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Los vulnerables: la desigualdad laboral y el impacto de la crisis

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Últimamente se ha escrito bastante acerca del impacto de la crisis yanqui sobre nuestro país, y en particular sobre los efectos de la desaceleración económica sobre el empleo, la pobreza y demás. Como así también se viene opinando a gusto sobre la seguidilla de medidas gubernamentales para fogonear la economía, adónde deberían apuntar, y qué efectividad potencial podrán tener.


Como lo que nos aquí nos suele interesar mucho es la desigualdad, la concentración, o más sintéticamente -para poner un título caro al progresismo multicolor- la consabida Distribución del Ingreso, veremos muy sintéticamente cómo estamos parados, y por dónde están los flancos más vulnerables ante un escenario recesivo.


Esto es, dada la desigual estructura distributiva de los ingresos en Argentina, explorar de quienes serán los ingresos más vulnerables, y las ocupaciones más amenazadas según su ubicación en la macanuda ‘pirámide’ que constituye nuestra sociedad.


Entonces, y como para cerrar el año a lo grande con una andanada de Durísimos Datos, fue que nos pusimos a trabajar con la maquinita de procesar números y obtuvimos algunas cosas por demás interesantes. Tomamos la Encuesta Permanente de Hogares en su última versión publicada allá por el 1º trimestre de 2007, que como decimos siempre, no será lo mejor pero es lo que hay.


Lo que hicimos fue partir de la estratificación de los hogares según su ingreso per cápita familiar, desde el decil 1, que es el de menores ingresos, hasta el Decil 10 de los más tricos. Dentro de cada decil ‘abrimos’ ciertos indicadores para examinar su comportamiento a su interior. Vale decir, consideramos a cada estrato de hogares como un conjunto recortado del resto y vemos cómo se comportan dentro de cada uno ciertos indicadores sociales y laborales básicos, en comparación con lo que ocurre en el total de la población, y entre sí. Esta indagación hacia dentro de los escalones de la pirámide nos va a permitir también asomarnos a algunas de las causales de la desigual distribución de los ingresos.


Vamos a ir al grano a ver lo que nos hemos encontrado.


Primeramente, y a modo de exploración, indagamos en la condición de actividad de las personitas que habitan nuestros deciles, es decir, si se encuentran o no ‘dentro’ del mercado laboral. Si son ocupados o desocupados –constituyendo ambas categorías la Población Económicamente Activa (PEA)-, o si son inactivos. Y la ‘inactividad’ puede deberse a un variado conjunto de razones.


Puede tratarse de un guachín que va a la escuela, jardín, etc.; puede tratarse de la tía Pocha que, jubilada ella, pasa sus días alegremente disfrutando de su haber mínimo (incrementado desde 2003 en un montonazo %); puede ser que alguien que viva de rentas o de las ganancias de su negocio ausentista y no necesita trabajar ni salir a buscar trabajo (onda sojero posta que los fines de semana se da una vuelta por el campito a ver como crece el yuyo); pero puede tratarse también de un variado y heterogéneo conjunto de motivos. Para el caso que nos ocupa, nos preocupan especialmente los ‘desalentados’: aquellos quienes llanamente han dejado de buscar trabajo debido a que no corresponden sus calificaciones y experiencias laborales con la demanda de los empleadores, y también a que su ‘capital social’ se ve enormemente limitado por sus condiciones de vida, lugar de residencia, pigmentación de su piel, nivel educativo alcanzado, y todas esas cosas que tanto preocupan a los republicanos argentos.


Bué, ¿y qué pasa con toda esa gente? Veamos el Gráfico que sigue (click sobre la imagen para ampliar):



Impresionante, no? Como un juego de espejos y simetrías. El 41,7% de la población total que está ocupada de distribuye de modo ferozmente desigual a lo largo de la pirámide de ingresos. En el Decil 10 de mayores ingresos tenemos prácticamente el 70% de su población en el mercado de trabajo, mientras que en el subsuelo ése es el porcentaje de los inactivos.


Como el porcentaje que vemos en la parte verde de la barra es, de hecho, la tasa de empleo, también podemos leerlo de esa manera. Aproximadameente el 70% de ocupación en la cúspide y 26% allá abajo.


Si suponemos que en el estrato más rico se verifica una situación de plenísimo empleo, el casi 30% de inactivos que tenemos allí serían lo que se suele denominar inactivos típicos, esto es, lo que caracterizamos más arriba como pibes escolarizados, abuelitos jubilados y pensionados, puros rentistas, y miembros del hogar que eligen hacer huevo. Serían los que de ninguna manera desean ni necesitan insertarse en el mercado de trabajo. La manera en que esa porción va creciendo sostenidamente a medida que bajamos en la escala de ingresos, no va dando una –pálida– medida del grado de exlusión sociolaboral que se va verificando a medida que nos sumergimos en el pobrerío.


Si sumamos los porcentuales de ocupados y desocupados sobre la población de cada estrato, lo que tenemos, pues, es la tasa de actividad (PEA=Ocupados+Desocupados / Población Total). Es decir, lo que tenemos en el Gráfico que sigue (click sobre la imagen para ampliar).



¡Notable! La PEA en la cúspide es más del doble que en el subsuelo de la patria (por ahora sin sublevarse). Y sólo los cinco deciles de mayores ingresos están claramente por arriba del promedio que se verifica para el total de la población.


Y veíamos que la franja rojita, esa de los desocupados, también se distribuía de manera variable. Si bien en el primer gráfico teníamos que era el 4,5% de la población total, para determinar la tasa de Desocupación hace falta dividir la cantidad de desocupados por la PEA, es decir, qué proporción de quienes están en el mercado de trabajo están desocupados. Lo cual tenemos a la vista en el Gráfico que sigue (click sobre la imagen para ampliar).



Contundente, ¿no les parce amiguitos? Recontrapleno empleo allá por arriba en el decil cacerolero y demandante de institucionalidad republicana y 18 % de desocupación en las profundidades tenbrosas de la pobreza plena. Sólo los seis deciles de mayores ingresos verifican tasas de desocupación menores a la media nacional, y los cuatro deciles más pobres registran tasas de desempleo muy superiores al de ‘un dígito’ que promedia el total de la fuerza laboral.


Y nos preguntamos, ¿de qué calidad será el –escaso- empleo que hay en los estratos más bajos? ¿Resistirá bien el temporal de la crisis estanflacionaria que se viene? Veámoslo en el gráfico que viene (click sobre la imagen para ampliar).



Formidable. La subocupación salta del 8,6% al 13,2 % al pasar del decil 5 al 4, y así llegamos al 24,1% del estrato mas pobre, que viene a ser la porción de la fuerza laboral que subsiste en empleos de menos de 35 horas semanales, implicando ello, por regla general y a iguales condiciones, menores ingresos que el empleo pleno.


