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La desigualdad y el reparto de la torta

(largo, pero qué le voy a hacer, cuando me dicen “hacéla corta” me da sordera…)

Después de haber incursionado en desordenadas reflexiones sobre el ipc y cuestiones epistemo-sanatológicas, volvemos al ruedo con lo que sabemos hacer (al menos, eso creemos nos).

Veníamos anunciando que teníamos más Datos Duros en estado de cocción, de nuevo sobre la cuestión distributiva. De esto ya andábamos anticipando en varias notas anteriores.

Lo que nos preguntamos, ahora, es qué relación hay/ha habido, en el mediano plazo entre la desigualdad, medida por el Indice de Gini –a esta altura un amigo de la casa-, y la distribución funcional del ingreso, entendida esta como la participación de la masa salarial en el PBI.

Diríamos, entre distribución “primaria” y “secundaria” del ingreso.

Eso nos preguntamos. No se entusiasmen los potenciales/actuales lectores, no vamos a dar una respuesta exhaustiva a un interrogante tan envericuetado. No al menos una respuesta sustantiva, de cómo y en qué medida, cuáles son los hilos profundos que conectan ambas variables, formulitas y esas cosas.

Apenas contamos con algunos Datos Duros, con los cuales vamos a jugar un poco.

(Esto viene con muchos grafiquitos, por eso sería ideal algún recurso bloguístico para pasarlas como slides, pero lamentablemente por ahora está fuera de nuestro alcance.)

La primera constatación reiterar es que el Néstor redistribuyó. Cristina no sabemos aún si redistribuye, ya se verá.

Pero lo que sí es que durante la gestión anterior hubo una sensible, notoria y sostenida reversión de la desigualdad, y un considerable crecimiento de la participación asalariada en el PBI.

Veamos, para empezar, el caso de la desigualdad (click en la imagen para ampliar):



Clave de lectura: Lo que vemos aquí es la evolución del Indice de Gini entre Mayo de 1994 y el 1ºtrimestre de 2007. Cuando el índice aumenta, refleja un incremento en la desigualdad de los ingresos, y cuando cae revela una des-concentración de los mismos. Sus valores extremos, 0 y 1, corresponderían a ideales configuraciones donde todos tuvieran el mismo ingreso, o todo el ingreso fuera acaparado por uno solo, respectivamente.

Aclaración metodológica (omitir si se quieren pasar por alto tediosos detalles): ¿De donde sale esto? De la estratificación de los hogares ordenados según el Ingreso per Cápita Familiar, que se construye a partir de la Encuesta Permanente de Hogares. A modo de aclaración debemos decir que en 2003 hubo un sustantivo cambio metodológico en la EPH –y para mejor- que acota la comparabilidad entre esta nueva EPH, contínua, y la anterior EPH puntual. En rigor debiéramos separar ambas series, una con un color, otra con otro, y un huequín en medio, pero bueno, nos gusta más así. Otra cosa, la serie arranca en 1994 porque es a partir de allí que se tiene un dominio de estimación para el total de aglomerados relevados por la EPH. Esto es, que se pueden proyectar resultados fiables para el total de esa población.

¿Qué es lo que podemos sacar del gráfico? Primero que entre el 94’ y el 99’, medido entre puntas, el Indice de Gini creció aunque muy poco. No obstante se destaca que durante la gestión de Me#em –la parte abarcada por esta serie- el mayor crecimiento de la desigualdad se registró en el 98’, año de mayor crecimiento económico de la convertibilidad.

Luego, durante el Gobierno de la fallida y malhadada Alianza, se va todo por los caños, la desigualdad crece con vértigo imparable hasta llegar a sus máximos durante 2002, de la mano del colapso convertible-financiero. A partir de alli empieza a disminuir, y de la mano del Néstor baja, baja y baja, hasta llegar a valores inferiores a los registrados en los años convertibles (con lo cual sería inválido aquél aforismo de “¡Me#em volvé!”).

