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Cristina 2007-2015: ¿Volver a Perón?

Seguimos emperrados con la cuestión de la Distribución del Ingreso. Quizá porque hace bastante tiempo que venimos quemando pestañas en la ingrata labor de recopilar y estudiar estos numeritos; quizá también porque, de veras, es un debate vigente y pertinente. Como sea, en la semana nos pusimos laboriosos y aquí va.

La cuestión es que hay dos líneas gruesamente definidas cuando se debate –poco- y se opina –mal- sobre la Cuestión Distributiva (así, pomposamente llamada).

Una, que va desde Claudio Lozano hasta el “Chipi” Christian Castillo sostiene que estamos, más que mal, requetemal. Que vamos cuesta abajo, que el Gobierno del Presidente Néstor no cambió nada, sino para peor, etcétera, etcétera. En el mejor de los casos, que estamos congelados en los niveles de desigualdad regresiva de la crisis. No sostienen sus posiciones con Datos Duros y serios como los nuestros.

La otra –que tampoco se mete mucho con los números- se apaña en que… es muy complicado revertir la desigualdad. Mejor nos conformamos con la recuperación del empleo, la baja de la pobreza y la indigencia; a fin de cuentas el crecimiento ayuda y mejor no jodamos con redistribuir, que a ver si nos caemos del mundo, generamos inseguridad jurídica, hacemos populismo y otras herejías. Nada nuevo, un remix de la teoría del “derrame”.

Debiera haber voces intermedias, amparadas en los datos –favorables- sobre la evolución distributiva desde 2003 al presente. En nota anterior vimos algunos datos, y si yo fuera el Gobierno saldría con los tapones de punta a callarles la boca a los que dicen que estamos como siempre de regresivos. ¿Por qué no lo hacen si son datos buenos? No lo sé, pero a mí me parecen uno de los mejores indicadores de la actual gestión.

Bien, en esa nota anterior, nos metimos con algunos numeritos referidos a la pauta distributiva que se desprende de la última medición publicada de la EPH, Encuesta Permanente de Hogares (la "buena de en serio" je, antes que Guillote Moreno rajara a la dirección de la Encuesta). Sobre todo en cuanto a las variaciones favorables habidas entre 2003 y 2007.

Pero claro, se dirá, estamos aún lejos del paraíso (¿recuerdan aquello del infierno y el purgatorio?). Ahora bien, nos preguntamos: ¿dónde queda el paraíso? Si bien podemos decir que en algunos aspectos se registra menos desigualdad que allá por el 94’ ¿eso significa que en esos años estábamos bárbaro? (ya me imagino: ¡Menem volvé!).

Pues, evidentemente no. Personalmente hemos definido nuestro “Paraíso” como el año 1974, más precisamente Octubre. Sí, sí, gobernaba Isabel, el General se había peleado con sus “muchachos” y luego estirado la pata, todas esas cosas turbulentas, ya lo sabemos.

La cosa es que elegimos ese momento de nuestra historia por varias razones –pocas en realidad-: primeramente porque fue el último año más o menos “normal” en que estuvo en vigencia el anterior modelo de acumulación: industrialista, mercadointernista, con una clase trabajadora que cobraba bien y en blanco, tenía sindicatos poderosos, los asalariados se llevaban algo así como el 47% del ingreso (46,9% en 1973, último año de la serie de distribución funcional del BCRA). En fin, el estatismo populista feo y malo reinaba a sus anchas por los confines de la república, y en los barrios populosos de morochaje los domingos crepitaba en los aires la fragancia del asadito.

La segunda razón, más mundana y pedestre, es que en Octubre de 1974 tenemos la primera medición de la EPH para el Gran Buenos Aires, de donde salen los tabulados de distribución del ingreso. Es decir, es lo más lejano históricamente que tenemos para comparar seriamente con la actual pauta distributiva. En ese año aún no había un relevamiento estadísticamente relevante para un conjunto amplio de aglomerados urbanos de todo el país. De todos modos los números del GBA siempre siguen de cerquita a los del total urbano (obviamente que por su peso demográfico y estadístico diferencial), así que los podemos tomar como punto de comparación.

Entonces ¿cómo estábamos en 1974 en comparación con estos tiempos ingratos? Veamos (click sobre la imágen para verla mejor):




Acá es como ya hemos visto, el decil 1 es el de los hogares con menor ingreso per cápita, y el decil diez es el que le sobra la biyuya. Tenemos a la vista, cómo se repartía la torta en el GBA en 1974, cómo se distribuye ahorita nomás, en el 1º trimestre de 2007, y las variaciones absolutas y relativas. En rojito van las pérdidas de participación en la torta, y en azul las ganancias. Múltiples y diversas lecturas, cómo no, son posibles a partir del cuadrito.