Pues bien, hasta aquí podemos decir que apenas hemos rozado la superficie (además de autoplagiarnos, pues ya en una de las primeras notas de este bloguín habíamos hecho alguna lectura de estos números), y lo que hemos visto de manera rápidamente descriptiva son algunos determinantes de la desigual pauta distributiva vigente en la Argentina.


Ahora vamos a hundir el bisturí un poco más en serio. Veremos cómo se ocupan los ocupados. ¿De qué hablamos? Simplificadamente, una persona puede estar en relación de dependencia con un empleador que le remunera con un salario, puede ser un patrón, empleador de otros, puede rebuscárselas él solito sin emplear ni depender de nadie, y también –como la señora de la pizzería de la vuelta- puede trabajar, y duramente, pero sin recibir un sueldo ni tener una relación laboral con el titular del emprendimiento o empresa: es el trabajador familiar sin remuneración, los ingresos del emprendimiento se distribuyen al interior del hogar, pero sin mediar una relación salarial. En el caso de nuestra eximia pizzera vecina, ella mantiene una intensa relación con el dueño del negocio, pero trátase de una relación conyugal, claro.


¿Y cómo es la cosa desagregando esteos indicadores al interior de los estratos? Veremos (click sobre la imagen para ampliar).



Pues bien, ¿qué nos encontramos? Algunos aspectos previsibles. Que considerando el total de la población ocupada, se verifica una tasa de asalarización (los que van en la categoría obreros o empleados) bastante alta, del 78%. Que la proporción más alta de patroncitos se ubica derechamente en los deciles de mayores ingresos. Y, que -¡oh!- las tasas más altas de cuentapropismo, y las más bajas de asalarización, las encontramos en los estratos más pobres, e igualmente con la proporción de trabajo familiar sin remuneración (aunque baja, en el Decil 1 es 15 veces más que en el Decil 10).


Claramente –y como veremos en los dos gráficos que siguen- estamos desenredando la trama fina que explica el desigual ordenamiento social que padecemos (y, sobre todo, padecen los de allí abajo), y los flancos más vulnerables de la sociedad ante una desaceleración económica que se presagia inexorable.


Hasta aquí tenemos que, según descendemos en la escala de ingresos, encontramos:


- baja inserción en el mercado laboral, lo que implica menor cantidad de miembros del hogar que aportan ingresos por su trabajo, y en consecuencia, mayor dependencia del resto de los miembros del hogar, inactivos y desempleados, de aquellos que lo sostienen con su trabajo;


- altísimo desempleo; sobre una tasa de actividad ya de por sí baja, sumamos alta proporción de desempleados;


- baja intensidad ocupacional; una altísima proporción de quienes sí trabajan lo hacen en condiciones de subempleo, implicando menores ingresos, y posiblemente (ya veremos) baja calidad del empleo;


- baja asalarización y alta proporción de cuentapropismo; puesto que el cuentapropismo que se encuentra en la base de la pirámide es en general de baja calificación, baja productividad y alta rotación (diz que changas), ello redunda, en general, en mayor variabilidad e incertidumbre sobre la fuente de ingresos del hogar.


Pues bien, nos quedan examinar un par de cosillas más: informalidad laboral y nivel educativo, entonces el cuadro oscuro que tenemos entre manos quedará un poquín más delineado.


Veamos el gráfico que sigue (click sobre la imagen para ampliar):



Ahora el recorte sobre el que estamos mirando es el conjunto de los asalariados de cada estrato y del promedio del total de los asalariados. Y el porcentual de asalariados sin descuento jubilatorio es el indicador que nos permite aproximarnos a una medición del nivel de informalidad laboral, vulgo: “trabajo en negro”.


Bien, ¿qué nos dice esto? ¿Pavoroso, no? Circa 90% de la gente más pobre, que labura en relación de dependencia lo hace en negro. Promediano los dos deciles inferiores, tenemos un 78,6% de los asalariados en negro en el primer quintil.


Y cuál será uno de los determinantes de tan guasa disociación del mercado de trabajo. A ver, a ver (click sobre la imagen para ampliar):



Bueno, bueno, esto sí que es iluminador. El 90% de la población más pobre no terminó el secundario, y el 48% ni siquiera llegó a terminar el primario. Pavada, che. Mientras, el 76% de la población del estrato más rico tiene secundario completo y más.


No vamos a insistir con más comentarios porque a esta altura los números hablan por sí solos.


Concluyendo, ¿por dónde va a pegar entonces la crisis? Claramente, la cosa primero comienza con jornadas de trabajo reducidas, impactando sobre las tasas de subocupación que se reparten como hemos visto; luego comienza a destruirse el empleo informal y decaen las changas; a la hora de que un empleador determine qué trabajadores conservará en su planta una variable ponderable son las calificaciones, y así siguiendo… pegando de abajo hacia arriba.


Entonces, la desaceleración -o eventual recesión- pegará primero y antes que nada en la base de la pirámide, agravando las ya difíciles condiciones de vida allí imperantes, por cierto que incrementando los niveles de pobreza e indigencia, pero -y quizá a nuestro juicio más importante- dejándonos un país más desigual, y en consecuencia una cuesta más difícil de remontar en el futuro.


Con lo cual, desde aquí, y humildemente, nos pronunciamos a favor de toda medida que fortalezca los ingresos y el empleo de los habitantes del subsuelo: aumento de planes, asignaciones focalizadas, empleo público -para ‘construir pirámides’ si otra cosa no hay-, todas ellas acciones que contruibuirían a mitigar el impacto de la crisis mucho más que los cero km, las heladeras y el crédito fácil; estas últimas medidas sin duda adquieren relevancia -y son también perfectibles- en cuanto a sostener y fogonear los niveles de actividad de sectores amenazados, pero tenemos ciertas dudas sobre su capacidad de ‘derramar’ hacia abajo en el presente contexto de desaceleración. Los años de alto crecimiento derramaron y redistribuyeron, cierto es, y mucho más de lo que unos cuantos hubieran imaginado (Nota Bene: si el cuadro social que hemos expuesto resulta estremecedor, es pertinente acalarar que a fines de 2003 era muchísimo peor), pero el núcleo de vulnerabilidad sigue estando ahí. Son los habitantes costeños, son los que la ola del tsunami va a arrasar primero.


