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Banco de la Nación




Tenemos el hábito de la radio, argento si lo habrá. Podrán aparecer multitud de formatos multimediales, cables satelitales, cachivaches con MP3 o MP4, chips intraencefálicos, y vaya a saber qué más. Jamás tendrán competencia con el rito de escuchar la radio temprano por las mañanas. Eso sí, radio AM, que aún no han inventado cómo miniaturizarla.

En ese tren, tenemos la costumbre de escuchar Radio América. Especialmente los programas donde “gurúes” y lobbystas de la city se entrevistan entre ellos y se dispensan almibarados elogios, despotricando envenenadamente contra Dios y María Santísima. Cargan sus dardos con particular saña contra el Gobierno Nacional, contra sindicatos y piqueteros, contra todo lo que huela a popular, o a nacional. Por lo contrario resultan enternecedoramente comprensivos con las “empresas a las que les interesa el país”. Cruzados de la fe liberal, se espantan cuando las torpes e ineficientes maquinaciones del Estado, ponen palos en la rueda de los nobles y laboriosos entrepreneurs que sólo quieren hacer brotar la riqueza arriesgando sus capitales en este asqueroso país de negros de mierda. Son de una consecuencia e inconsistencia pasmosa.

¿Por qué, podrá preguntar alguno, nos sometemos a semejante “terapia matinal”, si, como puede verse, inspira nuestras ideas –entre otros- Don Raúl Scalabrini Ortiz, quien preside espiritualmente este Bloguín? A la verdad, habíamos empezado con tamaño hábito hará unos diez años, luego lo abandonamos, y de unos años a esta parte hemos retomado. ¿Y por qué, entonces? Por placer, pura y simplemente. Como el que nos dio esta mañana escuchar los biliosos comentarios que suscitaba la designación de Mercedes Marcó del Pont como Presidenta del Banco de la Nación Argentina.

Placer doble, pues primeramente nos habíamos solazado ayer al escuchar la noticia, y luego hoy a la mañana oír a estos muchachos encabritados.

Pensamos, una para el lado de la justicia.

Sabemos quién es M.M. del P., sabemos de su pensamiento, de su coherencia y de su compromiso político.

Digamos así, en medio de tantos claroscuros que tiene el proceso político iniciado en Mayo de 2003, nos ilumina un poco el camino que M.M. del P. vaya a presidir tan luego el principal Banco Público del país.

Lo quisieron privatizar –¿recuerdan?-, lo usaron como cajero automático de las francachelas contratistas de los noventa, lo desahuciaron, lo anquilosaron… pese a todo, allí está.

El concluído gobierno del Néstor dejó mucho en el debe, vaya si lo sabemos (cuenta en su haber –para empezar y nada menos- el que todavía la Argentina sea un país que figura en el mapa de los territorios soberanos). Y entre esos debes, pues, está una política hacia el sector financiero que lo oriente hacia el desarrollo nacional. Qué mejor para esa tarea que darle rumbo a ese acorazado insignia del Estado Nacional cual es el BNA. Qué mejor que poner a su mando a M.M. del P.

Con razón los muchachos de la radio se envenenaban tanto.

Allá por el año 96’ o 97’ cuando las inconsistencias de la convertibilidad eran tabú, y ni siquiera eran tema de agenda o debate –era como la esfera celeste, fija e inmaculada, que presidía los destinos de nuestros tatarabuelos griegos- comenzamos a desasnarnos gracias –entre otros- a M.M. del P.

Entre tanta desorientación política, entre tanta ausencia de alternativas, pudimos entrever por dónde andaba el nudo gordiano de la estabilidad convertible. Eramos más jóvenes, más ingenuos, entendíamos de “estos asuntos de economía y finanzas” muchísimo menos de lo poco que entendemos hoy.

