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Oti post

Fue un comentario a unos numeritos que subimos sobre el "campo". Ameritaba ponerlo en el cuerpo del Blog, además de dar la bienvenida a Oti. Porque hunde el bisturí en muchas cuestiones que nos inquietan, en debates pendientes, en discusiones que también tratamos de dar, y porque sí, lo ponemos acá.

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oti dijo...

Ya sabemos, Sirinivasa, todo lo que muy bien expusiste en el post. Eso hace a la cuestión del esclarecimiento de la gente incauta o crédula que puede caer víctima de los voceros concientes o inconcientes de los intereses en juego.

Pero el asunto es:

"toda caracterización de un sector económico como “Estratégico” para el Desarrollo debe dar cuenta de su capacidad de generación de empleo, de calidad, inclusivo, de ingresos que fortalezcan y amplíen el Mercado Interno, y de su dinámica redistributiva".

Si no se transforma la realidad en el sentido este que vos decís, que es la idea justa conforme al bienestar general y la justicia social, esa idea se va a ver desgastada y pisoteada, desmentida una y otra vez por esa realidad que no se transforma. Cada día que pasa sin ejecución, por más linda que sea la concepción, más pasto damos a las fieras.

Todo lo que vos, Sirinivasa, venís defendiendo en este blog con los datos y números, es un proceso de control de daños y curaciones de los peores efectos dejados por la crisis de la convertibilidad y la salida devaluatoria misma. Se inscribe en esa lógica de crisis/restauración (parcial) que signa la economía argentina desde hace décadas. Pero no es lo que a vos y a muchos de nosotros nos gustaría que fuese, esto es, un cambio y reforma de la realidad (una ruptura) que salga de esa lógica.

Esto es lo que tenemos que tener en claro para nosotros mismos, porque sino reproducimos intelectualmente la lógica real que queremos cambiar.

En concreto, eso que debemos tener claro para que se cumpla lo que transcribí de tu post, es lo siguiente:

Romper con esa lógica es cambiar aquello que hace que nos limitemos a las crisis y resurrecciones parciales. Asumir, como Estado Nacional y como pueblo que tenemos que afrontar ciertos dilemas, pagando el costo que haya que pagar por la decisión que adoptemos.

Hay que decir con claridad que no queremos U$S provenientes de exportaciones que se hacen a expensas del mercado interno. Que los U$S que ya están hay que capitalizarlos en el sentido de mejoras de la infraestructura y producción para satisfacer el mercado interno potencial (ese de los 15 millones de personas (personas por venir, niños, jóvenes, adultos, viejos que viven muy mal). Que es obvio que el Estado debe impulsar ese proceso de nuevo destino de los excedentes. Esto el sector privado por sí jamás lo va a hacer. El 100% de las energías debe ponerse en esta tarea de volver a hacer ciudadanos económicos y sociales a esos millones que fueron cayendo desde hace treinta y pico de años.

Hay que decir bien claro que esta tarea es superior a la de tratar de paliar las cosas vía subsidios, etc., etc. Hay que abandonar el sistema que le corta las piernas a la gente y luego le propone postizos para que camine. Hay que dejarle de cortar las piernas a la gente. La gente tiene que caminar por sí. La obligación del Estado es garantizar eso. Punto.

La tarea política (de conducción), económica, ideológica y teórica que consiste en volver al mapa a los millones de nuestro pueblo que quedaron afuera del mapa, es difícil pero no imposible. Imposible es pretender que se puede redistribuir el ingreso y hacer una economía de justicia social dentro del esquema de rentas extraordinarias del comercio exterior que hacen un puñado de empresas exportadoras. Por más retenciones que se pongan, no se soluciona el hecho de que se trata de una imposición sobre hechos establecidos, es decir, hechos que privilegian los incentivos de la globalización y no el mercado local.

Una política redistributiva real disminuye la renta extraordinaria, vía su capitalización, lo que genera condiciones que no presuponen la generación de renta extraordinaria, puesto que las actividades que se crean son bienes y servicios para ser transados en $ en el mercado local y no a cambio de U$S en el mercado mundial.

Reconocer esto implica que hay que aceptar que los U$S se van a reducir, consecuentemente el superávit comercial se va a reducir, las reservas del BCRA se van a reducir, a cambio de la creación y resurrección de un poder adquisitivo en destrucción desde hace más de 30 años.