Aclaraciones metodológicas: en el primer grafiquín, donde aparece la proporción creciente de inactivos conforme se desciende en la escala de ingresos, hay un detalle que es menester mencionar. Se trata de que los estratos de hogares de menores ingresos cuentan con una proporción mayor de niños y jóvenes que los hogares de altos ingresos. Para confeccionar el gráfico en cuestión elegimos sumar para la categoría de inactivos, a los menores de 10 años y a los inactivos a secas, tales las categorías que están definidas en la EPH. Si bien ello podría introducir alguna distorsión interpretativa –la proporción de menores de 10 años va del 27,9% en el decil 1 a 6,1% en el decil 10- creemos que el desglose del indicador no agregaría demasiado al punto que deseábamos destacar, que es la desigual vulnerabilidad laboral que se registra a lo largo de la pirámide de ingresos. Nos comprometemos en un futuro a hundir el escalpelo en ese corte.

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Jubilados: los más favorecidos

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Hacia diciembre de 2007 (que son los últimos datos de que disponemos a esta hora de la tarde) la ANSES registraba 6.766.550 de jubilados y pensionados, de los cuales el 76% cobraban el haber mínimo, el cual en ese mes era de 596 mangos.

Poca cosa se dirá; no alcanza, se dirá. Sin dudas.

PEro veamos la peli.

En Mayo de 2003, cobraban $ 150.

¿Cuándo había sido el último aumento que habían percibido los adultos mayores y pensionados?

No haga más memoria, había sido hace muchísimo: Agosto de 1991.

Sisí, doce años de haber mínimo jubilatorio congelado, pero congeladísimo, onda Base Marambio.

Y cómo fue la cosa desde que al Néstor le rompieron la frente de un camarazo en aquella tarde del 25 de Mayo de 2003.

Veamos (click sobre la imagen para ampliar):

Lo que hemos puesto en el grafiquín es la evolución del haber mínimo jubilatorio desde Mayo de 2003 -cuando era de 150 mangos, hasta el presente, que con la suma fija de 200 mangos, se habrá transformado en $ 890. A modo de comparación y en trazo azul está la evolución del Indice de Salarios. Ambos con base 100 en Mayo de 2003.

Vale decir:

Que el haber mínimo jubilatorio -que es percibido por algo así como 5.143.214 personas, se incrementó un 360 %.

Contando este aumento de suma fija, estaría en 493 % arriba de lo que cobraban en esos tiempos añorados por el republicanismo, donde la dictadura KK no había sentado aún sus reales en El Poder (cual???)

En el medio ha habido inflación por supuesto, y todo esos enchastros que 'los matones' hicieron en la República Perdida. Para no meternos con tan espinoso tema de qué índice poner para evaluar la evolución real de estos haberes (es decir, el poder de compra que va representando en términos de los bienes que puede adquirir esa plata), vemos cómo ha evolucionado relativamente a otros ingresos. Para el ejemplo de lo que pusimos en el grafico, el Indice General de Salarios.

Y como es bueno comparar tenemos que dicho Indice (siempre en términos corrientes):

Creció desde Mayo de 2003 a Octubre de 2008 (último dato publicado) un 147 %.

O sea, para que nos vayamos entendiendo, el Haber mínimo jubilatorio creció dos veces y media más que el promedio de los salarios de la economía.

¿Que todavía falta? Seguro, incluso ahora hay un sendero legalmente establecido de ajuste de los haberes, que no es poca cosa.

Pero además, podemos multiplicar los 200 mangos de suma fija que irán a parar a la billetera de todos los viejitos con alta propensión al consumo, por los 6 palos y setecientos que son, tenemos una masa de $ 935.120.600 que irían a parar derechito al consumo.

Podemos redondear en mil millones, dado que los datos son de Diciembre del año pasado, le va?

Bueno, mil millones.

¿Alguien hablaba de políticas de ingresos onda keynesianas que fogoneen el consumo alicaídopor la megacrisis?

Bueno, ya empezamos.
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Indicadores actualizados

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Acabamos de actualizar la planillita esa que figura ahí al costado, en el acápite 'Datos Duros para Todos', con los últimos datos que acaba de publicar el Indec sobre la evolución de las tasas de actividad, empleo, desocupación y subocupación desagregadas por regiones y aglomerados.

Además, como quien no quiere la cosa, le agregamos otra planillita más. Pavadita, una recopilación de tabulados de ingresos disponibles por ahí sólo que por separado y en formatos bastante engorrosos de trabajar. Aún en construcción y con incompletitudes, eso sí. Supimos alguna vez tener todo eso lleno, con todas las viejas ondas de la EPH para el GBA y otros aglomerados más, desde 1974, pero alguna vez comentamos que habíamos perdido un pendrive repleto de esas cosas y sin back-up. Ahí estaba y ahí se fue. Con lo cual, ahora podemos perder y perder que el arduo laburo estará acá on-line, o en su defecto lo tendrá alguno de los curiosos visitantes de este rincón.

Espero les aproveche y se puedan entretener.
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Países serios

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Menos mal que en los países serios, esos que nunca entran en default ni despachan megasalvatajes para los bancos (reíte de nuestra pesificación asimétrica!), estas cosas no pasan.

¿Y ahora? ¿Buscarán un estudio que les lleve un doble juicio? ¿Uno contra el país que los 'estafó' y otro contra el estafador que los defendía del país estafador?

Pero bueno, en los países serios esas cosas no pasan, y lamentablemente tenemos que lidiar con 'gobernas' que subastan bancas en el Congreso y apretan a la prensa independiente. ¿Cosas del interior feudal?.
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Catástrofe distributiva (según la F.Mediterránea)

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Acostumbrados que estamos desde hace años y años a los disparates que suelen emitir prestigiosas consultoras privadas y que luego los coreutas mediáticos repiten como periquitos, esta noticia aparecida en El Cronista, no nos debiera haber sorprendido.

Sintéticamente, don Marcelo Capello, economista de la Fundación Mediterránea, dice que en lo que a distribución del ingreso hace, estamos como en el año 2000. El tipito refiere un Indice Gini de 0,47, por lo que inferimos que se refiere a la estratificación de ingresos según los perceptores individuales.

Ahora bien, decir que estamos como en el año 2000 es una especulación digamos, por lo menos, gruesa.

Dado que carecemos de datos sobre ingresos provenientes de la EPH (Encuesta Permanente de Hogares) desde el 1º trimestre de 2007, y puesto que cualquier proyección, extrapolación o bolazo, que se pretenda formular sobre la evolución de los mismos debe apelar a esta ineludible fuente, supone partir de tal fuente y efectuar hipóteisis cuantitativas sobre la evolución de los diferentes tipo de perceptores de ingresos. Se puede decir que los ingresos de los trabajadores en negro han aumentado tanto, que los que están en blanco con tales y cuales calificaciones han aumentado esto otro, y así. Las fuentes que sustenten esas proyecciones podrán provenir del índice de salarios del INDEC, de la ANSSES, etc., etc.

Siempre se tratará de un ejercicio, de una proyección, de una estimación gruesa, basada en supuestos arbitrarios tan válidos como cualquier otros, ya que la data posta, no la tenemos.