M.M. del P. estaba entre los “marginales”, excluídos del espinel de opinólogos estables de los medios que, día a día, iban forjando el consenso convertible. Fue una de las pocas voces que se animaba a decir que el ídolo tenía pies de barro. Por ahí seguramente empezábamos a aprender a "defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros".

Cómo nos sorprende en estos días, escuchar a tanto opinólogo mediático paparruchear sobre los efectos de la inflación en la apreciación del tipo de cambio real, que el dólar iba a subir hacia fin del 2007, etc. etc. Son los mismos que pronosticaban la hecatombe allá por 2002, y los mismos que salmodiaban en los noventa, loando el uno a uno, vendiendo el buzón de la dolarización y preparando el velorio de la moneda nacional. ¡Qué descaro, por favor!

Bueno, no hace falta decirlo, nos alegra mucho la noticia. Luego, es como todo lo atinente al Estado, el BNA es una institución enorme, burocrática, plagada de vericuetos y trampas. Le deseamos a M.M. del P. lo mejor en su gestión, que seguramente será dificultosa y observada con lupa por los de siempre (los que siempre tienen vista gorda con las “empresas a las que les interesa el país”).

Adherimos a la máxima que establece que “el Estado es herramienta fundamental para el desarrollo”. Pero sucede que este Estado, vapuleado y desvencijado luego de treinta años de liberalismos, es una herramienta peligrosa: como cualquier herramienta con graves disfunciones, puede lastimar a quien la emplea, y más aún a quien la trate de reparar.

Para finalizar, pensando en los bancos, fuimos a nuestro reservorio de Datos Duros y cosillas diversas y nos encontramos nada menos que con esto

LOS BANCOS

Arturo Jauretche

Publicado en Santo y Seña, 9 de febrero de 1960

(...) voy a entrar en un tema que es fundamental para la ejecución de una política nacional: la nacionalización de la banca. Impedirla ha sido uno de los objetivos fundamentales del acceso al poder de los vendepatrias. No sólo se han derogado las disposiciones que tendían a hacerla efectiva, sino que se siguen creando las condiciones destructivas.

Y uno de los medios más eficaces es desprestigiar los instrumentos bancarios del Estado. Estamos ahora en una campaña de desprestigio de los mismos, igual a la que se hizo enseguida de 1955. Es que el que maneja el crédito y lo orienta, maneja a la economía del país con mucha más eficacia que el gobierno, con todos sus instrumentos (...). El que maneja el crédito maneja más la moneda que el que la emite. El que maneja el crédito maneja más el comercio de exportación e importación que el que compra y el que vende. El que maneja el crédito estimula determinadas formas de producción y debilita otras; el que maneja el crédito establece qué es lo que se ha de producir y qué es lo que no; determina lo que puede y lo que no puede llegar al mercado con facilidades de venta y maneja por consecuencia el consumo. El que maneja el crédito crea moneda de pago y poder adquisitivo. El que maneja el crédito decide qué se produce en el país y qué no se produce, quién lo produce, cómo lo produce, cómo lo vende y cómo lo acapara; adónde lo exporta y en qué condiciones: determina las condiciones de la plaza, incide en la bolsa, todo, en una palabra. El secreto de la prosperidad o la decadencia, del desarrollo o del atraso, está en gran manera en los bancos. Las disposiciones jurídicas, las leyes de promoción, la organización de los negocios, no son más que la anatomía de la sociedad económica (...). Pero el dinero es la fisiología de una sociedad comercialista. Es la sangre que circula dentro de ella, y el precio del dinero, su abundancia o escasez, está determinado por el sistema bancario.

LOS BANCOS DAN DINERO

El dinero de los Bancos no es de los Bancos. Es de la sociedad toda que allí lo deposita, y de allí sale multiplicado en forma de préstamos. Los Bancos crean dinero a través del crédito, porque los depósitos convertidos en crédito se multiplican varias veces; así la abundancia o escasez de dinero contante y sonante en circulación, por su imagen repetida varias veces en el múltiple espejo del crédito bancario. Así, crear moneda es una función del Estado, que éste debe vigilar cuidadosamente para adecuarlo a las necesidades del mercado, sin que falte porque entonces caemos en la tiranía del dinero, y sin que sobre que es lo que llaman inflación.