Si se logra esto, se ponen premisas nuevas y se crea una realidad nueva, con nuevos agentes privados, emprendedores que quieran progresar con el fortalecimiento del mercado interno, realidad a la que habrán de adaptarse para reproducirla.

El gobierno que piense lo que quiera. Pero los intelectuales, los que analizan las cosas, no podemos sumarnos a las confusiones y excesivas autocomplacencias del gobierno, si es que queremos realmente cambiar el rumbo de las cosas. ¿O solo queremos justificar lo circunstancial porque nos conviene o por la razón que sea?

Las retenciones no son el camino a la redistribución. ¿Cómo la redistribución y el fortalecimiento y recreación del mercado interno va a tener como premisa la renta exportadora?

La renta exportadora tiene que disminuir (no aumentar para que haya retenciones) para beneficio del Estado y del pueblo, incluidos los pequeños productores y los futuros productores que surgirán.

¿Por qué digo que tiene que disminuir esa renta? Porque a medida que vayan dando resultado las reformas y cambios reales para la redistribución del ingreso, el cambio del perfil productivo y del destino de la oferta productiva (hacia el mercado interno), a medida que vaya ocurriendo eso, en un lapso relativamente corto de tiempo, se va a ir capitalizando esa renta en actividades que no generarán U$S, sino producción e infraestructura, salud y educación, para los millones de marginados. Esos millones, cuando salgan de la pobreza e indigencia, no van a tener U$S para comprar las cosas, van a tener $ para comprar la producción y los servicios orientados al mercado interno. Por lo tanto, la satisfacción de los costos de vida de esos millones no van a reproducir ninguna renta exportadora, puesto que, como bien surge de tu post, Sirinivasa, no van a trabajar ellos en actividades agropecuarias exportadoras sino en la industria, los servicios, la infraestructura, la construcción, etc.

En un país con 40 millones de personas, orientar la economía hacia la exportación y tener 15 millones que viven horriblemente, es una locura. Aceptamos esa locura a lo largo de las últimas décadas. Muchos se sienten cómodos en esta locura, y, además, a varios les conviene. Pero la idea no es maniobrar dentro de esta locura. Sino pasar de la locura a algo saludable.

Si no nos animamos a pensar más allá de los manuales, las cosas “políticamente correctas”, las bajadas de línea, etc., si no nos animamos a pensar, nunca vamos a poder contribuir a que cambie nada.

Si pensamos por nuestra cuenta, cada uno con su propia identidad, va a tener menos dificultades en la tarea de contribuir a aquello que queremos cambiar en el sentido del bienestar general y la justicia social.

Necesitamos crear dirigentes que desarrollen una vocación personal de conducción en función de esa causa sin importar los costos personales que se paguen. Sé que es difícil pero no hay alternativa. Sino estamos condenados a lidiar con los problemas en lugar de resolverlos.

24 refutaciones:

oti dijo...

Te agradezco, Sirinivasa, por hacer que repercutan estas ideas.

Sos el único, hasta ahora, que no guardó silencio acerca de las cosas que pienso y que van contra el sentido común de la mayoría, sobre todo de los economistas.

El que logró hacer un balance de la historia argentina, sin perder nunca de vista el principio del bienestar general, se dará cuenta que lo que dije en esos comentarios no es nada nuevo. Es simplemente tratar de hacer coherente el presente, con sus particularidades, con la mejor tradición de la historia argentina en ese sentido.

Saludos.

Ana C. dijo...

Mírelo a Oti. El problema creo que siempre ha sido que usted nos habla en otro idioma que nos cuesta entender un poco. Y al revés, también. Pero eso no se nota tanto en este comentario.

Lo otro, es que no hay economista que crea que se puede crecer sin exportar.

Néstor Sbariggi dijo...

Oti, Siri: De acuerdo con el post. A uno podrìan calificarlo de intelectual y a su vez, uno hace polìtica. Es un balance entre donde van sus ideas, sus objetivos y a su vez como uno estima la correlaciòn de fuerzas en una sociedad en la que hasta hace muy poco no existìa la polìtica en tèrminos de praxis transformadora de la realidad y a la que todavìa no aportan significativos sectores de la comunidad que la miran como algo extraño.