De allí proceden todas las 'estimaciones' que diversas consultoras y estudios privados han realizado sobre la denominada 'pobreza real', es decir, cómo sería la pobreza aplicando indices de inflación alternativos. De realizar proyecciones y estimaciones sobre la evolución de los ingresos de la población. No hay otra. No hay otra fuente posible que la EPH y conjeturas ad-hoc.

Así que los muchachos de la Fundación Mediterránea -esa progresista institución creada en las postrimerías de la Dictadura Militar, gran proveedora de cuadros técnicos comprometidos con los más humildes- han hecho todos esos artilugios, cuyo informe y detalles metodológicos aún no publicado. Y nos dicen que estamos como en el año 2000.

Vamos a ver qué implicancias tiene semejante aserto. Veamos este simpático grafiquín que hemos elaborado especialmente para la ocasión (click sobre la imagen para ampliar).



¿Qué es lo que tenemos aquí?

En verde grueso tenemos la evolución del Indice de Gini calculado sobre la estratificación de Hogares según Ingreso per Cápita Familiar.

En verde pero finito vemos el último dato disponible -correspondiente al 1º trimestre de 2007- y cómo va barriendo hacia atrás, destacando que se situó por debajo de todos los registros anteriores disponibles para el Total de los Aglomerados Urbanos.

Luego, en rojazo grueso, está la presunta evolución que ha tenido este Indice de Gini según la Fundación Mediterránea si hubiésemos regresionado distributivamente al año 2000 (la Mediterránea estimaba el otro Gini que referíamos, pero aquí nosotros suponemos también que todo fue igual de mal).

Y en rojito finito vemos que ese dato supuesto para el 3º trimestre de 2008 corta el mejor registro verificado en 2002.

Además, destacamos algunos valores numéricos seleccionados del Indice de Gini que nos van a ayudar a comprender la enormidad de lo que supone el muchacho este Capello.

A ver.

¿Cuál es la magnitud del incremento en la desigualdad supuesto entre el 1º trimestre de 2007 y el 3º trimestre de 2008 -cosa de un año y medio-? ¿Cómo podemos dimensionarlo?

El Indice de Gini es un número indice adimensional, con lo cual calcular sus varioaciones porcentuales no es estrictamente pertinente, pero hagámoslo igual. ¿Qué nos da?

Pues que en un año y medio, según la Fundación Mediterránea, este Indice habría aumentado un 9,7 %. ¿Es mucho o es poco? Comparemos con alguna otra período de catástrofe distributiva, es decir, durante algún período en el cual este indice haya aumentado notoriamente. Visto el grafiquín, ¿se les ocurre alguno? Jé, claro, claro...

Entre Octubre de 1999 y Octubre de 2002, un lapso de tres años, durante el cual la Argentina sufrió una de las peores recesiones de su historia, colapsando el sistema financiero, el régimen cambiario, multiplicándose inéditamente el desempleo y la pobreza, casi implotando el sistema político, etc., etc.; durante ese período el Indice de Gini creció en... 9,4 %!!!

¿Queda claro? Estos muchachos Mediterráneos dicen que la desigualdad en un año y medio se deterioró tanto y más que durante la crisis más fulera que hemos vivido en las últimas décadas.

ANDAAAAAAAÁ!!!!!!!!!!!

PS: sí, los de la Fundación Mediterránea usaron la distribución del ingreso individual, que representa otra cosa, nosotros aplicamos esa conjetura catastrofista al Ingreso per Cápita Familiar, que a nuestro juicio representa mucho mejor la distribución de los ingresos realmente disponibles entre la población. Lo sabido: un Jefe de Hogar, profesional con un sueldazo, cotiza alto en el ingreso individual, pero su Tía Pocha que cobra el Haber Mínimo Jubilatorio ranquea en los últimos casilleros, y si le sumamos el sueldo de su mujer maestra, que anda por la mitad-abajo de la escala, y dividimos todo por el número de los integrantes del hogar -digamos, los tres adultos más cuatro purretes- nos da un Ingreso per Cápita -que es lo que el Hogar dispone efectivamente para gastar en las necesidades de sus miembros- que coloca al hogar una posición de la escala seguramente no tan alta como la del Jefe de Hogar, ni tan baja como la de la Tía Pocha, y en una de esas un poquín más arriba que la del cónyuge.

PS bis: para los que quieran jugar con los numeritos, tienen allí al costado, bajo el título Datos Duros para Todos, un Excel, el de Indicadores de Desigualdad, con la fuente de los datos que hemos empleado.
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Datos Duros para Todos (2)

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Tiempo atrás habíamos anunciado con gran pompa la puesta en línea de una paginita (basada en el recurso googlepages) donde pondríamos algo así como nuestro base de datos personal, información toda que anda desparramada en diversas fuentes oficiales y de las otras, info de acceso público, nada del otro mundo, sólo que ordenadita y estandarizada según la utilizamos acá.

Alguna vez comentamos sobre esas azarosas combinaciones de pérdidas y desperfectos que tiran por la borda el laburo que se va acumulando a lo largo de mucho tiempo. Así que pues, eso de colgar en línea lo que se tiene cunbría un doble propósito: primero, salvar las papas ante eventuales pérdidas, ya que colgando periódicamente las actualizaciones de los archivos correspondientes sólo bastaría con volver a bajarlos y ya; pero además cumplimentaba con un requisito de democratización de la info de la cual intentábamos hacernos cargo, aún en la pequeña cuotaparte que nos pudiese corresponder. Decíamos en esa ocasión:

la vida sigue siendo mezquina a la hora de brindar desinteresadamente información y procedimientos para que cualquier condiscípulo, colega, o mero compadre de andanzas la pueda aprovechar al igual que quien la produce.

Votamos por la democratización de la información y el conocimiento. Y aunque no pretendemos que se califique de tal a nuestras humildes cuentitas, acá ponemos el fruto de nuestro sudor.

Con esa intención habíamos armado la paginita, sólo que... bueno, no es un recurso muy versátil ni cómodo de actualizar, hay que editar cada página, que el interlineado, que el link, que la mar en coche. No nos hallamos con la interfaz esa, lo fuimos abandonando de a poco, y casi que aún permanecía en línea pero ya sin vida.

Lo que hemos hecho es simplemente poner ahí al costado del blog ("Datos Duros para Todos") los títulos y links que van directo a los archivos de Excel. Insistimos, nada del otro mundo, sólo información -Datos Duros- que solemos utilizar como fuente para los disparates que escribimos aquí, y para alguna que otra tarea que emprendemos off-line, con grafiquitos e indicadores ya listos para usar, con las referencias a las fuentes y demás requisitos que los exigentes puedan requerir. Y trataremos de avisar cuando subamos periódicas actualizaciones.

