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Secretos Estadísticos de Otaria (I)


Hace ya muchos años, Raúl Scalabrini Ortiz –númen tutelar y guía moral de éste blog- escribía lo siguiente:

“Supongamos que en la vasta extensión del Océano Atlántico, entre Sud África y el Río de la Plata, existe una comarca aún desconocida. Es un país fértil cuyas tierras arables suman casi treinta millones de hectáreas. Tiene una población de 20 millones de habitantes. Se denomina en el planisferio del imaginario Mercator, República de Otaria. Sus habitantes responden, pues, a la designación genérica de otarios, lo cual resulta simbólico, porque si bien la palabra otario no figura en el diccionario de la Real Academia, en el lenguaje vernáculo tiene una acepción precisa: otario es el que cambia una cosa real y cotizable por algo sin valor: una palabra, un concepto, una ilusión, un halago interesado; el que cambia, por ejemplo, un jugoso bife por un elogio a su generosidad y a su espíritu democrático. El cuervo era un otario. El zorro, un vivo. […] La unidad monetaria de aquel simpático país es el otarino. Tiene el mismo valor legal de un peso argentino y se cotiza a la par”.

El texto es delicioso, y en grotesco alegórico ilustraba sobre la política económica de la Revolución Fusiladora (leer completo acá). Sobre sus hombros de gigante nosotros, apenas enanos, vamos a desovillar lo que sigue.

“En Otaria existe un organismo oficial encargado de la elaboración de estadísticas. Se dedica a la medición del nivel de actividad económica, la evolución de los intercambios comerciales con el exterior, a relevar la situación laboral y social de los Otarios, a publicar el índice oficial de precios al consumidor (IOPC). Su historia comienza cuando un General avenido a Presidente de Otaria concentró mediante un decreto-ley a todas las reparticiones que confeccionaban estadísticas, y creó el Instituto Opaco de Estadísticas y Censos (InOdEC).

Su historia es larga, y esta reseña no pretenderá ser exhaustiva. Nos centraremos en algunos aspectos salientes.

El InOdEC, adquirió prestigio a lo largo de los años y de sucesivos gobiernos que, contrariados por los resultados estadísticos que deslucían sus gestiones, trataron de influir en las metodologías y cálculos que realizaba el organismo.

Con el tiempo el InOdEC se fue fortaleciendo. Su estructura organizativa contaba con Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio, vinculados a Universidades y academias, consultoras privadas y organismos internacionales. Contaban con buenos ingresos, y si los haberes que pagaba el InOdEC flaqueaban –como los del resto de la administración pública- siempre tenían a mano asesorías diversas, cargos docentes o de investigación en ámbitos académicos, y también algunos kiosquitos que ya veremos.

Los Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio fueron adquiriendo Poder. Este residía en su monopolio del Saber. Eran quienes habían desarrollado, creado, e implementado las diversas mediciones que realizaba el InOdEC. En algunos casos se trataba de conocimiento de dominio público, como por ejemplo el caso de las Cuentas Nacionales, y que se podía adquirir en Universidades. Pero en otros casos, y más allá de un conocimiento teórico y general que sobre ciertas cuestiones era accesible, su aplicación específica y concreta, sus detalles más finos, eran posesión exclusiva de los Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio.

Se comportaban en esto como las antiguas corporaciones y gremios medioevales.

Su Monopolio del Saber, pues, les confería Poder. Como eran muy pocos los que podían acceder a tal saber, y como su acceso estaba mediado por Ellos, la controversia, polémica o contestación sobre ese Saber y sus formas de aplicación quedaba restringido a un reducido círculo de especialistas. Agreguemos, también eran muy pocos los que estaban dispuestos, o en condiciones de acceder a él. La superespecialización de un campo del conocimiento restringe a fortiori la cantidad de quienes pueden disentir con el Saber Establecido.

Además, los amparaba un instituto jurídico. El Secreto Estadístico. Formulado para preservar las fuentes de información que relevaba el InOdEC, tenía un fundamento incontestable. Sin embargo, en manos de los Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio, obraba como un límite insalvable para la profundidad de la crítica y la polémica necesaria y pertinente si de cuestiones públicas que exceden lo técnico se trata.

Por añadidura, las políticas de difusión pública de la producción del InOdEC no se caracterizaban por su generosidad. Cumplían con el mandato legal de hacer públicos indicadores y generalidades de sus metodologías, pero nada más.

El organismo, cumplía su función, pero era Opaco."

Nada de esto, claro, sucedió jamás en la Argentina.

16 refutaciones:

Hal dijo...

Menos mal que la intervención del gobierno popular de Otaria se encargó de democratizar el saber y darle brillo al organismo, ¿no?

Sirinivasa dijo...

