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Bolsas, Bolsitas y Bolsones (I)

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La Bolsa de Valores. Suma de todos los misterios y arcanos financieriles. A cualquier lego, y a muchos de los no tanto, les genera una extrañeza profunda cuando se escucha o se lee los acontecimientos bursátiles. Acciones que suben, otras que bajan, índices que crecen vertiginosos, y que tembién se derrumban, provocando estrepitos en los ‘mercados’. Cuántos misterios.

Nuestros primeros recuerdos infantiles de cuestiones relacionadas con la economía tienen que ver con la Bolsa. Más exactamente con el ‘Hombre dela Bolsa’. Si para generaciones de niños el ‘Hombre de la Bolsa’ fue el cuco o espantajo con que los atemorizaban los padres para encauzar su comportamiento, para nosotros el ‘Hombre de la Bolsa’ era una presencia cotidiana y misteriosa.

Precisemos. La radio que sintonizaba en nuestra casa familiar, todos los días, creo que orillando las dos de la tarde, tenía un espacio donde un cronista hablaba desde la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Ese era nuestro ‘Hombre de la Bolsa’. Era la hora en que, presursos, debíamos apurar el postre para regresar a la Escuela. La Madre nos apuraba… “¡Ya está el Hombre de la Bolsa! ¡Apuráte que llegamos tarde!”. Y así, mientras atolondrados apilábamos carpetas y libros, nos poníamos el saco y despachábamos un vaso de agua, escuchábamos los misterios que enunciaba el ‘Hombre de la Bolsa’.

“Atanor, Indupa, Aluar, Alpargatas, Ipako”. Subían, bajaban, o permanecían sin cotización.

Misterios insondables para nuestro infantes oídos. Así durante todos los días que fuimos a esa escuela, a la que, luego de haber asistido durante toda la mañana, puntualmente y a las dos y cuarto, debíamos regresar.

La bolsa, marcaba cotidianamente uno de nuestros acontecimientos vitales.

En algún momento de aquellos años felices y despreocupados, recordamos, el Diario La Nación lanzó un curioso juego. ‘Portfolio La Nación’ se llamaba, o algo así. Vino una tarjetita en un diario del domingo, con una serie de números. Esos números remitían a una selección de acciones cotizantes en la Bolsa porteña, era el ‘portafolio’, la canasta de acciones que el jugador debía seguir día a día. Y día a día debía ir revisando la evolución de ‘sus’ acciones. A muestra memoria se le escapa el detalle fino, pero creemos que el jugador ‘acertaba’ cuando todas las acciones de su ‘portafolio’ subían. O en todo caso era algo parecido. Y había premios, cuya naturaleza ya no recordamos.

Finalmente nos ganó el aburrimiento –a los ocho o nueve años el atractivo por las finanzas no puede ser mucho- pero recordamos día a día ir a revisar la evolución de nuestra ‘canasta de acciones’.

Nunca ganamos, demás está decirlo.

Aunque también puede haber sucedido que en nuestro hogar dejaran de comprar La Nación, o haber disminuido su frecuencia. Quién sabe.

Luego, otras ocupaciones adolescentes hicieron que nuestros pininos financieriles cayeran en el desinterés y el olvido. Otras ocupaciones y otros atractivos ocuparon nuestro tiempo.

Al pasar de los años, tales cuestiones financieriles nos desagadaron cada vez más. Y ya cuando jóvenes populistas belicosos “estos asuntos de economía y finanzas” nos provocaron el más simple rechazo.

Las ciencias formales eran nuestra raison d’étre, y desde semejante atalaya, cúspide del conocimiento humano, despreciábamos el rústico uso que de los números hacían físicos, ingenieros, agrimensores y, por supuesto, economistas. Según la bella frase de Jean Dieudonné, nos capturaba la “intuición de los abstracto”. El descubrimiento de la solución a un problema nos provocaba “estremecimientos de felicidad subiendo y bajando por la columna vertebral”, según la expresión, un tanto más prosaica, de John Fraleigh, autor de nuestro libro favorito de Algebra Abstracta.

Las vueltas de la vida, lecturas heréticas, y el imperium en que la economía se situó sobre la vida de los pueblos nos hicieron recobrar el interés.

Descendimos del topos uranos de los lenguajes formales, las aritméticas transfinitas, y los paraísos cantorianos. Desilusionados, además, por haber llegado setenta años después de que Kurt Gödel derribara las certezas Russellianas que tanto nos habían entusiasmado, nos avenimos a recobrar la pasión por las cosas de la realidad.

La economía.

Le entramos a la cuestión inspirados por la lectura de un viejo herético y barbado en cuyos olvidados textos había… cuentas!

Por allí fue la cosa. Se trataba de entender el berenjenal en que aquellos años de consensos liberales nos habían metido. La cuestión pasaba por la economia.

En nuestra herdedad paterna descubrimos un Samuelson, gordo y de tapas duras.

El paso ya estaba dado. Irreversiblemente.

Y finalmente aquí estamos.

Con nuestra incorregible tendencia a formular extensos proemios a las cuestiones más pedestres.

Pensábamos postear sobre la Bolsa. Claro está, no?

Lo hemos venido escuchando y leyendo al infable Bonelli que, en estos días viene haciendo sonoro batifondo acerca, entre tantas cosas que lo ‘preocupan’, de que la Bolsa ‘cae’.