Que lo disfruten.
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Secretos Estadísticos de Otaria (II)

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Seguimos con aquello que habíamos dejado trunco por ahí.

Como otros países, la historia de Otaria había conocido numerosos períodos de alta inflación, inclusive raptos hiperinflacionarios. De donde la evolución de los precios era una materia sensible para todos los Otarios.

Pero más allá de la calidad y la pericia de los Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio, siempre había sucedido que los ciudadanos de Otaria –los Otarios- eran poco afectos a creer en las mediciones del InOdEC. Incluso en tiempos hiperinflacionarios, cuando la variación interanual del IOPC (Indice Opaco de Precios al Consuidor) podía llegar en ciertos meses a, digamos, 196%, los Otarios no le creían al InOdEC. Siempre cuestionaban que esos valores fueran los que efectivamente “la gente” percibía en sus compras.

Siempre, en épocas de aceleración inflacionaria los medios de Otaria llevaban la cuestión al tope de sus preocupaciones. La “sensación térmica” persistía en diferir de los indicadores oficiales. La Opacidad del InOdEC contribuía al descreimiento y al escepticismo.

La cuestión pasó a adquirir una mayor gravedad cuando el superávit de las Finanzas Públicas de Otaria pasaron a depender de ciertos títulos públicos cuyo capital e intereses se iban ajustando en el tiempo según un índice derivado del IOPC.

Allí estalló el Gran Escándalo que durante mucho tiempo proveyó de innumerables portadas a los Diarios Independientes de Otaria, y de chorreras de columnas pletóricas de indignación a sus Periodistas Independientes.

El IOPC primero, y luago toda la información estadística provista por el InOdEC fue puesto en duda y recusado por el emplio espinel de la prensa y la oposición política. La rebelión de los Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio, sin embargo, alcanzó una virulencia inusitada. Allí fue cuando se formuló la increíble propuesta por la cual viene a cuento este capítulo de los Secretos Estadísticos de Otaria.

Allí fue cuando en una discusión privada, entre el funcionario - oficialista - que - le - conocía - de - antes le inquirió a una persona, Profesional de Reconocido Prestigio y Notoria Postura Progresista, sobre su opinión en torno a la mencionada vulnerabilidad de las Finanzas Públicas de Otaria. Esto es, si de algún modo la ‘razón de estado’ no le parecía un elemento, al menos, atendible a la hora de ‘revisar’ los aspectos metodológicos del IOPC. A lo cual obtuvo como respuesta “bueno… si es el caso, declaren el dafault sobre esa deuda, pero no vulneren mis estadisticas” (énfasis añadido, D.D.).

Creemos que este anecdótico diálogo por sí sólo permitirá a los lectores de estas crónicas extraer las conclusiones del caso, por lo cual omitiremos exponer nuestro parecer. Sólo agregaremos de nuestra parte un breve texto de Oskar Morgenstern, un grosso de aquellos, que sobre la cuestión la tenía clarísima y sabía que la cosa era mucho más profunda:

Un estudio especial de estas estadísticas gubernamentales falsificadas, suprimidas o desfiguradas, es muy necesario y deberían llevarse a cabo. La probablemente deliberada declaración insuficiente o excesiva de las necesidades y recursos en las negociaciones relacionadas con la situación alimenticia internacional, el Plan Marshall, etc., ofrece grandes oportunidades para tales investigaciones, si puede la verdad.

Cuando se implantó el Plan Marshall, una de las primeras figuras europeas encargadas de su administración (cuyo nombre no revelamos), me dijo: “Realizaremos cualquier estadística que creamos nos ayude a sacar a los Estados Unidos tanto dinero como podamos. Las estadísticas que no tengamos, pero que necesitemos para justificar nuestras demandas, las fabricaremos simplemente”. Estas estadísticas “probando” la necesidad de ciertas clases de ayudas se incluirá en los informes históricos del período como verdaderas descripciones económicas de ese tipo. ¡También puede que lleguen a emplearse en el trabajo econométrico!

¡Sin duda nuestro destino en las ciencias y en los negocios, es enfrentarnos con un creciente volumen de números, de los que solamente una pequeña cantidad puede llegar a ser información y ser absorbidos con conocimiento, dejándonos así el sentimiento molesto de que entre los no investigados o descartados podrían estar los datos verdaderamente relevantes!

Artículo completo -largo y denso-: aquí.

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Cumplimos un año


En verdad fue enAgosto la primera vez que pusimos algo acá, pero estrictamente hablando se trataba aún de experimentar con el formato blogger. Así que convencionalmente hemos establecido el 27 de Noviembre como fecha formal de inicio de esta rara actividad de escribir en este blog Datos Duros.


Nos hemos entretenido mucho, nos hemos puesto a machacar números a los que -de no mediar este estimulante intercambio- quizá no les hubiésemos dedicado mayor atención; hemos hecho algunas promesas incumplidas, o acaso postergadas, que "ya alguna vez daremos cuenta"; nos hemos cruzado personalmente con algunos buenos amigos cultivados a través de este raromundo; nos hemos colgado bastante y también hemos tenido rachas de hiperactividad. En fin, nos sentimos muy a gusto formando parte de la tropa de los 'boludos cualesquiera' que tienen un Blog, según la infortunada expresión de José Pablo Feinmann.


Vayan nuestros cálidos saludos a todos los contertulios blogosféricos (no pongo todos los links porque sería interminable y el tiempo es lamentablemente un bien escasísimo en estos momentos): a Pablo Alejandro, nuestro primer comentarista, a Diego F. el segundo y a Don Manolo de morón, quienes inauguraron la ventanita de comments.


Vaya nuestro saludo a Mendieta, al Hermano Lucas, al Ingeniero de Gambier, a Bob Row y a Gerardo Fernández; también a nuestro apreciado Andrés el Viejo, a los Bárbaros (incluído el Barbarito pichón), a tavos y a coek.


Por qué no al ex-anonimo, a Contrdicto de San Telmo y a Astroboy.


También a Artemio aún-esperamos-respuesta-a-la-invitación, a Franco y Patucho, a Avallay, a Cresto y a los Rufianes.


Un especial saludo a Walter Bezuzzo, a los cocineros de LaCooke y a Antares; un agradecimiento a Joe y a Santiago -que nunca nos hicieron un puto comentario pero hicieron bastante por difundirnos-; al Lic. Baleno y a Rafa, a Gladys, a Anyuletta, y a EvaRow, ah, y a Natanael Amenábar y a Fernando, el Nerd Progre.


Todos ellos -y perdón por las omisiones- con quienes compartimos firmemente la vereda en que nos paramos durante la menesunda que vivimos este año (además de algunas otras cuestiones).


Sí que vale la pena citar a Diego Rubinzal que nos promocionó en la prensa gráfica, y a sus coterráneos Lavih y Germán.