Punto. ¿Y cómo fue, por su parte, la evolución del reparto de la torta? Veamos el segundo gráfico (click para ampliar):


Clave de lectura: conceptualmente, sumamos todos los ingresos asalriados de trabajadores y empleados obtenidos mediando una relación de dependencia, sean en negro, blanco, gris o canela, y lo comparamos con el PBI. Ahí vemos qué porción de torta va a parar a los bolsillos de los laburantes.

Aclaración metodológica: Sobre los percances históricos de esta tradicional medida de la distribución del ingreso ya hemos comentado en nota anterior.

Como puede verse, entre el 93’ y el 2001, la curva hace una ‘U’, con la sima en el 97’ (en la misma nota anterior comentábamos sobre lo paradojal de que la recesión convertible 98-01 haga crecer la participación asalariada en el PBI). Se desploma con la devaluación salvadora de la UIA, y desde el 2003 crece que crece, solo que –¡ay!- aún por debajo de los máximos alcanzados en la era del bimonetarismo convertible. Y lejos también del fifty-fifty de los míticos tiempos del totalitario León Herbívoro.

Como lo que queremos saber es qué relación hay/no-hay/puede-haber entre ambos indicadores, ¿qué mejor que ponerlos a los dos juntos en un mismo gráfico? Como para husmear si viajan juntos separados, en direcciones opuestas, en fin, para ver qué pasa.

Veamos, pues (click sobre la imagen para ampliar):


Clave de lectura: poca cosa, son las dos curvas anteriores, sólo que “superpuestas”. En el eje izquierdo leemos el reparto de la torta, y en el derecho la desigualdad.

Aclaración metodológica: como la serie del Indice de Gini es más fina –tiene datos intra anuales- nos quedamos, para la EPH puntual, con el registro de Mayo, y para la contínua con las medidas del 1ºsemestre, como para no distorsionar demasiado. ¿Por qué Mayo? Porque en 1995 tenemos tabulados de ingresos sólo para esa Onda, y no queríamos dejar un hueco feúcho en la serie.

Antes de cruzar estos dos gráficos, la intuición ingenua nos invitaría a suponer que a mayor participación de los asalariados en el PBI, menor sería la desigualdad de inrgesos, no? Vemos que no. No sólo no siempre siguen ese recorrido, sino que en algunos tramos, como el 97-01, pareciera que ambos indicadores se aceleran al alza. Es decir, crece la porción asalariada de la torta, y a la vez, ¡aumenta la desigualdad!

Como decíamos en la –ya tan autocitada- nota anterior, en la recesión 98-01, el PBI cae más rápido de lo que lo hace la masa salarial. El ingreso real medio cae pero no tanto, ni tampoco desciende con tanta intensidad la tasa de empleo. De hecho, entre 1997 y 2001, la tasa de empleo oscila entre el 34% y el 36%, para llegar a Octubre de 2001 en 34% (masssomeno). La contracara es que el desempleo se va del 13% al 18% de la PEA.

Del 2003 en adelante, vemos cómo y de qué manera ambos indicadores se mueven ágilmente en direcciones opuestas. Aumenta la porción de torta de los trabajadores y disminuye la desigualdad.

Preliminar conclusión: una cosa no lleva a la otra (guau, qué profundo!). Podemos tener una alta participación de la masa salarial en el PBI, pero muy desigualmente repartida al interior de los trabajadores.

Ahora vamos a ir por más, pero paso a paso. Vamos a armar un Gráfico de dispersión: ponemos en un eje el reparto de la torta y en el otro el Indice de Gini, cada punto graficado va a representar la combinación de participación en el PBI y Gini en cada año. Es decir, cuando la participación en el PBI fue tanto, el Gini fue tanto otro y así.

