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Krugman Nobel

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Los Nobel de Economía siempre nos parecieron bastante chantunes. Primero porque no son los auténticos premios de la Academia de Ciencias, sino que los otorga el Banco Central -el cual se subió tardíamente al 'evento' Nobel-; luego porque si uno recorre quiénes han sido los galardonados, se encuentra, salvo rarísimas excepciones con una densa población del mainstream. Uno no pretende que le den el premio a un Anwar Shaikh o a un Samir Amin, pero salvo algunos de los primeros premiados, luego no aparecen mayores despuntes de algo verdaderamente revolucionario en el campo del pensamiento económico (al fin y al cabo, la ecnomía se trata de una ciencia social).

Y, por supuesto, salvo el Compañero Kantorovich, auténtico economista proletario que inició sus trabajos con concretísimos problemas fabriles, brilla una nula mirada periférica, salvo quizá por la excepción de Amartya Sen. Furtado, Prebisch y muchos otros que contribuyeron a pensar lo económico desde fuera del mainstream y sus modas, y desde un lugar en el mundo que contenía (y contiene) a una gruesa parte de la humanidad excluída, pareciera que no han existido si es que se juzga la relevancia de las corrientes de pensamiento por su lugar en la constelación Nobel.

Ahora, parezca casualidad o no, se la tomaron con el compañero liberal Paul Krugman, que no será un heterodoxo en toda línea, pero al menos se corre de la línea de los estudiosos de las carteras de inversión y valuación de derivados financieros.

Aquí dejamos unos párrafos de un librito que escribió el muchacho hace casi diez años, y que se refiere... a la crisis.

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La mayoría de los economistas, en la medida en que piensan en el asunto, consideran la Gran Depresión de los años treinta como una tragedia infundada e innecesaria. Si Herbert Hoover no hubiera tratado de equilibrar el presupuesto a la luz de un desplome económico; si la Reserva Federal no hubiera defendido el patrón oro a expensas de la economía interna; si los funcionarios hubieran inyectado rápidamente dinero efectivo a los bancos amenazados y así hubieran calmado el pánic bancario que se desató en 1930-31, entonces la caída del mercado busrsátil de 1929 hubiera conducido sólo a una recesión menor que pronto se olvidaría. Y como los economistas, y quienes formulan la política económica, aprendieron su lección […], nada como la Gran Depresión podría suceder de nuevo.

¿O acaso sí? En el curso de los últimos dos años siete economías, economías que todavía generan cerca de un cuarto de la producción mundial y en la que habitan cerca de 700 millones de personas, han experimentado una depresión económica que tiene un inquietante parecido con la Gran Depresión. Ahora, como entonces, la crisis surgió de la nada al tiempo que la mayoría de los expertos predecían la permanencia del boom incluso mientras la caída iba adquiriendo ímpetu; ahora, como entonces, la medicina económica convencional no ha semostrado ser efectiva, quizá ha sido incluso contraproducente. […]

Pero, ¿qué es lo que ha causado que Japón, aquel temido motor económico de los años ochenta, haya pasado la mayor parte de la década casi estancado, y que recientemente haya entrado en un derrape deflacionario? ¿Cómo es posible que unos pocos préstamos hipotecarios dudosos y una devaluación mal manejada en Tailandia, un pequeño y lejano país del que la mayoría de la gente no sabe nada, producen el efecto dominó desde Indonesia hasta Corea del Sur? ¿Por qué elñ incumpimiento del pago de la deuda por parte de Rusia, una antigua potencia militar pero hoy día un enano económico, condujo al desastre económico en Brasil y por unas pocas, aterradoras semanas, hizo que el mercado de bonos de los Estado Unidos se “congelara”? En todos los casos, el daño ocasionado parecía enormemente desproporcionado con respecto a la causa […].

Es más, la clase de problemas económicos que el mundo ha padecido recientemente es justamente la clase de problemas que supuestamente habíamos aprendido a prevenir. Antiguamente, economías grandes y avanzadas con estables, como Gran Bretaña en los años veinte, podrían no tener cómo responder a períodos prolongados de estancamiento y deflación, pero en lo que va de John Maynard Keynes a Milton Friedman, pensábamos que sabíamos lo suficiente para evitar que ocurriera nuevamente. Países más pequeños, como Austria en 1931, alguna vez pudieron haber estado a merced de las mareas financieras, incapaces de cotrolar su destino económico, pero hoy en día se supone que expertos banqueros y funcionarios del gobierno (para no mencionar al Fondo Monetario Internacional) pueden armar rápidamente paquetes de rescate que detengan las crisis antes que se diseminen. Los Gobiernos, como el de Estados Unidos en 1930-31, alguna vez fueron testigos impotentes ante el derrumbe de los sistemas bancarios nacionales, pero se supone que en el mundo moderno los seguros de depósito y la disposición de la Reserva Federal de suministrar efectivo a las instituciones amenazadas deberían evitar esos escenarios. Ninguna persona pensaba que la era de la ansiedad económica había quedado atrás, pero cualesquiera que fueran los problemas que pudieran surgir en el futuro, estábamos seguros de que se parecerían poco a aquellos de 1920 y 1930. […]

De repente parece como si todo lo viejo fuera otra vez nuevo.