Uops! La bolsa cae, expectativas negativas, riesgo país, inseguridad jurídica, inflación ‘desbocada’, Guillermo Moreno, títulos público descalificados, Kirchner Loco.

Menos mal que no estamos en vísperas del 2000, porque si no Bonelli anunciaría que el problema Y2K iba a dejar al país entero en estado system shut down. Y todo por las imprevisiones del Gobierno.

Ibamos a postear sobre la Bolsa, y lo haremos, por supuesto. Pero es que nuestras manos sobre el teclado fueron desgranando añejas reminiscencias de infancias felices aunque –ay- ya idas.

Así que dejaremos estas reflexiones a modo de personalísimo prólogo, derivando los Datos Duros, gráficos y correlaciones para la próxima nota.

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14 refutaciones:

El Hombre de la Bolsa dijo...

Keynes estaba a favor de la bolsa pero en contra del "bolsismo".

mec dijo...

Por favor, Sirinivasa, no nos deje con la intriga. MEC

Mendieta dijo...

Devolvé la bolsa, Siri.

Néstor Sbariggi dijo...

Don Siri uno es un desconfiado de estas cosas. Cuando hablaban de la bolsa en la radio siempre a uno le sonaba que hablaban de otra gente.

Pero bueno, hay que saber de todo incluso de esto así que me quedo esperandola continuación del post que promete.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Siri, desde ya le adelanto la posta. En canal 2 hay una subnormal que dice que la bolsa baja porque... porque... porque... ¡el Gobierno todavía no lo echó a Moreno!

Saludos de Astroboy

Ana C. dijo...

Mírenlo al Siri, le gustan los números, las fórmulas y ¡las letras!

Esperamos entonces el post financiero.

Tincho dijo...

Lastima que Bonelli se tendria que haber preocupado hace raaato porque los bonos públicos argetinos vinen hace mucho de capa caida.

Astroboy el tema de que porque la bolsa sube y porque baja en el dia a dia no es ciencia facil. Un rumor de que Moreno se va y los indices de inflacion se sinceran y los bonos ajustables por CER rinden mas puede generar subas en bonos y hasta en acciones. Cuando el rumor no se confirma venden y listo. Tal vez la salida de moreno se interpreta como un cambio de rumbo. En fin, es probable.

Sirinivasa dijo...

Epa! Hemos tenido la visita nada menos que del mismísimo HdelaBolsa. Un gustazo y un honor tenerlo por este rincón.

Sir John, no, pero Ricardo parece que hizo pingües réditos especulando.

La verdad me ruboriza un poco andar posteando sobre estas cuestiones sabiendo que tendrá su escrutadora y calificada lectura. Pero lo haremos igual. Que sea lo que El Gran Arquitecto quiera...

MEC: allá vamos

Mendieta: si quiere la devuelvo, pero temo que vacía

Néstor: a un ingeniero no debería intimidarlo estas cuestiones, fíjese si no en el viejo Capitán Ingeniero, o en Solanet (colega suyo!)

Astroboy:qué bueno tenerlo de vuelta en el ruedo. Y sí, mañana dirán que subió porque cristina cambió de cartera, o cosa parecida

Ana: sus elogios me halagan gratamente

Tincho: para Bonelli, según a la hora del día en que uno lo escuche, estamos al borde del abismo, cayendo en él, o sumergidos en sus profundidades. Y bate que te bate fruta, pensar que el tipo ha estudiado

El Hombre de la Bolsa dijo...

Sir.(i), déle nomás, errando se aprende mas aún...
Saludos.

Tincho dijo...

Si Siri Bonelli deja mucho que desear. Justo hoy en clase hablaban de las cosas a las que se puede decidar un economista y el periodismo economico es una. Te juro que no fue inmediato el "Bonelli noooo!". Jeje.

Saludos

Anónimo dijo...

Siri aca dejo una traduccion de Manlio Di Nucci, sobre la localización a escala planetaria de la concentracion en cada unidad estatal http://omixmoron.blogspot.com/2008/08/concentracin-vs-redistribucin.html la llamo la concentración ecumenica.
Será posible hacer una actualizacion del estudio con el mismo metodo seguido por el tano.
Gracias

OMIX

Primo Louis dijo...

Siri, excelente y ese recorrido del cualitativismo despreciativo a reivindicar los números (a los que aún me sigo acercando bastante, mucho más lejos, que usted) mire, le digo: frente a un espejo!

www.portaldelperiodista.blogspot.com dijo...

Fenomenal el blog, saludos, Juan Pablo Peralta
www.portaldelperiodista.blogspot.com

MONA dijo...

La variabilidad de la bolsa es relativa... Dijo el periodista Aliverti: "La Bolsa, para no abundar, registró una suba de casi el 4 por ciento en el segundo trimestre. En medio del “país parado”. Más quisieran la fórmula en Wall Street"...
Cabe pensar, también por la relatividad de la opinión, que si nosotros hubiéramos hecho lo que los norteamericanos hicieron con esos dos bancos (por los bancos hipotecarios Freddie Mac y Fannie Mae), hubieran dicho que queríamos nacionalizar la banca. Como lo hicieron ellos, nadie dijo nada.
Saludos