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Breves Citas de Cabecera

En estos días, con el festival de gasto que se avizora en EEUU para combatir la inminente y amenazante recesión, se ha oído hablar mucho de él. Nosotros que tanto nos empecinamos en nuestra mirada periférica y provincianista, también nos acordamos. No tiene que ver con la recesión, sino con otra cosa. Se nos ocurrió titularlo Nostalgias del Colonialismo Británico:

“¡Qué episodio más extraordinario en el progreso humano fue la ápoca que terminó en agosto de 1914!

El habitante de Londres podía pedir por teléfono, mientras saboreaba su té matinal en la cama, los productos más variados procedentes del mundo entero, en la cantidad que desease, seguro que, dentro de un tiempo razonable, dichos productos estarían a la puerta de su casa; podía al mismo tiempo y por el mismo medio invertir su fortuna en materias primas y nuevas empresas en cualquier región del mundo, y participar, sin gran dificultad y sin problemas, de los frutos y ventajas de esos negocios; o, en fin, podía ligar la seguridad de su fortuna con la buena fe de la comunidad de una honesta municipalidad en cualquier continente, según la recomendación de los servicios de información.

Del excedente de bienes de capital acumulados por Europa, una parte sustancial era exportada, donde la inversión de dicho excedente hizo posible el desarrollo de nuevos recursos, alimentos, materiales y medios de transporte, y, al mismo tiempo, capacitó al Viejo Mundo para reclamar una participación en la riqueza natural, y en las potencialidades del Nuevo Mundo.

El Viejo Mundo empleó en forma sumamente prudente el tributo anual que tenía derecho a percibir.

La gran parte del dinero recibido como interés que se fue acumulando en concepto de estas inversiones en el extranjero fue reinvertida y nuevamente se fue acumulando

La prosperidad de Europa está basada en el hecho de que, debido a la enorme cantidad disponible de alimentos que ofrecía América, Europa pudo comprarlos a precios más bajos, en comparación con el trabajo requerido en la producción exportaciones, y gracias a ello, como resultado de las inversiones previas de capital, tenía derecho a una considerable cantidad anual sin pago alguno en retorno”

John Maynard Keynes
Las consecuencias económicas de la paz, 1920

Pensando en los TDI, ¿Don RaúlPrebisch fue especialmente lector de Keynes, no?

2 refutaciones:

Cine Braille dijo...

Fijate si podés ver esta nota (en inglés) que arranca citando lo mismo que citás vos.
http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?res=9A06E5D6123FF932A2575BC0A9679C8B63&scp=58&sq=alexander+stille&st=nyt
Compara la globalización previa a 1914 con la actual.

Sirinivasa dijo...

Estimado: Usted hace que no me quede otra que leer 'in english', que no me agrada demasiado, pero enhorabuena, que al fin y al cabo no queda otra, bullshit!

Saludos, se agradece la data y su paso por aquí, como siempre