Paul Krugman
De vuelta a la economía de la Gran Depresión
Norma, 1999
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11 refutaciones:

Ana C. dijo...

Alguien en Argentina tendría que intentar encontrar la relación entre el pensamiento de Prebisch y el de Krugman. Estoy segura que existe, pero no tuve tiempo de ahondar al respecto ¿no lo tendrá usted, Siri?

Anónimo dijo...

¿Cual Prebisch?
¿el del banco central de la decada infame? ¿el de la libertadora?¿o el de CEPAL?

No entiendo porque a Paul K ahora la crisis lo aterroriza, recuerdo que cuando era en Asia lo axitaba.

Sirinivasa dijo...

Good Point Ana!!! Ni se me había ocurrido pensarlo, aún cuando mencioné a Prebisch en el post.

No creo que Krugman haya leído a Prebisch, pero seguro que Prebisch se deleitaría como pocos con la elección de este Nobel, no?

Las diferencias es que Prebisch laburó en la CEPAL, y se dedicó a la prosa en vez de a la modelística, si hubiera recalado en el MIT, quizá... quién sabe?

Anónimo, todos los prebisch que Ud. menciona son muy interesantes.

El de la década infame -salvando lo infame de la década- es la historia de un tipo que de ortodoxo se transforma en heterodoxo a partir de los desafíos prácticos de la crisis, y es sin duda, el primero que llega a estas playas con los escritos de Keynes abajo del brazo. Buena parte de las estructuras públicas 'intervencionistas' con que contó el peronismo cuando accede al gobierno, en buena parte se deben a innovaciones de Prebisch.

El de la Libertadora es la historia de un tipo que fue echado de la UBA de manera poco feliz (cuando uno hace balance de algunos errores históricos del peronismo, debe entrar en el debe, el haberse enajenado a tipos como Prebisch), y que prestó su nombre para condenar económicamente al 'régimen depuesto'.

Pero después hubo bastante más Prebisch, y cuando uno ve que ciertas ortodoxias criollas lo condenan al basurero de la historia de nuestro pensamiento económico por su mirada sobre la estructura del poder económico mundial, y cuando uno mensura cuánto influyó en una gran cantidad de tipos de su profesión que trataron de pensar la economía desde estas playas del sur, bueno... es una invitación a ahondar un poquito en los aportes que hizo.

Fíjese, el único tipo realmente brillante que dio el liberalismo argentino en materia económica, se pasó con armas y bajages para el otro lado. Eso no se lo perdonan!

Ana C. dijo...

Yo no sé si no lo leyó, Sirinivasa. Eso del core-periphery a mí me suena un poco.

Hay que estudiarlo un poco más. A ver si Krugman metió a Prebisch en el mainstream de la misma forma que Rotemberg-Woodford lo hicieron con Kalecki.

escriba dijo...

Hay uno buenísimo que es ese en el que habla de la economía vudú y del nacimiento del neoconservadurismo económico.
Saludos

Tux dijo...

Siri: Muy buena su observación sobre Prebisch, justamente hace unas semanas atrás, en una entrevista que le hicimos a Salvador Treber, apuntó justamente lo mismo que usted. Particularmente lo del último párrafo.

Avallay dijo...

Siri: muy bueno el post. Pero cuídese las espaldas ¿que es eso de la economía una ciencia social? Es exacta, no ve que hay números?
Salutti

ataulfo dijo...

Hay dos Prebisch más, además de los mencionados. El post CEPAL, que escribió "Crisis del capitalismo periférico" y el anterior al Banco Central (1920-35). Sobre este último período escribí hace bastante tiempo un artículo, publicado en la Revista de la CEPAL, "Las ideas del joven Prebisch". La idea que presento en ese trabajo es que los cinco Prebisch son menos diferentes de lo que se suele pensar.En fin, buena época para releer al viejo.

Sirinivasa dijo...

Ataulfo: así no vale! por lo menos mande por mail la referencia del trabajo (si no igual lo voy a buscar, je, la web cepalina es exhaustiva, ordenada y generosa). Se agradece la acotación.

Avallay: si hay números no es social? O si hay números es exacta? A ver si con tantoa modelitos que están de moda la ciencia políticas termina siendo exacta!?!? ;P

Tux. che, no me diga que treber 'me anda copiando'! JAjajj

Ana: casi todo es digerible por el mainstream, aunque no todo, por suerte! Pero lo que no puede digerir, ya sabenmos a donde lo manda...

Avallay dijo...

No me hable de los politólogos que quieren hacerse los científicos serios y te crean indicadores, porcentajes y promedios de cualquier cosa que ni siquiera se sabe para que sirve...

Andrés el Viejo dijo...

El Nobel a Krugman me parece interesante sobre todo por lo simbólico en este momento. Es como un clavo en el ataúd del prestigio intelectual del neoliberalismo.
Pero bajaría un poco los entusiasmos sobre el premio en sí mismo. Los dos piratas fundadores del LTCM recibieron el Nobel un año antes del colapso y precisamente por los trabajos teóricos que constituyeron la base de los títulos de porquería que causaron el desastre.
Saludos