LOS CIPAYOS Y LA BANCA PRIVADA

Destruir la nacionalización de la banca fue y es un objeto fundamental de los cipayos: retornar al sistyema anterior a la misma. Los Bancos al margen del Estado. Pero los propietarios de los bancos privados no son los depositantes, sino un grupo de financieros que controla su capital accionario, recoge los ahorros de los depositantes y los dirige hacia fines que interesen a ese grupo financiero; así cuando ese grupo financiero está ligado con determinadas industrias, al desarrollo de esas industrias dirige la banca, teniendo en cuenta, no el tipo de desarrollo industrial que interesa al país, sino el que le interesa a su grupo. Cuando el banco es extranjero o está ligado a los intereses de la exportación o de la importación, dirigirá su política a beneficiar a exportadores e importadores, en una economía que ya ha sido puesta a disposición del interés comprador y vendedor extranjero. Esto es elemental, pero se objeta que el banco privado está mejor manejado y hace mejores inversiones. Lo de mejores inversiones es un concepto también relativo, porque un negocio puede ser muy bueno para el negociante e inconveniente para la colectividad. También se dice que los fondos son mejor manejados. Pero en la corta experiencia que llevamos desde 1955, varios bancos provados han puesto en evidencia que su ética está muy por debajo que la de los bancos oficiales que se intenta desacreditar. También se dice que en el caso hipotético, si los bancos son oficiales, el que paga las consecuencias es el país, pero en lo que va del siglo el país sólo ha pagado las consecuencias de los malos negocios de la banca privada, como en el caso del Instituto Movilizador de la Década Infame, en que los pasivos incobrables de la banca privada fueron transferidos a la colectividad, que se hizo cargo de sus malos negocios y se sus entronques con la oligarquía y los intereses financieros.

Además, una banca nacionalizada está en condiciones de controlar una crisis, graduando sus reclamos, administrando sus recursos, según las condiciones de solvencia de una plaza y nunca provocará deliberadamente un “crack”; con una dirección única concentrará todos sus esfuerzos en evitarla. Una banca privada puede provocar una crisis deliberadamente, con que varios de los bancos se pongan de acuerdo, o puede hacerlo dejándose arrastrar por el pánico y por el sálvese quien pueda (...).

6 refutaciones:

Lic. Baleno dijo...

Siempre que escuche o lei a M. M. del M. me encantó. No se si es amor o solidez discursiva.

fabricio dijo...

Muy bien Fundamentado sobre todo porque ARTURO JAURETCHE FUE PRESIDENTE DEL BANCO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, EN LA GOBERNACION DE MERCANTE Y LA PRESIDENCIA DE PERON.

Lucas Carrasco dijo...

Brillante.
Si lo permite, publicamos este post
en
http://centrojauretche.blogspot.com

Saludos.

CEH A. Jauretche dijo...

También apoyamos la designación de Merceditas (y que dé créditos sin tantas vueltas para re-editar obras como "Santo y Seña").

Viernes dijo...

Como decía Carlos: ¡Por Dios!

http://buscador.lanacion.com.ar/Nota.asp?nota_id=903334&high=Marc%F3%20Pont

La designación de esta mujer al frente del BNA es un fiel reflejo del deterioro institucional crónico que manifiesta el país.

Tu optimismo es, francamente envidiable.

Saludos.

Anónimo dijo...

Viernes: Que es un "deterioro institucional crónico que manifiesta el país"... Se que es algo que se lo oigo mucho a los "republicanos" y como que suena bonito, elegante.
A mi me suena a snobismo puro, bien rancio y reaccionario.
Ahh y tu depresionismo es francamente repetido