Veamos como queda (click sobre la imagen para ampliar):



¿Qué tenemos? Una nubecita de puntos que aparentemente carecen de una pauta o tendencia bien definida. ¿Qué hacemos? Vamos a ajustar una recta, la mejor según comentan, al igual que hicimos alguna vez (regresión lineal le dicen en algunos barrios). Y Vamos a poner dos numeritos sofisticado que nos dicen en qué medida hay una correlación entre los dos indicadores, y cuánta determinación hay en la evolución de ambos en conjunto. Se trata del Coeficiente de Correlación r de Pearson, y de ése mismo r al cuadrado. Este numerito r varía entre -1 y 1, cuanto más se acerca a -1 va indicando una correlación negativa –uno de los indicadores aumenta cuando el otro disminuye-, cuando se arrima a 1 es una correlación positiva –aumentan o disminuyen tirando para el mismo lado. Y si anda cerca de 0 quiere decir que no tienen mucho que ver. Y el r al cuadrado… bueno, es un poco más que eso, pero lo dejamos ahí porque si no esto se va a hacer ilegible.

En fin, ¿qué encontramos con tanta sofisticación? Veamos (click sobre la imagen para ampliar)


La recta de regresión nos indicaría que hay una leve, levísima tendencia a que la desigualdad disminuya cuando aumenta la porción de torta de los asalariados. Los amigos r y r-cuadrado dicen con más rigor que la correlación y la asociación entrambas variables –considerando toda la serie de datos- es baja.

Claro, tanta sofisticación estadística puede hacernos olvidar con qué datos estamos tratando. Y que estamos analizando un período de tiempo tirando a lungo (14-15 pirulos). Y llamándonos a la realidad, podemos pensar que en todo ese período ha habido diferentes modalidades de crecimiento económico, cambios importantes en el mercado de trabajo y en la dinámica de los ingresos y etcétera. ¿No?

Así que, ¿qué tal si mejor no tiramos una líneas entre punto y punto siguiendo el orden de sucesión temporal en qué se dio cada combinación? Eso nos dará el recorrido que fue haciendo esta huidiza relación entre desigualdad y reparto de la torta.

¿Cómo quedará? Veamos (click sobre la imagen para ampliar):



Bué, esto es lo lindo de los Datos Duros, de a poco nos van “hablando” y sugiriendo cosas acerca de la nubosa realidad que abstractamente representan.

Lo que parecía una nubecita ahora se ve como un caminito, medio azarozamente recorrido pero que deja entrever algunos senderos más direccionados que otros.

¿Le agregamos un cartelito a cada punto para ver a qué año corresponde cada combinación? ¡Buenísimo! Queda así (click sobre la imagen para ampliar):



Ahora sí, nos frotamos las manos y creemos que podemos empezar a entender algunas cosillas.

- Entre el 94’ y el 96’ se achica feo la torta de los laburantes y a la vez la desigualdad desciende muy poquito.

- Entre el 96’ y el 2001 –con algunos desvíos pa’un lado y pa’l otro- crece la torta que se llevan los salarios y a la vez aumenta la desigualdad, y bastante.

- Entre 2001 y 2002… ya vemos, la porción de torta se achica violentamente y la desigualdad se profundiza (pregúntenles a Duhalde y De Mendiguren qué paso)

Lo interesante es que del 2002 al 2006, contínuamente y sin interrupciones ni desvíos, vemos que nuestros dos indicadores estrella van de la mano e inversamente. Va recuperándose la participción de los salarios en el PBI y se va reduciendo la desigualdad.

¿Cómo sigue esto? Vamos a segmentar este último gráfico. Vamos a ver por separado los tramos 1996-2001 y 2002-2006, aplicándoles lo que vimos de rectas erres y erres cuadrados.

Vamos con el tramo 1996-2001 (click sobre la imagen para ampliar):



Aquí tenemos, con el rigor estadístico, la tendencia aparentemente paradójica entre ambos aumentos, de la desigualdad y de la participación asalariada en el ingreso. Con r y r cuadrado de valores respetables.

Y con el tramo 2002-2006 (click sobre la imagen para ampliar):



Verdaderamente notable. Si nos pusiéramos serios y solemnes (y un poquín oficiosos) diríamos que:

El ciclo económico que se inicia luego de la devalución, y a partir de la gestión Kirchner, evidencia una fuerte asociación que registran la disminución de la desigualdad junto al aumento del peso en el PBI de la remuneración al trabajo asalariado, revelando un impacto en el mercado de trabajo y en la dinámica de los ingresos que se diferencia notoriamente de ciclos anteriores. (¡Tomá!)