Y, citaré a otros, como la amiga Ana C., a Elemaco, Lindahl, al Abuelo y a Tincho, con quienes pese a disentir en cuestiones nodales sobre cómo pensar nuestra Argentina, sus desatinos y sus destinos, no dejan de ser por ello excelentes y estimulantes contertulios a quienes leemos y diseccionamos provechosamente.

Bué, seguramente nos olvidamos de varios, y estaremos atentos a los reproches de rigor. Nada más queríamos hacer un poco de autobombo y recordar que ya pasó todo un año!!!
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¿Derrumbe de precios?

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La semana pasada nos llegó el habitual Boletín del BCRA con información actualizada sobre precios de materias primas, más especificamente el IPMP, Indice de Precios de Materias Primas, que elabora el organismo. Este indice pondera una serie de productos primarios -e insumos industriales- que exporta la Argentina, en función de su peso en el comercio exterior, y refleja de manera ‘sintética’ la evolución de los precios de los exportables. Es un termómetro de la tendencia del flujo de divisas que ingresa al país por la venta al exterior de esos rubros.

Como sabemos, después de treinta años largos de primarización productiva, desindustrialización, y pulverización de la base tecnológica nacional -años durante los cuales campeara a sus anchas por el MECON lo más granado del populismo aislacionista, encarnado en Ministros como Jorge Wehbe, José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Vital Inmóvil Sourrouille, Domingo Cavallo, y Domingo Cavallo bis- nuestro país depende fuertmente de dichos rubros exportables para garantizar el ingreso de divisas que permitan incrementar reservas, pagar importaciones y hacer frente a las erogaciones de la deuda pública nominadas en U$S.

Como cuando vinimos de España, los precios de nuestros exportables primarios, o fuertemente commoditizados, son la variable determinante del grueso del flujo de verdes billetes que ingresan al Banco Central.

Cerrados los ‘mercados de capitales’ primero por todas las asquerosidades -puaj, puaj, cof, cof- realizadas por ‘los Kirchner’, y luego por el descalabro financiero de los países centrales, solo quedarían el ingreso de ‘dólares comerciales’ como fuente genuina de divisas, para eludir el default que presagian economistas de holgada experiencia en el asunto.

Bueno, estuvimos mirando los números en cuestión, y la cosa viene fulera. Veamos.

El último dato, de Octubre, refleja que los precios de las materias primas cayeron un 21%, sólo contra el mes anterior (descenso mensual récord de toda la serie analizada). Y un 35% respecto al exhuberante máximo de toda la serie, registrado en Junio de este año. Se encuentra aún un 2,35% por encima del promedio de 2007, y los pronósticos son, digamos, reservados.

Digamos que los precios de 2007 ya eran desusadamente altos, y de hecho durante ese año comenzó la escalada cósmica originada, según algunos por las posiciones especulativas de diversos fondos que dan vueltas por el mundo y que, en la ocasión, parecían huir de otras inversiones más riesgosas -digamos, subprime? Tóxicas?-, y según otros por el incremento estructural en la demanda mundial de las susodichas mercancías. La posta, como siempre, andará en algún punto intermedio entrambas hipótesis excplicativas (tercera posición, como le decimos acá).

La cuestión es que este -ahora- antipático índice es uno de los ‘termómetros’ de relevancia a la hora de dimensionar la restricción externa que pueda sufrir nuestro íspa para el año que viene (entonces sabremos si las agorerías de Mario, el hermano de Sohn, se harán realidad); esto es, si la retracción de la demanda mundial de nuestros primarios y commodities exportables, sumada al derrumbe de sus precios derivan en la caída del saldo comercial positivo que caracterizó al modelo de tipo de cambio competitivo y superavits gemelos.

En el grafiquín que sigue tenemos la evolución del IPMP desde 1996 hasta Octubre de este año, los promedios anuales, y cómo el último dato va derrapando hacia abajo y cortando los mustios registros anteriores (click sobre la imagen para ampliar).



Como siempre hay tiempo para la esperanza, ponemos también cuán arriba -o debajo- se va situando el dato más reciente con respecto a los promedios de años anteriores (click sobre la imagen para ampliar).




Esto último evidencia que, pese al desbarranco que comenzó a verificarse pasi passu el descalabro financiero de los países serios y previsibles del Norte, aún nos encontramos en una zona de precios muy superiores a los registrados durante os últimos 13 años.

Como todo en estos temas, saber cuál puede ser el piso de este derrumbe cae dentro de la más pura de las especulaciones, aunque sin duda unos cuantos malabaristas cobrarán jugosos honorarios de consultoría por la tentativa de predecir su evolución.
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China y la Soja

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Los chinos andan en un proceso de modificación del estatuto de la tierra. Como fueron legalizando crecientemente diversas instituciones caracteristicas del capitalismo, hasta admitir a redondos burgueses empresarios como miembros dirigentes del PCCh, hace algun tiempo que está en cuestión la propiedad de la tierra. Actualmente una mezcla de propiedad estatal y comunal, donde dominio y posesion van por andariveles generalmente paralelos, estarían por meterle bisturí al último bastión de la China Maoísta.


¿Y qué nos importa eso a nosotros? Bue, podríamos decir que cualquier decisión de política económica estratégica que tomen los Chinos es importante, no sólo para nosotros, sino a esta altura, para el orbe todo.


Los Chinos van por la productividad que satisfaga los niveles de consumo creciente de su emergente 'clase media'. Si a ello le sumamos la retracción de los mercados de exportación que les podría acarrear el desarrollo de la crisis, claro es que apuntalar su mercado interno luce como un contrapeso ineludible para una economía que podría quedar presa de una enorme sobreinversión en medio de un mundo recesivo y proteccionista.


Y es sumamente inquietante imaginar a qué podría conducir una revolución agraria en China. Técnicamente -para los doctrinarios del socialismo- sería una contrarrevolución, puesto que estaría yendo hacia atrás, pero si pensamos que el mundo rural chino jamás conoció el capitalismo como tal, bueno, se trata de una revolución de veras.


Es inquietante porque si dimensionamos lo vertiginoso del crecimiento industrial que logró en veinte años -desvalorizando brutalmente la fuerza de trabajo considerada mundialmente- lo que podría significar la decisión política de transformar el campo, bueno, inquieta.


Seguramente no implique nada bueno para los campesinos chinos, o sí, quien sabe.


Lo que sí se deja entrever es un avance en la búsqueda de crecientes grados de autonomía. China es un subcontinente, vasto, hiperpoblado, pero flaco de recursos naturales estratégicos. Por eso desde hace varios años ya, parten hacia variados rumbos las inversiones estatales en busca de asegurarse el acceso a los mismos. El desembarco de cuantiosas inversiones chinas en Africa es una muestra de ello. Los DDHH y los gobiernos poco respetuosos de las instituciones, por supuesto, les importan un bledo cuando de lo que se trata es de 'comprar' garantías para su abastecimiento.