No se anticipe estimado, que me va a estropear el suspenso. Eso además irá por cuenta suya! La intervención lo que sí encontró son cosas desopilantes. Pero eso viene en el próximo capítulo ;P

Hal dijo...

La intervención encontró cosas desopilantes o la intervención es desopilante?
Vamos, Siri, usted está para cosas mejores que usar al pobre Scalabrini en defensa de las tropelías del gobierno otario en el InOdEC. No desperdicie su talento.

Sirinivasa dijo...

Estimado: para decir que la intervención es desopilante ya tenemos montañas de tinta y gigas escritos. Yo no voy a agregar algo más a eso, sí alguna vez en algún post opiné sobre lo que me resultaba incomprensible de todo el asunto.

Lo que sí, como usuario intensivo de la producción del Organismo, tengo un talonario de boletas (alguna de veras me costó unos buenos $$$) para pasarles a los Prestigiosos que ahora se hacen los carmelitas. De eso se trata. Y hay cosas desopilantes que merecen conocerse, al menos alegóricamente ya que no es posible de otra manera.

(¡Gracias por lo del 'talento'!)

Hal dijo...

Pero los desatinos de un grupo de burócratas, por muy "prestigiosos" que estos sean, no son comparables con la adulteración de datos y el apriete de empleados que hoy llevan adelante las (¿máximas?) autoridades del Estado, Siri.
Por eso llama la atención el énfasis que usted pone en señalar lo primero mientras se sucede lo segundo. Conozco sus simpatías por el oficialismo pero esto es como un poco exagerado.
Saludos.

Yaya dijo...

Bien por el post. Yo agregaría un par de detalles: los kioskitos, a veces eran mayoristas. Y otra característica que aún intentan sostener, es su carácter de "cooperativa" (bah, así le dicen). Cuando salga el próximo capítulo, tal vez le pueda agregar algún datito jugoso.

Lic. Baleno dijo...

Esta muy bien, no se deje intimidar.
Espero ansioso la segunda parte.

Antares dijo...

Muy bueno, Siri, y la alegoría podría extenderse a otras gentes/instituciones del Estado que creen que no le deben explicaciones al Estado.

El Isáurico dijo...

Baleno, si para ud. las apreciaciones de Hal son intimidantes, me imagino que calificaría a las habituales patoteadas de los muchachos de UPCN dentro del INDEC como "protogolpsimo en un clima destituyente".
Sirinivasa, tiene razón Hal, si bien ud. le ha tapado la boca a mas de uno con sus "datos duros", ni este post ni el que venga estarán sustentados en otra cosa que no sean chismes blandos (¿o le han mostrado alguna prueba de algo?...no sé, así sea una fotocopia)
Para chismes mi amigo, está la Canosa (que además probablemente tiene mas experiencia en estadísticas que Paglieri)
Este post le salió casi casi tan gracioso como el blog de "indecquetrabaja".
En todo caso, si había una camarilla -problemente ese era el caso, como lo es en el 99% de las dependencias estatales-, se podrían haber iniciado sumarios administrativos, suspendido a los responsables de las "cosas desopilantes" y llamado a concurso para cubrir las vacantes que se generaran. ¿O no se podía?.
Por otro lado,si su preocupación pasa por hacer sonar "la otra campana", no se angustie, que para eso están C5N, Canal 7 y Página/12...aunque bien vista la cosa, tiene razón, seguramente mas gente chequea y confía en su blog que la que se informa o confía en esos medios estatales y paraestatales.

Saludotes!

Andrés el Viejo dijo...

Sirinivasa: primero lo primero, ¿pudo recuperar el tesoro de información encerrado en la tumba de su pc?
Como se observa más arriba, para las puras vestales de la oposición, los estropicios realizados por el Gobierno en el INDEC convierten en pecado mortal todo intento de echar luz sobre el INDEC pre-intervención. Como diría un conocido árbitro: siga, siga.

Hal dijo...

pecado mortal? No
funcional a los estropicios realizados por el Gobierno en el INDEC? sí

El Isáurico dijo...

A ver Andrés...¿si uno es crítico con la intervención en el INDEC pasa automáticamente a ser opositor?.
Entonces, ¿cuantos oficialistas quedan en el país aparte de Moreno,Edwin y Paglieri?, ¿17?.
Para echar luz sobre el INDEC pre-intervención, tanto el gobierno como ud.mismo si se copa, tienen una larga serie de herramientas administrativas y judiciales...pero, si no se puede responder a la pregunta de porqué no se iniciaron sumarios administrativos, no se suspendió a los responsables de las "cosas desopilantes" y no se llamó a concurso para cubrir las vacantes, más difícil debe ser responder el porqué nuestras autoridades electas no quieren que se audite lo que pasó/pasa en el INDEC por parte de un ente independiente (Justicia, AGN, Maradona, etc.) .
Pero tiene razón "el viejo" con su siga, siga...déle nomás Sirinivasa con su relato de "cosas desopilantes" (las cuales me imagino acaecieron en su totalidad antes del 2003), que a todos nos divierte el chusmerío y no es un pecado mortal.
A todo esto, hago una breve digresión y le pregunto: ¿la central eléctrica que inauguró ayer nuestra presidente de iure es la misma que ya había inaugurado el 18 de Marzo pasado?...porque si ese es el caso, le voy a tener que dar la derecha a nuestra primera oradora cuando dice "Hay una Argentina que se dedica a trabajar y otra que se dedica a hablar".