La pelea que mencionàs Oti entre el paìs exportador, el que vive de venderle al mundo no importando la suerte de millones de argentinos y el paìs integrado que produce para un mercado interno que efectivamente consume es la realidad caliente en donde estamos parados.


Ana: De acuerdo. Nadie dice que no hay que exportar. Pero la justicia social viene de la mano de la consolidaciòn del mercado interno y no del derrame de la "fabulosa oportunidad que nos estamos perdiendo" Menos con esta busguesìa que tenemos que no vacila en hambrearnos por unos puntos màs que le paguen por su soja.

Saludos

oti dijo...

No estoy en contra de crecer exportando, sí estoy en contra de marginar a millones en el mercado interno y, luego, exportar con comodidad.

Es una cuestión de qué premisa tratamos de poner primero.

¿Queremos organizar las cosas en el mercado local de tal manera que las exportaciones sean un residuo o subproducto de esta tarea (1), o queremos dejar las cosas como están, que traccione la demanda mundial, los incentivos de precios mundiales, y que el mercado interno sea un subproducto del negocio privado de exportar afuera, bajo la tonta promesa para crédulos e ingenuos de que hay que esperar 50 años el derrame de ese negocio, para que coman, se eduquen y tengan salud los de adentro (2)?

La otra alternativa (3) es la que sucede hoy. En esencia es parcialmente (2), con medidas a posteriori (retenciones) para reducir los perjuicios. Es algo así como la diferencia entre el enfermero que no se propone tareas para mejorar la salud del paciente hasta que ocurre lo malo, y luego interviene para paliar, y el médico que sí se le ocurren cosas, previene la enfermedad y mejora la salud del paciente. Luego de lo cual, no necesita paliativos.

La (2) ya sabemos a qué conduce y de qué premisas parte.

La (3) es una lucha sin esperanzas, puesto que no se afrontan las causas.

La (1) es la que mejor articula con las experiencias históricas que jamás entregaron la causa del bienestar general y la justicia social a cambio de ninguna promesa de solución economicista o monetarista. La economía se subordinaba conforme a esa causa, lidiando con los problemas que sean, a diferencia de las otras experiencias que se la pasaron lidiando con problemas y jamás pudieron ni quisieron conformar la economía a la causa del bienestar general. No sólo esto. Se sacrificó el bienestar para "solucionar" lo que se consideraban problemas macroeconómicos y monetarios.

Entonces, lo que planteamos los que queremos que cambien los rumbos que vemos, es una noción de “economía” no de manual, sino una noción de ‘economía saludable’ que es otra cosa distinta a la economía de manual.

Una ‘economía saludable’ quiere que el país (o sea las personas, familias y clases sociales) se capitalice, para que los costos de vida de las mayorías populares puedan satisfacerse con cierta comodidad, no como un fin en sí mismo, sino para brindar la oportunidad de que las personas se puedan perfeccionar material y espiritualmente. Si negamos la oportunidad de este perfeccionamiento, no tenemos ni ganamos nada, aunque haya crecimiento.

Andrés el Viejo dijo...

Nadie dice que no hay que exportar, es cierto. Yo tampoco. Pero no está de más recordar que los Estados Unidos se convirtieron en el país económicamente más poderoso, siendo el de menor ratio exportaciones/PIB entre todos los desarrollados.

Roberto dijo...

El comentario de Andrés me hizo recordar que otro amigo del barrio ya lo había dejado en claro hace casi un año:
http://el-lobo-estepario.blogspot.com/2007_07_01_archive.html

Empezó por Great Britain:
"Entre la época de Walpole y la década de 1840, cuando Gran Bretaña comenzó a reducir sus aranceles (aunque no se pasó al libre cambio hasta los años 1860), el arancel industrial promedio en Inglaterra estuvo en el orden de 40-50%, comparado con 20% y 10% en Francia y Alemania respectivamente."

Y siguió por USA:
"Después de la guerra anglo-norteamericana de 1812, los EE.UU. empezaron a moverse a una política proteccionista; para la década de 1820, el arancel industrial promedio había aumentado a 40%. Para los años 1830, la tasa arancelaria industrial promedio de Norteamérica era la más alta del mundo y, salvo por algunos breves períodos, se mantuvo así hasta la Segunda Guerra Mundial, momento en el cual su supremacía industrial era absoluta."