Entonces, aun cuando la tierra China no le hace ni sombra a las 'grandes llanuras agrícolas', basta proyectar un poco la intensidad de la inversión y expansión de la capacidad productiva que aplicaron en la costa industrial, pero orientada a la tecnificación agropecuaria.


¿Cuánta soja nos seguirán comprando? ¿Y durante cuánto tiempo? O, ¿qué nuevos condicionamientos serán capaces de imponer?


Podría hacerse la hipótesis de que el trastrocamiento del mundo rural sería una caja de Pandora capaz de maximizar las tensiones sociales inherentes a la aceleración civilizatoria emprendida tras la muerte de Mao. Y también profundizar los problemas ambientales que ya son graves, producto de la industrialización.


Seguramente la tierra China difícilmente pueda emular los niveles de productividad y eficiencia de nuestras tierras pampásicas. Pero... reíte de Grobocopatel si estos muchachos de ojos rasgados adoptan la decisión política estratégica de 'reconvertir' su producción agropecuaria, de 'industrializarla'.


Nada de esto seguramente le importará a los muchachos de la Mesa de Desgaste, ni a nuestro amigo personal Mariano T., ellos miran los futuros de Rosario y Chicago de acá a un año; más allá de eso no hay futuro. Por cierto que la holgura de las cuentas fiscales seguirá dependiendo de las cuentas externas, y que estas últimas provean de los dólares necesarios para los pagos de servicios de deuda dependerá de los precios de commodities como la soja, pero... saliendo de la inmediatez queda claro la vulnerabilidad de un desarrollo basado en 'darle de comer al mundo'.


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Invitación: Gelbard

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Hoy en La Plata, se pasa la peli, y van a estar Carlos Leyba, quien fue funcionario del MECON en tiempos del agente de la KGB, Carlos Castro, factótum de la peli, y el Pepe Sbatella. Muy a tono con la Ola Estatizadora que se vive (Jeje, quizá surga el tema del futuro Gossplan).
Es en la calle 17 Nº1120 e/55 y 56 a las 6PM.
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17 de Octubre: perlitas peronistas

_ Desde el Oeste un rumor...

Era muy de mañana, y yo acababa de ponerle a mi mujer una inyección de morfina (sus dolores lo hacían necesario cada tres horas). El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de calle Rivadavia. De pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y, enseguida, su letra:

"Yo te daré/
te daré, Patria hermosa,/
te daré una cosa,/
una cosa que empieza con P/
Perooón".

Y aquel "Perón" resonaba periódicamente como un cañonazo.

Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina "invisible" que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista.

Leopoldo Marechal

* la imagen que acompaña el texto es copia del único volante que circuló el día de marras, proveniente del archivo de Cipriano Reyes, conservado por su hija, que aún vive en su casa paterna de Berisso. Click sobre la imagen para verlo ampliado.
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Devaluadores y asociados


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(o una teoría política de las fluctuaciones del tipo de cambio)

Primero despunta como cosas que nunca quisieron escribirse, a la vez, los industriales ‘nacionales’ lo piden, dizque institucionalmente. Algunos se prenden. Otros analizan criticamente la cuestión. Otros más, y con más kilometraje, advierten sobre las consabidas consecuencias de la aventura. Los camperos extorsionan (“o me sacás retenciones o…”).

Ella va y les dice, en su casa, lo que es: un disparate. Enfatizemos: un disparate corporativo, sectorial y venenoso.

Sí, esa es la cuestión. Quieren el dólar a 4 mangos. Quieren devaluación.

Que la crisis, que la competitividad, que la suba de costos internos, que la revaluación del dólar respecto al resto de las monedas, etcétera, etc., etc.

A nadie se le ocurre qué va a suceder con los salarios reales.

Nótese. Algunos de los mismos impugnadores de la inflación oficial, los que dicen que en realidad los salarios reales vienen cayendo por la inflación ‘real’, piden devaluación, qué curioso, no?

A nadie se le ocurre decir qué va a suceder con esa ‘inflación’ de la que se vienen quejando a coro.

¿No saben, o se hacen los sotas, que llevar el dólar a cuatro mangos exacerbaría todas esas tendencias estanflacionistas tan amenazantes que vienen presagiando?

Ni se les ocurre observar que una nueva devaluación aplanaría los ingresos reales de quienes trabajan, y redundaría puramente en una recomposición de los márgenes de ganancia de las empresas (más concentradas, obvio).

Es una nueva escaramuza del capital contra el asalariado, ¿qué duda cabe?

Y la recomposición tarifaria de los servicios públicos (recuérdese, taaan retrasados que hay que incrementarlos –segmentadamente, eso sí- para estimular nuevas inversiones), ¿hasta dónde cuernos se tendría que disparar de verificarse una devaluación?

Quizá quieren seguir pagando energía barata, como lo hicieron después del colapso convertible, y tal como fue uno de los pilares de la ‘competitividad’ obtenida luego del desmadre de 2001.

Pero Ella fue y les dijo en la cara que no. Que no iba a llevar el dólar a cuatro mangos. (Por supuesto, ellos tampoco se pensaban hacer cargo de los platos rotos).

¿Entonces?

¿Que pasó?

Al tiempo que allá en los nortes el descalabro se iba de madre, acá…

Acá, los muchachos empezaron la campaña de cuestionamiento al nivel de reservas del Banco Central.

Lo cual no es sino ensayar el ataque por otro flanco.

¿Cómo sería el silogismo?

Yo pongo en cuaetión tu nivel de reservas.

Que no, que no son X MU$S. Que es una cifra contablemente ficticia, que las compras y ventas a futuro, que las operaciones con el Banco de Pagos de Basilea, que, que lo que se me ocurra, hasta decir que Redrado cultiva fajos de billetes en el jardín de su casa.

La cuestión es generar dudas en cuanto al nivel de reservas ‘real’ del Banco Central.

Dudas en cuanto a la capacidad del Banco Central de bancar un tipo de cambio determinado (o un sendero de devaluación definido por la autoridad monetaria, que es lo mismo).

¿Qué ganamos con eso?

¿No se ve?

Que el chiquitaje vaya en mayor número aún a comprar verdes a las casas de cambio.

Que algunos otros, que sí la mueven, apuesten en contra del peso.

Eso se llama corrida cambiaria.

Como todo en estas historias, llega un momento que la autoridad monetaria debe elegir: continuar con la sangría de reservas en moneda dura para sostener el tipo de cambio, o… liberarlo y que todo se vaya al carajo tratando de intervenir para que no se vaya directamente a la mierda.