Saludotes!

P.D.: a todo esto, si Hal resulta ser fémina y virgen vestal, pásenme el teléfono que -sin llegar a ser Max Mosley-, tengo cierto fetiche con el tema sacersotisas y túnicas blancas.

Sirinivasa dijo...

Isáurico: lamento comunicarle que hasta dónde sé, Hal no es fémina, con lo cual lo de vírgen y/o vestal supongo cae fuera de su interés original ;P. Quedémonos con la parte "los estropicios realizados por el Gobierno en el INDEC convierten en pecado mortal todo intento de echar luz sobre el INDEC pre-intervención".

De eso se trata.

Demos vuelta la pregunta: si uno es crítico de lo que era el anterior INDEC, automáticamente debe avalar a pliego cerrado lo que haga la actual gestión? Si gusta, tómelo como chismerío, para mí es una catarsis que me venía debiendo.

Y, vamos, Hal no patotea, no hagamos tango de una chanza. Por suerte por acá casi ni se patotea.

Hal: funcional? pa'tanto? Todo lo que uno haga en la 'esfera pública' siempre va a ser funcional a alguien en algún lado, no? No me piscopatee así, que me agarra la culpa, y para eso soy fácil.

Antares: se agredece, buen punto (y creo que conozco esa vaca!)

Andrés, estamos en eso

Yaya: me picó la curiosidad!!!

Yaya dijo...

Y métale con la segunda parte Don Siri, que después le agrego algún chisme.

Andrés el Viejo dijo...

Isáurico: no me corra. Yo soy crítico de lo que el Gobierno hizo y hace en el INDEC. Y no por eso soy opositor, al menos mientras los opositores sean lo que son.
Yo no sé lo que Sirinivasa tiene de "chusmerío". Yo tengo preguntas que expuse varias veces en varios blogs y que nadie me respondió. Algunas de ellas, por si usted me saca de dudas:
En julio de 2006, en un bar céntrico, fui informado por un economista amigo que me merece toda confianza que en el INDEC se estaba truchando los datos. Es cierto que no se modificaban los números, pero se violaba el secreto estadístico para conocer los productos concretos (con marca y cantidad) objeto de la medición y se apretaba a los fabricantes y supermercados para que esos y precisamente esos productos se vendieran al precio pactado. El resto de los productos, tenedor libre.
Poco después, tuve la misma información por otro lado.
Ahí tenía usted violación del secreto estadístico y manipulación del IPC. Nadie en el INDEC consideró que estos hechos tan graves justificaran movilizarse y ni siquiera una denuncia pública.
Es recién a comienzos de 2007, cuando es el desplazamiento de Bevacqua y la intervención de Paglieri que la violación del secreto estadístico y la manipulación del IPC se vuelven insoportables. ¿Podría usted explicarme por qué?
Hay quienes vinculan esta extraña secuencia con rentables quiosquitos de tráfico de información, que la intervención ponía en riesgo. No sé si es así, pero no suena como un disparate. Si usted me ofrece una explicación alternativa, mejor.
Como ve, no me refiero a hechos anteriores a 2003.
Nada de esto mejora lo que hizo y hace el Gobierno en el INDEC, repito, por si no fui claro antes.
Finalmente, si soy (como efectivamente soy) crítico de lo que el Gobierno hizo y hace en el INDEC, pretendo igualmente no mezclarme con los opositores a quienes la pureza científica del INDEC los tiene sin cuidado, salvo en la medida en que sirva de munición contra el Gobierno.

Rodrigo dijo...

Concuerdo con Hal.

Si la intervención fue para "sacar los trapitos al sol" del INDEC, el camino elegido claramente no fue el adecuado.

Salvo algunas sugerencias, jamás fundamentadas, de Cristina durante la campaña, acerca de presuntos contactos entre tenedores de bonos e Indec, no se han sacado "trapitos al sol" y, en cualquier caso, el IPC de 2006 para atrás reflejaba bastante más la realidad que el actual.

No sé cuál es la situación que denunciaba Scalabrini Ortiz, pero claramente no es la que derivó en la intervención del INDEC en 2007.