La tesis de Oti suena como una voz discordante y audaz para el sentido común impuesto por estos días.

Hay que ser audaz para afirmar que "Reconocer esto implica que hay que aceptar que los U$S se van a reducir, consecuentemente el superávit comercial se va a reducir, las reservas del BCRA se van a reducir, a cambio de la creación y resurrección de un poder adquisitivo en destrucción desde hace más de 30 años."

Nosotros sabemos que esto es cierto y algo así traté de decirle a Ana C el otro día sobre lo que estaba en juego en el Congreso: o un modelo definitivamente darwinista o dejar abierta la posibilidad futura de un crecimiento equilibrado.

Ahora, entre nosotros, lo que no veo es el sujeto social capaz de engendrar el sujeto político de ese programa. ¿Una clase asalariada industrial en prolongado retroceso? ¿Una burguesía dependiente y prebendaria? ¿Un Estado desintegrado con un ejército (el gran impulsor de los años '40) jibarizado?

Sigamos oteando Oti; tal vez algo asome en el horizonte mientras estemos aún de pie.

Siri: no me olvido de mi promesa. En eso estoy.

Ana C. dijo...

Si hay alguien que no cree en la teoría del derrame, ésa soy yo, así que no hace falta convencerme.

En cuanto a cómo se desarrolló Estados Unidos, hay que recordar que recordar que EEUU es una economía grande y Argentina una pequeña y ver cómo se desarrollan las economías pequeñas, normalmente más abiertas, y no los EEUU.

Saludos

Anónimo dijo...

Que le campo fue el que menor trabajo creo desde el 2002 es mal intencionado o un desliz?, es obvio porque fue el que menor empleo destruyo desde el 1998. Conicido con Mariano, además predico con el ejemplo, no tengo ni tendre empleados en negro en el campo, la informalidad es una enfermedad endemica en el interior, en todos los rubros, esa informalidad es funcional a los dirigentes politicos actules.
Con respecto a los sueldos, cuanto creen que es la participacion de la utilidad de los peones en una explotacion ganadera, cria de ganado basicamente, es màs del 20%, ahora digame cuanto es en comercio o servicios, a lo sumo el 5%.
Un de las conclusiones que saco de los graficos es que el empleo que se genero fueron empleadas domesticas y empleados publicos.
Otra observacion en el año 2007 exportamos el doble de pescado que carne, y los precios subieron un 40% (fuente oncca) y nadie se entero.
Saludos
Diego

Anónimo dijo...

Oti, creo que parten de premisas correctas para llegar a conclusiones equivocadas, los productos agricolas aumentan para todo el mundo, pero porque no aumentan los alimentos, por ejemplo en brasil como en argentina,
Como creas empleo e inversiones, las hace el estado o el privado. Como mejoras los salarios, los dejas libre a la oferta y demanda o los impones por ley.
No encuentro la correlacion entre exportar excedentes y afectar el mercado interno, este pais no tiene tradicion exportadora, fijese en cualquier serie de datos de exportaciones/pbi , Brasil, Chile tienen una politica exportadora más agresiva que la nuestra, no son la panacea, pero el nivel de vida y los ingresos de sus habitantes han crecido más que los argentinos.
Saludos
Diego

oti dijo...

Roberto, tus comentarios son muy interesantes. En otro momento comento.

Respecto a lo que dice Diego.

Argentina tiene una yuxtaposición de exportables/bienes salarios muchísimo más acentuada que todos los países latinoamericanos.

El aumento extraordinario de la producción de soja agravó el problema, puesto que, si bien no se consume internamente, condicionó indirectamente los niveles productivos de los bienes salario, los cuales también se siguen exportando, lo que agrava aún más la cuestión.

Si se sacara masivamente de la pobreza e indigencia a 15 millones de personas, el aumento del consumo interno sería espectacular y debería ser acompañado por la producción y oferta de nuevos pequeños y medianos productores que serían acicateados para satisfacer esa demanda (ahora inexistente).

Pero nadie se imagina escenarios así. La mayoría lo interpreta como descolgarse del mundo, aislarse, etc., etc. Peor es aislarse de sí mismo, que es lo que le pasa al país.

oti dijo...

