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¿Quién votó a Cristina?


Los días posteriores a las elecciones suelen ser un anticlímax político y discursivo. Pero dan pie también para sopesar los números finos del resultado del comicio. Allí –en los datos duros que surgen del escrutinio cuasi definitivo- encuentran sepultura un variopinto conjunto de lecturas sesgadas , análisis apresurados, y conclusiones concluyentes, hechas antes de la compulsa electoral, y durante la noche caliente del escrutinio, con pocos –muy poquitos- votos escrutados.

Pero como el momento ya pasó, y el mencionado anticlímax afirmó sus reales en el universo mediático, de tanta verba y tanta tinta, corridos en esas horas, aún quedan instalados y circulando numerosos y falaces enunciados que pueden oírse repetir una y otra vez, sorprendentemente, aún cuando los datos duros proveen contundentes elementos refutatorios. En su reemplazo, aparecen nuevas lecturas, no menos arbitrarias, que desvían la atención. Reseñaremos un par de casos.

Un ejemplo de lo dicho son los resultados de la Provincia de Buenos Aires. El periodismo interesado no cejó en su intento de proyectar al Gobernador electo –Daniel Scioli- como futuro challenger del gobierno nacional. Puesto que los votos para gobernador iban a ser de mucha mayor cuantía –así lo decían las encuestas- que los votos que recibiera Cristina Fernández para presidenta, Scioli se convertiría en el “tractor” del voto presidencial. De esta manera, la Presidenta electa le “adeudaría” buena parte de su triunfo en ese distrito clave para la elección nacional, y el nuevo Gobernador afirmaría un espacio representativo propio donde irían a coaligarse a futuro los peronistas descontentos con el Gobierno K. Aún los diarios del lunes 29 abonaban esta perspectiva, y con un escrutinio muy parcial asomaban números que parecían sostener la tesis. Ya el martes la cuestión desapareció de los titulares. ¿Qué pasó?

Pues bien, en la Provincia de Buenos Aires Cristina Fernández fue votada por 3.071.534 ciudadanos –el 45,93% de los votos positivos- en tanto que Daniel Scioli recibió la preferencia de 3.149.170 votantes –el 48,11%-, resultando una diferencia entrambos de sólo 77.636 votos –2,18 puntos porcentuales-, aproximadamente la suma de los votos obtenidos por Pino Solanas y Luis Amman, del FRAL. Poca cosa en verdad como para situar al Gobernador electo en una pretendida posición de disputa por la centralidad de la gestión que se iniciará el 10 de Diciembre.

Valga como anecdótica –o no- la situación que se registró en La Matanza, donde la Senadora Fernández recogió la preferencia de 277.267 electores –el 54,78%-, mientras que el actual Vicepresidente obtuvo 261.154 sufragios –el 51,04%-, es decir 16.113 votos menos. Se podría –honestamente- cifrar la diferencia en causas relacionadas con la interna política del oficialismo local, y con la figura del candidato a Vicegobernador, Alberto Balestrini, hombre fuerte del distrito. Pero, en función de los presagios mediáticos, el resultado no deja de llamar la atención.

Tanto énfasis puesto en diferenciar la preferencia electoral de la Presidenta y el Gobernador, ya electos, obedece al repetido intento de introducir “cuñas” y supuestos divisionismos en el dispositivo político oficial. Los medios opositores –o, si se quiere, la oposición expresada mediáticamente- han necesitado de contínuo, desde que asumiera Néstor Kirchner en 2003, de buscar, descubrir, alentar y azuzar fisuras en el espacio político denominado “kirchnerismo”. Sólo que –ay!- los datos duros a veces le dan un claro mentís a tales construcciones, que terminan revelándose sólo discursivas.

