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37.500 %


Volvimos, luego de unos días agitados in extremis debido a la impecable transición bonaerense, donde un ejército disciplinado de cuadros técnicos provenientes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, nos demostró a los cerriles bonaerenses las maravillas que se pueden hacer con la Ley de Ministerios y las estructuras administrativas del Estado Provincial. ¡Qué oscuridad en la que vivíamos! ¡Cuán desasnados estamos ahora! No hay caso, los porteños de ley cruzan la General Paz y la mueven de taquito.

Establecido el prolegómeno excusatorio de nuestro silencio, vamos al tema que nos ocupa (diría un catedrático complutense). Periódicamente -o persistentemente, o contínuamente- nos encontramos con que la patria mediática se hace eco de los lamentos empresarios por la merma de su rentabilidad. Por ejemplo aquí. La cantilena pareciera ser siempre la misma.

Ya algunas de las primeras teorías del desarrollo, se fundaban en una distribución regresiva del ingreso como elemento positivo y favorecedor del progreso económico: en la creencia de que, como los pobres se consumen todo lo que ganan, y por lo tanto no ahorran -restándole recursos a la inversión, de donde provendría la ampliación de la capacidad productiva de la economía-, una distribución desigual debería favorecer la acumulación; los ricos, al incrementar su masa de inrgesos aumentarían la tasa de ahorro, y de allí inyectarían recursos destinados a la inversión. En una palabra, los más desfavorecidos debían ajustarse el cinturón y bancarse vivir contando las chirolas, pues en definitiva, era por el bien de todos, y en un futuro no muy lejano podrían salir de pobre al difundirse los efectos del crecimiento por todos los recovecos de la subdesarrollada sociedad. En términos estilizados, era aproximadamente este el argumento.

Poco han cambiado las cosas. Ahora, resulta que los aumentos de salarios, la presión tributaria del gobierno central, las intervenciones de organismos públicos distorsionando los mercados, etcétera, etc., generan inseguridad jurídica, van limando la rentabilidad de las empresas, y generan, en definitiva, desincentivos a la inversión. Con lo cual nos alejamos de la senda del progreso. Moraleja: las políticas de ingresos que lograron sacar a 9 milones de personas de la pobreza, son tan sólo una pasajera ilusión. El gobierno debería favorecer el sostenimiento de las tasas de rentabilidad empresaria, moderar el consumo, aquietar el crecimiento de los ingresos asalariados, dejar hacer, dejar pasar. De adoptar tal conducta, en un futuro no muy lejano, sin duda, accederíamos al paraíso, la tierra prometida, el equilibrio general con pleno empleo de los recursos, blablablá. Nada nuevo.

Esta larga introducción viene a cuento de una nota que encontramos en la página de Lucas Carrasco, es algo vieja, quizá muchos habrán leído ya alguna referencia a la cuestión, pero no dejó de impresionarnos, tanto por los datos involucrados como por los ribetes persecutorios del caso. Aquí va, habla por sí sólo.

Estimados: como Profesor Universitario, de la Universidad Kennedy. Dictaba cinco asignaturas, entre ellas, Ejercicio y Administración Farmacéutica. Con mas de 50 excelentes alumnos, inquisitivos, ávidos de adquirir conocimientos, mi misión además de enseñar Legislación Farmacéutica, era explicarles como es esta actividad comercialmente, tal es así, que como trabajo practico averiguamos al azar el costo de un descongestivo nasal en gotas, droga base nafazolina, tiempo en el mercado mas de 40 años, consultado el proveedor mas importante de drogas para la industria farmacéutica, dio el costo por frasco, 0,03 centavo, precio de venta 11,25 pesos, ganancia por unidad 37.500 %, por supuesto esto no tiene parangón con ninguna actividad licita, a todo esto se me invita el 5 de junio de 2007 al Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación, donde se realizaron unas Jornadas sobre "Ética y Medicamentos" estando presentes, legisladores, funcionarios gremialistas , las Cámaras Farmacéutica que supuestamente no habían sido invitadas, pero ahí estaban en segunda fila, farmacéuticos, etc, finalizada la Jornada se podían exponer posiciones de cada uno que quisiera hablar, yo fui uno de ellos y en particular me dirigí a las Cámaras de la Industria a los que tenia a pocos metros, el drama es la accesibilidad de nuestro pueblo a los fármacos, se nos mueren compatriotas, en particular niños ,muchos de ellos muy pequeños y esta gente sin ninguna culpa gana el 37.500 %, esto es un escándalo de proporciones y el Estado debe y puede solucionarlo, no puede hacerse el distraído.

La respuesta a mis palabras no se hizo esperar, no para intentar solucionar el tema sino para sacarme del medio. Me cito mi Decano Dr, Capon Filas y La Directora de Farmacia Farmaceutica Magariños, y con un discurso Kafkiano e hiriente, me sacaron la cátedra de Farmacia, días después todas las demás, no estoy arrepentido, no puedo ser cómplice de tamaño despropósito.

Como curiosidad mi ultimo sueldo, aguinaldo incluido fueron 231 Pesos.

Lo saludo cordialmente.

Profesor Universitario.
Eduardo Marcelo Cocca
e-mail : profcocca@gmail.com

ESTOS SON LOS MAIL DE LAS PERSONAS RESPONSABLES DE MI SEPARACION DE TODAS MIS CATEDRAS, ES A LOS EFECTOS DE QUE SI ALGUIEN LES QUIERE DECIR ALGO.UN FRATERNAL ABRAZO A TODOSEDUARDO COCCA

Dr. Rodolfo Capón Filas caponfilas@fibertel.com.ar
Farmacéutica Maria del Carmen Magariños mcmagarinos@fibertel.com.ar
Rectorado rectorado@kennedy.edu.ar

Ver también:

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