Calculemos: los primeros cuatro deciles, el 40% de los hogares más pobres, perdieron el 20% de la porción que se llevaban en tiempos de Gelbard (hagan la cuenta, no puedo hacerlo todo yo!). Al primer estrato le fue como en la guerra, y al décimo le fue de fiesta-fiesta. El 20% superior, es decir, los deciles 9 y 10, amarrocó casi todo lo que perdió el resto, y en terminos relativos agrandó su porción casi un 18%. Mientras tanto, los estratos intermedios, los deciles 5 al 8 (¡oh, sufrida clase media, cuántas cosas se dicen en tu nombre!), puede decirse que zafó bastante del diluvio: en total pierde 0,6 puntos del total, o 2,55% de lo que tenía.

En el medio, ya lo sabemos, estuvo la Dictadura de Videla-Martínez de Hoz & Co., la debacle hiperinflacionaria de Alfonsín, le década de Me#em y Caballo, el absurdo De la Rúa de nuevo con el equino, la megadevaluación del Caudillo de Lomas de Zamora, y por fin el Presidente Néstor (¿te extrañaremos?).

Ahora bien, supongamos que nos da por la utopía, soñar despiertos, o proyectar tendencias –que es massomeno lo mismo-, podríamos volver a esa Icaria, a ese paraíso perdido? ¿Es posible, o al menos factible? Y, sobre todo, lo más importante, ¿cuándo?

Acá veíamos en nota anterior la evolución del Indice de Gini desde Mayo de 1994 hasta el 1º trimestre de 2007, y como viene cayendo con altibajos desde la crisis 2001-2002. La idea es simple, vamos a proyectar esa tendencia, y ver cuándo llegaría a los niveles de nuestro paraíso perdido.

(Para los “entendidos”: paciencia, que aquí en este blog no queremos dejar a nadie pataleando sin saber de qué se trata)

La herramienta que vamos a emplear se llama mínimos cuadrados, y fue desarrollada por el genio de los genios, princeps mathemathicorum, Carl Friedrich Gauss. Cuando queremos analizar la tendencia de una serie de datos que varían en el tiempo, tenemos muchas opciones y alernativas. La primera, y más simple, es el ojo. Ciertamente, cuando vemos un gráfico podemos apreciar si los valores crecen, disminuyen, fluctúan con alguna periodicidad, o son más bien volátiles. Pero claro, el ojímetro no va más alla de esa evaluación subjetiva. Por ello, la estadística (la de en serio, que suda estudiando y analizando fórmulas estrambóticas) ha desarrollado una enorme variedad de recursos para arrimar el bochín y poder decir, con algún fundamento, qué tendencia tiene una variable. El método de mínimos cuadrados, el más simple, nos provee de una línea recta –por eso lo de tendencia “lineal”- que es la que “mejor se ajusta” a la serie de datos. Lo de “mejor”, no es en sentido figurado, sino a partir de una definición estricta (en “Introducción a la econometría” de Oskar Lange –el polaco-, es donde hemos encontrado una de las mejores exposiciones del tema, pero por desgracia es un libro difícil de encontrar).

Entonces, con esa recta que nos marca la tendencia (lineal) de la evolución de una variable en el tiempo, tenemos un criterio fundado para decir si vamos para arriba o si vamos para abajo. Podemos hacer algo más… podemos extrapolarla. Vamos, que si nuestra serie de datos llega al 1º trimestre de 2007, le damos para adelante en el tiempo, y vemos qué pasa. ¿Esto es sanata? NO. ¿Futurología? Un poco. Una variable –como nuestro índice de Gini- es condicionada, influída, determinada y modificada por una multiplicidad de factores, cuantificables o no, que a su vez pueden variar, y lo hacen. Por eso, como suelen hacer los economistas, llamaremos a esta proyección un “ejercicio”. De todos modos, como luego veremos, nos habilita para dilucidar qué cosas deberían también ocurrir para que esa tendencia se materializara.

La serie de datos que emplearemos para proyectar es el Indice de Gini, calculado sobre la distribución decílica del ingreso de los hogares, según el ingreso per cápita familiar, desde el 4º trimestre de 2003 hasta el 1º trimestre de 2007. Arrancamos desde ahí porque es cuando arranca la Encuesta Permanente de Hogares en su modalidad Contínua, que produce información trimestral. Vale decir, es homogénea la unidad de tiempo sobre la cual proyectaremos.

Ah, el Indice de Gini para la distribución del ingreso del GBA en Octubre de 1974 era: 0,259

Ese sería nuestro objetivo para llegar al paraíso (para Volver a Perón!!!)

