunque no la conocemos- pero el gráfico exhibe el aumento en contantes y sonantes pesos, sin deflactar ni nada. Creemos que habla por sí sólo.


Por último de lo último, tenemos el famoso Indice de Gini, desde Mayo de 1994 hasta el 1º trimestre de 2007. El Indice es un número sintético que sintetiza –como dice su nombre- la distribución vista en el Gráfico 1. Como es sabido, cuando crece refleja una mayor desigualdad, y cuando disminuye refleja una mayor equidad. Si su valor fuera 1 mostraría una situación en la cual un solo individuo acapara todo el ingreso y el resto zapatero. Si su valor fuera cero, la situación sería la opuesta: todos ganarían lo mismo. La curva dice que con la recuperación económica posterior a la devaluación se quiebra la tendencia siempre creciente de los años convertibles y neoliberales. Y más aún, que desde el picotazo de 2002, se han recuperado niveles de equidad mayores a los de la década del noventa.

Repreguntamos la pregunta del título: ¿por qué ganó Cristina? La única verdad es la realidad, solía decir un general, o coronel, o león herbívoro creo, no sé.

ACLARACION METODOLOGICA:

Los numeritos en danza fueron obtenidos a partir de las Bases Usuarias de la Encuesta Permanente de Hogares –procesados con SPSS 15.0- y de los tabulados básicos de la EPH puntual, disponibles en la página del INDEC, constando que es toda información previa al affaire Moreno-Edwin-Pagliere. Así que, no chillar, estos datos son de cuando “los troscos del Indec” todavía mandaban en el organismo y conspiraban con los tenedores de bonos indexados por el CER.

(¿“Trotsky en Wall Street” decía una canción de Sabina?)

4 refutaciones:

Anónimo dijo...

Por qué no dice lo que pasó con las tasas de actividad, de empleo, etc.? Si no, claro, se muestra solamente lo que da bien!

Además, quién no te dice que esos ingresos que supuestamente aumentaron no provienen de lo que les pagan para que vayan y los voten????

También podés cruzar el consumo de tetra con los deciles a ver qué te dá. Capaz que los más pobres están ahí por algo más

manolo dijo...

Buena data.
Cafiero ya es un clasico, no se recordas cuando le preguntaron por la posibilidad de que Peron fuera mestizo.
Un abrazo

Sirinivasa dijo...

Al Manolo le digo: me da mucha curiosidad saber qué es lo que respondio don Antonio a esa cuestión. Pero la de "mató a alguien", me sigue pareciando el summum del summum.

Al anónimo... se quedo en el 55' falta decir que Perón prometía que iba a salir vino de las canillas (idea que honestamente habría que pensar y desarrollar)

manolo dijo...

Se había corrido esta bola
http://www.clarin.com/diario/2000/07/16/p-01401.htm
No encontré la respuesta en Internet, pero se la escuche por radio.
“¿Si Perón era indio?
Mire, no me consta, pero si fuera cierto me llenaría de Orgullo.
El mas grande hombre de la historia argentina en el siglo XX, con sangre de los pueblos originarios, ratificaría la admiración y el respeto que tenemos por él todos los peronistas”
Te imaginas el tartamudeo de Chiche Gelblum.
Si tenes copia del folleto, publícalo o envíamelo a socrates.demente@gmail.com
Como te sea más conveniente
Un abrazo