Diego, respecto a la relación exportaciones/PBI en U$S, en el caso de Argentina es más conveniente ver las tendencias productivas y exportadoras, saldos internos, consumo per cápita, observando canastas de bienes de consumo "masivo", todo medido en volúmenes físicos.

Es el trabajo que me tomé yo desde hace unos años, y pude observar que muy poquito de la economía local crece por impulso de aumentos reales de demanda interna, sobre todo de las mayorías asalariadas.

Por lo tanto, los argentinos no estamos trabajando para los argentinos. Muchos podrán ser muy exitosos, ganar dinero, hacer buenos negocios, etc., etc., pero no se trabaja para los argentinos. La buena posición económica de muchos argentinos es efecto de una economía que usufructúa ciertas "ventajas" de la inserción del país en la "globalización". Pero hay otras grandes mayorías que quedan afuera.

La única manera de que esas grandes mayorías se eleven material y espiritualmente no es con más inserción global, ésta es la que generó que esa gran parte de la sociedad se hunda, sino organizándonos la economía de tal modo que produzcamos primero para lo que nosotros y esas mayorías necesitan. Lo demás vendrá por añadidura.

Una cosa es dejar que la "globalización" impacte así como viene, y luego pilotear los síntomas internos que se generan; y otra cosa es, primero, organizarnos internamente en función de lo que necesitamos y, luego, ver cómo, ya en función de lo que priorizamos internamente, nos posicionamos ante el mundo.

El bienestar general interno es primero. Luego, el posicionamiento ante el mundo será en función de eso.

oti dijo...

Roberto, es el sujeto político el que debe despertar al sujeto social dormido.

Creo ver el problema en que hay muchos políticos y ningún conductor político, que es otra cosa.

Se carece, por lo general, de la vocación de conducción política, de liderazgo por una causa principal, y se es muy vivo en dirigir una vez que se tiene el cargo. Pero nadie obtuvo el cargo por esa vocación. Y una vez en el "poder" del cargo es difícil desarrollar el poder de la conducción y el liderazgo, que es el que te da el verdadero prestigio y no la imagen de prestigio que te da el poder del cargo.

C1FR4Da dijo...

"Con números se puede demostrar cualquier cosa" (Thomas Carlyle)

NUESTRA CABEZA ESTA LLENA DE NUMEROS

www.cifrada.blogspot.com

Anónimo dijo...

Oti, tenes mi voto (para diputado inicialmente) porque todavía no me explicas con que medidas politicas y economicas llegas a esas metas.
Saludos
Diego

Pd: te estas contagiando de Lilita Carrio??

oti dijo...

Para nada, lilita, la respeto, tiene su manera de ser, más no acierta en el diagnóstico estratégico, como la mayoría de los políticos.

Diego, muchas de las medidas están implícitas.

De cualquier forma, las medidas son meros medios para conformar los principios y causas que se sustentan. El único requisito que deben cumplir en este sentido es de ser congruentes con esos principios.

Nuestra sociedad o una parte de nuestra sociedad debe volver a desarrollar la capacidad de permitir y tener liderazgos que luchen por una causa.

Sin esto, ninguna medida vale, por más excelente que parezca.

La causa que me parece que hay que defender es, como decía Sirinivasa, el fortalecimiento del mercado interno.

Esto entendido como el resurgimiento de la demanda interna destruida en 30 y pico de años. Destruida por vía de las caídas del salario real, por vía de la desocupación, precarización, etc.

La experiencia pro globalizadora en Argentina fracasó rotundamente. No podía ser de otra manera.

Es el momento de probar la experiencia que nos lleve a creer en el mercado interno de nuevo. y no me refiero al mercado interno que figura en el mapa, al que repunta con las fases expansivas de los ciclos. Me refiero al mercado que está hundido, que lo han hundido desde hace décadas. A unas cuantos millones de personas que con trabajos e ingresos como la gente impulsaría sensiblemente la economía local.

Hay que volverlos a traer al mapa, a la realidad de la ciudadanía económica y social. Dejar de pensar que esos millones de seres humanos son una sobra, un estorbo sin función económica que hay que tratar a lo sumo con subsidios y trabajos precarios.

Esta es la mentalidad que tenemos que cambiar.

Andrés el Viejo dijo...