¿Qué resultados nos da esta proyección/ejercicio/futurismo/sanata? Veamos (click para ampliar):


Confesión: cuando hicimos las cuentas nos quedamos verdaderamente impresionados. Primero por la sideral distancia entre la actual pauta distributiva y la del 74’, y luego por todo lo que habría que recorrer –supuestas todas las condiciones ideales- para regresar a ella.

Entonces, continuando la tendencia (línea azul, la de los mínimos cuadrados), de la evolución del Indice de Gini entre 2003 y 2007 (línea naranja con puntitos), vemos cuándo nos cruzamos con el Indice de Gini del 74’ en el GBA (línea verde horizontal). Resultado: en el 1º trimestre de 2016 (circulito azul).

Algún kirchnerista delirante de optimismo podría pensar: Cristina pone en la mesa del acuerdo social la cuestión distributiva, avanza meta que meta redistribuir, se reelige en el 2011, y en 2015, vuelve Néstor triunfalmente. Foto: entrega de la banda presidencial con un cartelón grande detrás que dice “lo hicimos mi General: Gini=0,260”. Lindo ¿no?

9 refutaciones:

Anónimo dijo...

Acepto! Dónde firmo?

Mendieta dijo...

Usted es un capo. Da gusto leerlo.

Sirinivasa dijo...

Anónimo: yo también pensé en firmar, pero pero... resulta que letra chica, y bastante. Nada muy grave, uno de estos días me levanto Krítico y mando la contracara de la tendencia esa, o sus "condicionantes" si se quiere hablar en "serio".

Mendieta: veo en su página (que ya me agendo) que pertenece a las huestes racinguista. Qué cosa! Parece que comos "primos" dicen, o amigos, o algo así. Yo aquí en la ciudad de los tilos en flor (nueva residencia de Daniel Scioli) padezco al bienamado Lobo y a su presidente Mu#oz (ya se fue, ya se fue). En fin agradezco su comentario, se hace lo que se puede, que siempre es poco.

Jorge Y. de la G. dijo...

Estimado, lo suyo es un sacerdocio.

En algún lado tengo que encontrar las proyecciones sobre caída del desempleo que se hacían hace 4 o 5 años, si no me equivoco decían que con toda la furia iba a bajar del 10% allá por el 2015 o el 2020... En fin, sigamos soñando...

Un abrazo.

Ana C. dijo...

Sueñe, Sirivanasa, sueñe. En el mundo hay sólo tres o cuatro países con Ginis así de bajos y les llevó como 50 años conseguirlo. Y las políticas que hicieron no las va a hacer Cristina ni aunque nazca de vuelta.

Para empezar, tendría que subir la presión tributaria hasta el 45/50% del PIB y eso requiere una reforma tan impresionante que yo la calificaría de imposible.

Muy lindo el blog. Y bien escrito.

Sirinivasa dijo...

ana c.: realmente son pocos, y eso es lo notable, en el 74' estábamos entre las sociedades más igualitarias del mundo, y no precisamente por empobrecidos, porque hay algunos países que tienen ginis muy bajos pero porque hay mucha pobreza y bien repartida (Rwanda=28,9, Albania=28,2, Bangladesh=31,8).

Lo que sí, habría que ver en cuántos países del pelotón medio pelo como el nuestro el gini ha quebrado una global tendencia ascendente.

Hay ya algunos papiros dando vuelta que analizan con microsimulaciones y esos artilugios los determinantes del descenso de nuestro gini, beccaria parece que va a sacar algo también (yo humildemente tengo algunas cositas para colgar qando la transición bonaerense dé respiro), y la cuestión siempre recae sobre la reinclusión laboral: subempleo-empleo-ingresos. Claro, eso tiene un techo. De ahí en más? Es como usted dice, ni + ni - (me acabo de avispar que le venía leyendo sus scrittis, Finanzas Públicas!)

Jorge y. de la c.: usted medio que le responde a Ana c., quién pronosticaba qué cosas podían pasar con la desigualdad en 2002 o 2003? Y por ahí Artemio debe tener guardadas proyecciones sobre empleo y pobreza, hay q buscarlas!

Soñar soñar! (pero no como la peli de Fabio, que igual la recomiendo)

Anónimo dijo...

los datos que usas cambiaron demasiado como para poder hacer una regresion como la que hiciste, lamento informarte que el esfuerzo ha sido en vano, pero segui intentando...

Sirinivasa dijo...

anónimo: no me diga que desde el 1º trimestre de 2007 hasta ahora se fue todo al tacho? O hice mal las cuentas?

Vamos! Que la regresión es un ejercicio abstracto. Lo interesante de todo es pensar lo que dice ana c., qué otras cosas debieran ocurrir, y sus márgenes de posibilidad, no?

Nazareno dijo...

Quisiera leer a Ana C. cuando venga la actualización de este post!
Con los numeritos que tiró la jefa hoy... a ver gaston!? TELEFONO ANITA!!!