Consecuencias. Industriales ‘nacionales’ contentos. Camperos contentos. Larry no sé, pero supongo que Olivera también. ¿Casi todos contentos?.

Pero hay algunos más que van a descorchar el champú: Duhalde, De Mendicurren, Barrionuevo, Reutemann, De la Sota, Das Neves, Scioli, Rodríguez Saá, Cleto Cobos, Elisa Avelina, etc., etc. etc., etc., etc., etc.

Saldo: todo ganancia. Después de la derrota de la 125, encima le enchufan a Ella una devaluación impuesta por el… (entonación solemne y persignación devota) ‘mercado’.

La guerra que comenzó el día en que se anunció su candidatura, tendría ganada una batalla fundamental, si no decisiva.

Estaría suprimida finalmente –y de manera irreversible- la posibilidad de continuidad del proceso político iniciado en Mayo de 2003.

Ya veremos.

Seguramente somos nosotros, que padecemos de paranoia, que ignoramos que en nuestro país jamás hubo corridas cambiarias, que los actores económicos de peso institucional actúan siempre con responsabilidad patriótica, y que jamás serían tan rapaces como para realizar apuestas tales.

Que las brujas no existen.

Quizá –y sería lo mejor- padezcamos de paranoia. Seguramente aquellos a quienes hemos visto comprando dólares eran presencias fantasmáticas, y no seres reales.

Seguramente Duhalde no anda comprando dólares, y Lanata tampoco, ¿no?

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Krugman Nobel

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Los Nobel de Economía siempre nos parecieron bastante chantunes. Primero porque no son los auténticos premios de la Academia de Ciencias, sino que los otorga el Banco Central -el cual se subió tardíamente al 'evento' Nobel-; luego porque si uno recorre quiénes han sido los galardonados, se encuentra, salvo rarísimas excepciones con una densa población del mainstream. Uno no pretende que le den el premio a un Anwar Shaikh o a un Samir Amin, pero salvo algunos de los primeros premiados, luego no aparecen mayores despuntes de algo verdaderamente revolucionario en el campo del pensamiento económico (al fin y al cabo, la ecnomía se trata de una ciencia social).

Y, por supuesto, salvo el Compañero Kantorovich, auténtico economista proletario que inició sus trabajos con concretísimos problemas fabriles, brilla una nula mirada periférica, salvo quizá por la excepción de Amartya Sen. Furtado, Prebisch y muchos otros que contribuyeron a pensar lo económico desde fuera del mainstream y sus modas, y desde un lugar en el mundo que contenía (y contiene) a una gruesa parte de la humanidad excluída, pareciera que no han existido si es que se juzga la relevancia de las corrientes de pensamiento por su lugar en la constelación Nobel.

Ahora, parezca casualidad o no, se la tomaron con el compañero liberal Paul Krugman, que no será un heterodoxo en toda línea, pero al menos se corre de la línea de los estudiosos de las carteras de inversión y valuación de derivados financieros.

Aquí dejamos unos párrafos de un librito que escribió el muchacho hace casi diez años, y que se refiere... a la crisis.

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La mayoría de los economistas, en la medida en que piensan en el asunto, consideran la Gran Depresión de los años treinta como una tragedia infundada e innecesaria. Si Herbert Hoover no hubiera tratado de equilibrar el presupuesto a la luz de un desplome económico; si la Reserva Federal no hubiera defendido el patrón oro a expensas de la economía interna; si los funcionarios hubieran inyectado rápidamente dinero efectivo a los bancos amenazados y así hubieran calmado el pánic bancario que se desató en 1930-31, entonces la caída del mercado busrsátil de 1929 hubiera conducido sólo a una recesión menor que pronto se olvidaría. Y como los economistas, y quienes formulan la política económica, aprendieron su lección […], nada como la Gran Depresión podría suceder de nuevo.

¿O acaso sí? En el curso de los últimos dos años siete economías, economías que todavía generan cerca de un cuarto de la producción mundial y en la que habitan cerca de 700 millones de personas, han experimentado una depresión económica que tiene un inquietante parecido con la Gran Depresión. Ahora, como entonces, la crisis surgió de la nada al tiempo que la mayoría de los expertos predecían la permanencia del boom incluso mientras la caída iba adquiriendo ímpetu; ahora, como entonces, la medicina económica convencional no ha semostrado ser efectiva, quizá ha sido incluso contraproducente. […]

Pero, ¿qué es lo que ha causado que Japón, aquel temido motor económico de los años ochenta, haya pasado la mayor parte de la década casi estancado, y que recientemente haya entrado en un derrape deflacionario? ¿Cómo es posible que unos pocos préstamos hipotecarios dudosos y una devaluación mal manejada en Tailandia, un pequeño y lejano país del que la mayoría de la gente no sabe nada, producen el efecto dominó desde Indonesia hasta Corea del Sur? ¿Por qué elñ incumpimiento del pago de la deuda por parte de Rusia, una antigua potencia militar pero hoy día un enano económico, condujo al desastre económico en Brasil y por unas pocas, aterradoras semanas, hizo que el mercado de bonos de los Estado Unidos se “congelara”? En todos los casos, el daño ocasionado parecía enormemente desproporcionado con respecto a la causa […].

Es más, la clase de problemas económicos que el mundo ha padecido recientemente es justamente la clase de problemas que supuestamente habíamos aprendido a prevenir. Antiguamente, economías grandes y avanzadas con estables, como Gran Bretaña en los años veinte, podrían no tener cómo responder a períodos prolongados de estancamiento y deflación, pero en lo que va de John Maynard Keynes a Milton Friedman, pensábamos que sabíamos lo suficiente para evitar que ocurriera nuevamente. Países más pequeños, como Austria en 1931, alguna vez pudieron haber estado a merced de las mareas financieras, incapaces de cotrolar su destino económico, pero hoy en día se supone que expertos banqueros y funcionarios del gobierno (para no mencionar al Fondo Monetario Internacional) pueden armar rápidamente paquetes de rescate que detengan las crisis antes que se diseminen. Los Gobiernos, como el de Estados Unidos en 1930-31, alguna vez fueron testigos impotentes ante el derrumbe de los sistemas bancarios nacionales, pero se supone que en el mundo moderno los seguros de depósito y la disposición de la Reserva Federal de suministrar efectivo a las instituciones amenazadas deberían evitar esos escenarios. Ninguna persona pensaba que la era de la ansiedad económica había quedado atrás, pero cualesquiera que fueran los problemas que pudieran surgir en el futuro, estábamos seguros de que se parecerían poco a aquellos de 1920 y 1930. […]

De repente parece como si todo lo viejo fuera otra vez nuevo.

Paul Krugman
De vuelta a la economía de la Gran Depresión
Norma, 1999
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