Ana C.: en realidad, cuando Estados Unidos inició su despegue no era una economía grande y en gran medida su comercio exterior era la exportación de algodón para la industria textil inglesa. Recordemos que el gobierno federal tenía graves temores de que Inglaterra interviniera en favor del Sur en la Guerra de Secesión y que tomó medidas duramente intimidatorias para convencer a Londres de que se mantuviera al margen.
Lo que sí fue grande de verdad fue el mercado interno. Y esto sucedió porque el desarrollo agrario de los EE.UU., en el Norte y hacia el Oeste, se hizo exactamente al revés que en la Argentina. Los que estaban dispuestos a colonizar, inmigrantes externos o internos, recibían tierra prácticamente sin costo o a costo ínfimo. Nada de miles de hectáreas para el puñado de generales y grandes estancieros, como se repartió el territorio arrebatado a los indios en nuestro caso. Así se lograron dos efectos, desconocidos entre nosotros.
1) El surgimiento de una numerosa clase de farmers que, en conjunto, constituían un inmenso mercado de consumo.
2) La disponibilidad de tierra atrajo a muchos inmigrantes y habitantes de las ciudades, provocando un alza de los salarios y, por parte de los capitalistas, la incorporación acelerada de máquinas para ahorrar mano de obra. En el último cuarto del siglo XIX, esto llevó a la industria yanqui a niveles comparativamente altos de tecnología.
Evitar o, al menos, limitar la consolidación de una rica clase empresaria en el campo y altos salarios en la industria. Mutatis mutandis, ¿no es para ese lado que deberíamos apuntar?

Andrés el Viejo dijo...

Sirinivasa:
En un artículo sobre las retenciones móviles en la Argentina, Pierre Salama lo cita a usted y al blog, tomando como fuente el post El reparto del campo. Enhorabuena.

Palbo dijo...

Todo el mundo sabe cómo es un partido de tenis entre dos personas. ¿Pero cómo sería un partido de tenis entre una persona?

Sirinivasa dijo...

andrés: gracias por el dato. Nada menos que Salama! (Todavía tengo por ahí el librito de P. Salama y Jacques Valier introductorio a economía barbuda).

Si puede mánde por mail el link.

Uno que ha andado medio borrado :(

Andrés el Viejo dijo...

Siri: si usted se compromete a no traducirlo y me da una dirección de mail, le mando el artículo. La cosa es que lo tengo para publicar y si sale en castellano antes en otra parte por culpa mía, mis compañeros de revista me cortan los testículos con una máquina de cortar fiambre.
Saludos

Rodrigo dijo...

Concuerdo con el objetivo que plantea Oti, pero no estoy seguro de que sea realista apuntar hacia ahí en el corto plazo.

Argentina es un país chico en términos de población. Esa realidad y las carencias que sufre en materia de infraestructura, tecnología y desarrollo autónomo hacen, a mi juicio, inviable el proyecto de desarrollo basado en el mercado interno.

Hacen falta pasos previos e ineludibles -- fomento al crecimiento demográfico (via natalidad e inmigración), ordenamiento territorial (me refiero puntualmente a la distribución de la población en el territorio), inversión en educación en serio y desarrollo científico y tecnológico.

Quizás en 20 o 30 años, con 80 o 100 millones de habitantes distribuidos en el territorio, y mejores niveles de educación y desarrollo tecnológico propio.

Mientras tanto, hay que ir apuntando hacia esos objetivos, pero conviviendo con la economía "realmente existente," como hacen esas personas que trabajan de día y estudian por la noche.

Igual, me parece que la visión de Oti es lo que falta entre quienes nos dirigen.

Saludos y felicitaciones por el post

Rodrigo dijo...

Por las dudas y para evitar malos entendidos, aclaro que creo que nuestros gobernantes actuales carecen por completo de esa visión y que más bien llevan adelante políticas que conspiran contra el objetivo de crear un mercado interno fuerte y sustentable.

oti dijo...

Rodrigo, necesitamos intelectuales y conductores políticos realistas del cambio, no realistas de la realidad.

Sirinivasa dijo...

Andrés: es el mail que figura en el perfil: rojopunzo@gmail.com , con respecto a las restricciones, van de suyo, y por demás que mi potencial capacidad de traducción del francés se restringe, en el mejor de los casos, a las estrecheces del francés "matemático". Asumido el compromiso, cuénte si es posible de qué se trata esa revista ;P