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9 millones y medio de razones para no cantar victoria (o aquello del vaso medio vacío o medio lleno)

En varias páginas que leemos cotidianemente han aparecido abundosos e interesantes comentarios sobre la asunción de la nueva Presidenta (por ejemplo acá), balances de la gestión del Néstor, y vaticinios sobre lo que se viene. Como en estos días hemos andado con ajetreo, y veces también desconfiamos de nuestra capacidad reflexiva (o por que no nos sale nada que valga realmente la pena subir al bloguín), la cuestión es que nos hemos remitido a un pudoroso silencio, mucho mejor que repetir lugares comunes, y glosar –apenas- los diarios. Luego, al volver a escuchar con algún detenimiento algunos pasajes del discurso de asunción, más algún comentario amigo, se nos suscitó la siguiente reflexión. Allí va.

Días atrás, cuando subimos esta nota, nos quedamos pensando. Resulta que una vez nuestra rubia amiga de Adrogué, al ver uno de los Gráficos que la acompañaba, nos preguntó por qué a los pobres e indigentes los poníamos arriba de los no pobres. Y que quizá se visualizara mejor la evolución favorable de estos indicadores sociales, si hacíamos al revés, es decir así (click para ampliar):

Bueno, es lo que referimos en el título, son dos maneras de ver lo mismo. Y es lo que ocurre con las estadísticas, los cuadros y los gráficos que ilustran lo cuantitativo. Dados unos datos, buenos, malos o peores, el arte de ilustrarlos –en gráficos y cuadros- puede ser una de las artes más maliciosas y manipuladoras. Basta con agrandar la escala o achicarla, para que gruesas variaciones en el corto plazo desaparezcan de la vista y quede una línea de apariencia suave; o basta estirar la línea de tiempo incorporando datos pasados –irrelevantes para el análisis- para que un brusco descenso se transforme en un imperceptible declive. Los colores con que se ilustra también son un contundente significante. No es lo mismo, poner a los pobres e indigentes en violentos tonos de rojo que como matices de un gris neutral. Y no es lo mismo ponerlos “arriba” que “abajo”. A efectos cuantitativos, es lo mismo, no se falsea ningún número, pero sí induce sobre la posible lectura.

Poner a los pobres “abajo” conlleva asumir que son los que están sumergidos en el fondo de la sociedad. Y ponerlos “arriba” puede hacer pensar que son una carga que pesa sobre esa sociedad.

Si se pone a los pobres “abajo” se corre el riesgo de que, a medida que que esos segmentos rojos se van angostando, alguien diga que hemos llegado a umbrales “tolerables de pobreza”, o acaso a un “núcleo duro” muy complicado de revertir. En definitiva, se invisibilizan, puesto que “pobres ha habido siempre”, no?

No estamos del todo seguros, pero preferimos ponerlos “arriba”, nos da la impresión de que si bien vemos lo “lleno” del vaso, es más difícil engañarse sobre lo “vacio” que resta llenar. Ponerlos “abajo” resalta lo “lleno”, pero lo que falta aparece como un resto, un sedimento, una rémora que, puesto que el vaso está bastante lleno, quizá pierda importancia.

Y bien, el corolario de esta reflexión estético-metodológica, viene a cuento de un punto que mencionó la Presidenta en su discurso (cito de memoria):

"Mientras haya un pobre en la Argentina no habremos alcanzado la Victoria"
Y de aquí, claro, el motivo del título.

4 refutaciones:

Tincho dijo...

Hola Sirinivasa. Tiene mucha razon con la elaboracion de los graficos.

Hace poco lo experimente porque para aprobechar el espacio achique la escala pero dsp me puse a pensar que tal vez pueda magnificar un fenomeno a simple vista (aunque reconozco que no fue la intencion).

Hasta en ese grafico de pobreza uno podria estar contento porque disminuyo pero comparando con una mirada de unos años atras puede ser no tan alentador. Ademas que claro que los precios con los que se calcula la canasta ....

Saludos y lindo blog.

german dijo...

parece que conoce las leyes de la gestalt ; el rojo y el circulo son el color y la figura mas pregnante , es decir mas atrayentes, mira si pones los pobres en color azul claro, eso si no seria un dato duro

saludos buen blog

Musgrave dijo...

Sirinivasa, buenas.

Me quedé pensando en la última frase de su post donde cita a Cristina.

Será que tenemos unas presidenta rawlsiana?

Ojalá.

Sirinivasa dijo...

Voy a tener que revisar si encuentro algo de rawls, de esas cosas poco en mi biblio