Una vez confrontadas los vaticinios previos con los guarismos reales, algunos lugares comunes caducan rápidamente y se le otorga vigencia a otros nuevos, siempre a tono con la búsqueda de fracturas sociales o políticas. Por ello la novísima controversia aparecida en estos días es la que se da en torno a la oposición “centros urbanos/interior pauperizado”. Esta mirada tendenciosa, racista, en definitiva gorila, y poco original –tan sólo un remix de tradicionales posturas denigratorias de los sectores populares- ha pretendido encontrar una dicotomía entre lo que sería el voto de las “grandes ciudades”, donde abunda la gente educada, formada, crítica, de clase media, casi faltaría agregar de piel blanca, por un lado, y por otro, el de las periferias, los espacios suburbanos, las provincias pobres, donde predomina “esa gente”, de poca educación, con “abundante superávit de oscura pigmentación”, pobre, y por tanto fácil presa de la dádiva y el clientelismo, aquéllos a quienes se lleva a votar “por un choripán” (es notable la fijación que tienen ciertos comunicadores en correlacionar la ingesta de embutidos con la preferencia electoral).

La inferencia implícita de esta diferenciación no es otra que la del “voto calificado”. Más allá de la tiranía del número que impone la democracia, habría votos que valen más que otros, por ser producto de la libertad de la conciencia de quien lo emite. Los “otros” serían votos de “segunda”, condicionados por el clientelismo y los aparatos. Unos votarían pensando en las sacrosantas instituciones, los “otros”, rehenes de sus carencias, en su bolsillo –o al menos en su estómago.

Tal como la Presidenta electa lo hizo, con rotundo y elemental sentido común, cabría preguntarse por qué distritos como Quilmes (385.636 empadronados), Florencio Varela (225.242 empadronados), Almirante Brown (337.973 empadronados), La Matanza (773.449 empadronados), Lanús (348.624 empadronados), Moreno (242.527 empadronados), Merlo (311.882 empadronados), todos donde Cristina Fernández ganó con holgura no son considerados “grandes centros urbanos”. Entre ellos suman 2.625.333 electores, más que los 2.564.950 de la Ciudad de Buenos Aires, y mucho más también que los otros remanidos “grandes centros urbanos” donde se registró una buena performance electoral de la oposición. Claro, los “calificadores de votos” sostendrán que en esos territorios del impenetrable conurbano campean caudillos locales y toda suerte de “punteros” que con las consabidas malas artes clientelares, capturan el voto de los pobres e ignorantes. Ignoramos cómo explicarán el desempeño de la Senadora en las elecciones de 2005, cuando tales caudillos y punteros apoyaban la candidatura de Hilda González de Duhalde. O, por remitirnos más atrás, el notable desempeño que obtuvo la Alianza UCR-FREPASO en los mismos distritos durante las elecciones legislativas de 1997, confrontando también con la Senadora González de Duhalde.

De manera tal que, la supuesta polaridad entre “grandes centros urbanos” y el resto, se revela pura y dura como una oposición clasista. Lo dijo la candidata opositora Elisa Carrió: se prepara para gobernar en 2011 con el voto de las “clases medias y medias altas”. No aclaró qué sucederá con el voto de los humildes. Así pues, como “civilización y barbarie”, “alpargatas y libros”, regresa por sus fueros un no tan nuevo clasismo oligárquico.

Vuelven los salvajes unitarios… viva la Santa Federación!!!

1 refutaciones - Add Yours

Alejandro Pablo dijo...

Hola Sirinivasa. Tu nota me pareció excelente y me clarifico un par de cosas con eso de los punteros de prov.
Creo q la diferencia entre los "centros urbanos" como los quieren llamar, podria estar dada por la mayor suceptibilidad de ellos al discurso mediatico desarrollado por la oposición, y a la vez por la prevalencia del sentir insolidario e individualista de ellos que han accedido mas rapidamente a la "mejoria economica". Lo que le sirve de caldo de cultivo.
Lo que vos contas de como encaran mediaticamente esos mayores votos que han sacado (votos buenos, sabios, etc), esta tambien diseñado para ese mismo sector como destinatario. y se lo creen.
Pero "ellos" tambien saben que ahi se les acabo el discurso y tienen q inventar algo mas para ampliarse a otros sectores. Por eso, Carrio piensa construir asi.
De todos modos ya debe haber gente trabajando en nuevas estrategias, y digo de "ellos" los que tienen los billetes.
Sobre Carrio, es mi sentir, es una "Braden" reformateada estilo criollo y eso me preocupa.
habria mas cosas para decir e intercambiar opiniones, pero aqui se hace extenso. dejo mi mail archivo_infouba@yahoo.com.ar