¿Moraleja? La distribución de la creciente torta asalariada al interior del conjunto de los trabajadores es también cada vez menos desigual, lo cual también se verifica en la reducción de la desigualdad considerando el conjunto de todos los estratos sociales. Y es un verdadero cambio cualitativo con respecto a la década anterior.

Ibamos a terminar acá. Pero nos preguntamos, ¿adónde va a para esa recta que aparece en el grafico? O mejor dicho, ¿a cuál paraíso llegaríamos primero si –supuestas todas las condiciones ideales- esa tendencia se continuara sin interrupciones? ¿Al paraíso peronista de 1954, cuando la working class se llevaba el el 50% y chirolitas del PBI, o al paraíso igualitarista Gelbardiano de 1974, cuando el Indice de Gini de los Hogares según el IPCF –en el GBA- anduvo por el 0,259?

Vamos a extrapolar insensatamente esa línea hacia la izquierda del gráfico (lo cual carece de todo rigor, porque es una proyección que no tiene en cuenta esto y aquello, etc., etc. etc.).

Pero, ¿por qué no? Veamos qué queda (click sobre la imagen para ampliar):



Acordes finales: no nos dejemos engañar con el fifty-fifty populista de la distribución funcional, reclamemos un Gini de 0,259 de la estratificación según niveles de ingresos. Vamos por más, ¡¡¡queremos el 54% de la torta!!! (y más también) ¡Gelbard sí, otro no!

12 refutaciones:

Anónimo dijo...

mmm.. y eso dentro de cuantos año va a pasar?

antes o después de la segunda venida?

el mescéptico peronista

Alejandro dijo...

Gracias por la clase. Pública, gratuita y de excelencia. Como me gusta. Yo estos días estuve tratando de relacionar gini con tasa de desempleo... a ver qué salía, vió. Creo que es un sinsentido teniendo en cuenta su definición de lo que define la desigualdad es la diferencia de ingresos al interior de la masa de asalariados. Ahora bien, esa diferencia, está medida en algún lado???? Perdón por la ignorancia. Y última pregunta. Que al correlación entre distribución funcional y gini sea medio bajona en términos generales, además de por la dinámica propia de los ingresos de los trabajadores, tiene alguna explicación desde el punto de vista de la participación funcional de "las ganancias empresarias" o algo así??

Anónimo dijo...

Simple, contundente, conmovedora demostración. Lo felicito!

Astroboy

Anónimo dijo...

Felicitaciones por el, a la vez, denso y clarificador informe. Ya voy corriendo a enrostrarle este informe a mis escépticos amigos para que vean que tenía razón sobre que el Néstor redistribuyó. Grande Néstor!!! ¿Lo extrañaremos o Cristina seguirá la tendencia? Un abrazo. Juana de Arco

Tincho dijo...

Estimado! Muy buen trabajo! Y mas yo que me lei todo.

Ademas, muy buena la didactica.

Sin embargo, el gran tema de fondo es ver si esta tendencia vino para quedarse o si, como se dice por ahi, se toco fondo. Claro esta que algunos objetan que hay que tener en cuenta los niveles de los que se parte, los actuales y todo aquello.

Pero de todas formas, no se puede negar lo que los datos que nos mostras afirman: nestor lo hizo!

Anónimo dijo...

Hay otra cosa, que alguna vez se la leí a los Calcagno, padre e hijo, en Le Monde Diplomatique: la redistribución no es sólo el reparto en la masa salarial, sino que se ve en los gastos propios del Estado: salud, educación, infraestructura, viviendas, matriz energética, transportes, etc. Sería bueno meter todo esto también en los cálculos de regresión.

Saludos,

Astroboy

Andrés el Viejo dijo...

