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Todo por los porotos

Veníamos escribiendo ayer una extensa reflexión sobre el conflicto de los empresarios piqueteros, y comentando los comentarios de la nota anterior, en la cual no pudimos mechar nada, pero por esos azares de las computadoras, los pen-drives, los rayos cósmicos y el electromagnetismo cuántico, quedó no sabemos muy bien dónde, en algún limbo electrónico. Intentaremos recuperarlo.

Así que no limitaremos a exhibir unos simples, meros, acaso inútiles Datos Duros sobre los que nos pusimos a indagar. Por razones externas a lo solemos hacer en este bloguín asomamos nuestras narices a la evolución de ciertos precios. ¿Qué encontramos? Vea, vea usted, poligriyo que vive de un sueldo, a ver si la fuerza de trabajo asalariada que vende alguna vez conoció evolución similar (click sobre la imagen para ampliar).

Clave de Lectura: promedios mensuales, hasta febrero de 2008, precios en U$S por tonelada del trigo, maíz y soja, Golfo de México en los dos primeros casos y Chicago el del poroto.

Sí, sí, sí, que los pequeños productores, que los costos de los insumos, que el maltrato del gobierno, que la mar en coche.

Desde Junín me acaban de contar de unos campitos de 150 ha. de por allí que se andan escriturando en 15.000-20.000 U$S la hectárea, seguro que los que compran son unos idiotas que gastan su plata en algo que no es negocio, pobres giles, invierten para ser pequeños productores ruinosos.

Y un encopetado vociferante, allá en mi pago chico (en el mismísimo “campo”!!!) salió a decir que por la “confiscación del gobierno” el “pueblo” va a dejar de percibir 80 millones de verdes: seguro pero seguro que los pibes de los 31 comedores escolares que hay en la misma “próspera” localidad tampoco los iban a ver de ninguna manera, allí la comida no viene de la “solidaridad chacarera”, sino del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

No vamos a complementar estos fríos y desnudos Datos Duros –que hablan por sí solos- con más reflexiones. Nuestra inspiración la gastamos ayer escribiendo esa nota evaporada que mencionamos al inicio. Vamos a dejar que reflexione por nosotros este actualísimo editorial del Diario de Bartolo, que encontramos gracias a Artemio, doble moral que le dicen:

Sábado 8 de Noviembre de 2003

Editorial

Piqueteros: que impere la ley

Una movilización de protesta dispuesta por un sector del movimiento piquetero obligó ayer a cortar el tránsito por varias avenidas de la ciudad, con lo cual la circulación de vehículos por el centro de la urbe porteña se convirtió, una vez más, en un verdadero pandemónium. Dado que estas provocaciones se están reiterando con frecuencia casi cotidiana, es hora de preguntarse si las autoridades están dispuestas a continuar tolerando que el derecho de unos cuantos ciudadanos a exponer públicamente sus ideas o sus necesidades siga siendo ejercido en detrimento del derecho de los demás ciudadanos de transitar libremente por las calles de la República.

El atascamiento del tránsito se traduce, en muchos casos, en una agresión física y moral intolerable. No es exagerado decir que constituye una forma más de violencia. El hecho de que miles de automotores -ómnibus, taxis, autos particulares y, eventualmente, hasta patrulleros policiales y ambulancias- se vean reducidos repentinamente a un estado de absoluta inmovilidad configura una irregularidad inadmisible. La reiteración de esas modalidades de protesta introduce en la vida cotidiana de una ciudad, como queda dicho, un componente de violencia inocultable. Lo más grave es, tal vez, el acostumbramiento en que estamos cayendo los argentinos ante esa realidad anómala, contraria a todo principio de racionalidad.

Las autoridades deberían comprender que la mejor muestra de respeto que se les puede dar a los integrantes del movimiento piquetero es la de tratarlos como a los restantes ciudadanos, en un riguroso pie de igualdad, y no en atribuirles derechos que a los demás habitantes de la Nación jamás se les reconocerían. Hace algún tiempo se habló de constituir una brigada antipiquetera que ayudaría a coordinar los movimientos de quienes cortan rutas, calles y avenidas. Desde el lado de los piqueteros se respondió que el propio movimiento está en condicion de formar milicias que garanticen la disciplina durante esas movilizaciones de protesta.

Días atrás se oyó decir a un lider piquetero que su movimiento no vacilaría en tomar la Casa de Gobierno. Poco después se oyó decir a otro dirigente que estaría dispuesto, a su vez, a ocupar la sede del Gobierno para sostener a las legítimas autoridades. Dislates de esta magnitud atentan contra las bases mismas del orden y el Estado de Derecho.

Si los organismos del Estado no logran ponerle un freno a los desbordes de estos grupos disolventes, se llegará a un resquebrajamiento del orden público que hará imposible el normal desenvolvimiento de la vida social, del trabajo y de la actividad productiva. Sería lamentable que fuera la sociedad la que tuviera que salir a decirle ¡basta! a las provocaciones de los piqueteros, como se vio obligada a decírselo, hace poco, a los secuestradores y a las organizaciones del crimen.

Corresponde insistir en que los piqueteros deberían ser tratados rigurosa y estrictamente como lo que son: un grupo de ciudadanos, sujetos a los mismos derechos y obligaciones que los demás habitantes de la Nación. Para eso no se necesitan brigadas ni milicias especiales. Hacen falta, únicamente, convicción y voluntad para asegurar el imperio de la ley, con parejo rigor, en todos los rincones de la República.

4 refutaciones:

Liz Bennet dijo...

Hace muchos años, cuando inmigrantes pobres bajaban en masa de los barcos para instalarse en Buenos Aires, la oligarquía argentina resolvió retirarse al campo. Liquidados los indios y disciplinados los gauchos, el campo dejó de ser el lugar de "la barbarie" para convertirse en el emblema de lo que esta gente pretendía que fuera "la nacionalidad argentina".Los sectores dominantes impusieron una imagen de lo argentino cristalizada en el "hombre de campo", una representación muy alejada del rebelde Martín Fierro de la Ida. Este es el estereotipo que defiende La Nación. Por eso cuando "el hombre de campo" corta una ruta es un justo reclamo y cuando lo hacen los camioneros son un grupo de bárbaros. Ya lo dijo Jauretche, "Civilización o Barbarie" es la madre de todas las zonceras.

Ulschmidt dijo...

Pero cuando algo que aumenta 100 % es retenido en un 45 % (sobre el precio final) significa que si valía 100 antes del aumento vas a cobrar 110 después del aumento. ¿O no, Sinrivasa?
En un país donde la inflación real es del 20 %.
Y agarrate cuando baja. En el gráfico que ponés se nota bien como son los picos de los granos. Fijate 2004.
No hay excusa para los impuestos especiales. Es un sector al que pueden saquear, y saquean. Punto. El oro o el cobre aumentaron mucho más que la soja desde el 2002 y la Barrick Gold lo saca del país con cero de retenciones.

Mariano T. dijo...

Sir: Puso los precios de Chicago, no los internos.
Y no puso el precios del glifosato, o del fosfato diamónico.

rio4tense dijo...

Mariano T: Otra vez la sarasa. Cuando uno pregunta "Y si todo es negro como lo pintan, porqué el valor de los campos aumentó un 500% -en dólares- entre 2002 y 2008?" te salen con "Ah... pero Ud. sabe cuál es el rinde en Quemú-Quemú?". Porqué no contestan el centro de la cuestión y patean al corner? Contesten ésto, si es que tienen alguna respuesta coherente.