Para decirlo en neolengua: plusdoblebueno.

Musgrave dijo...

El finde habia escrito un buen comment que por alguna razón no se cargó. Ahora solo me queda felicitarlo.

Sirinivasa dijo...

escéptico peronista: paciencia, el cambio recién empieza...

Alejandro: la diferencia/desigualdad al interior de los asalariados la refleja -parcialmente- el Gini claculado sobre la estratificación de ingresos de la Ocupación principal. Es decir, juntamos a todos los ocupados (quedan afuera los sin ingreso, los que perciben ingresos que no provienen de una ocupación, y los ingresos de los ocupados que no provienen de su ocupación) estratificamos y vemos. Problema, entre los ocupados tenemos una buena porción de cuentapropia y patrones. Entonces sólo nos queda meternos en la Base de datos de la EPH, filtrar a los que no son asalariados y trabajar con eso: sudor y sudor...

Con respecto a la segunda cuestión... a priori creo que no habría una determinación "formal". Podríamos vivir en una economía donde la mayor pate del producto proviniera de las Pymes, eso bajaría la tasa de asalarización, con lo cual tendríamos menor torta asalariada pero por menor peso de los mismos. Por otro lado, presumiblemente, también el excedente estaría mejor repartido.

Lo otro: desempleo/gini. Si se cruzan las diversas tasas de mercado laboral, y los niveles de pobreza con Gini, se encuentran cosas notables. Prometo seguir con eso.

Lo de clase "de excelencia" va por su cuenta, no me agrande... mire que soy susceptible a los elogios!

Astroboy: gracias, gracias... puf! Lo que dice creo que es absolutamente cierto. Con agrandar la torta y bajar el Gini no alcanza. Sería sólo para empezar. Una redistribución bien entendida debería "derramar" bienes y servicios públicos en cantidad y calidad adonde no llegan o lo hacen mal. Además, y como se ve en las series, estos indicadores son bastante volátiles y sensibles al ciclo. Hay un 40% de trabajo en negro, y la zona de vulnerabilidad es más grande todavía. Cualquier shock negativo nos haría descubrir que esos ingresos que han mejorado son muy inestables. Los países donde vivir día a día no es un desafío han resuelto eso "institucionalizando" la relativa equidad de que gozan. Le llaman estado de bienestar.

Tincho: puedo decir ahora que alguien lo leyó completo! Y sí, es lo que apuntaba. Nuestra historia muestra que todo siempre se puede ir al tacho y muy velozmente...

Andrés: puf-puf! Se agradece el ánimo para seguir.

Musgrave: qué pena! Me hubiera encantado leerlo, se agradece igual.

Disculpas por responder tarde, fue un finde HICh (High Intensity Child).

Lucas Carrasco dijo...

Muy buen post. Además, para quienes, yo, poco del tema manejan, le ponés un empeño para que te entiendan y una cuota de simpatía que es bárbara.
saludos.

Avallay dijo...

Muy bueno, excelente clase. Para quienes no trabajamos seriamente con datos duros, sino blandos, casi rosas, de ojo nomas vio? Se aprecia una tendencia parecida. Algo de esto discutían acá el otro día no? y también con la comparación de cuanto cuesta hoy llegar a la casa propia y cuánto en los '90. Y me juego (repito con datos blandos) hay mayor distribución, mas gente accedió a tener ingresos razonablemente fijos, pero a costas de los sectores medios (pienso en los jubilados con aumentos a la mínima pero achatemiento del resto)Es decir la noticia es buena, pero pagaron los del medio y no los de arriba.
No se si dije lo obvio o una boludez que duda!!
Salutti

Luisignacio13 dijo...

Gracias Maestro! Por cuestiones laborales y culpas inculcadas desde la cuna, este tipo de material me reconcilia con mis conocimientos...Si lo permitís, voy a usar las curvas de correlaciones para que algunos muchachos que laburan conmigo, entiendan que comprender estas herramientas sirve para algo más que convertirse en black belt de un proyecto six sigma...

De nuevo Gracias!