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¿Derrumbe de precios?

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La semana pasada nos llegó el habitual Boletín del BCRA con información actualizada sobre precios de materias primas, más especificamente el IPMP, Indice de Precios de Materias Primas, que elabora el organismo. Este indice pondera una serie de productos primarios -e insumos industriales- que exporta la Argentina, en función de su peso en el comercio exterior, y refleja de manera ‘sintética’ la evolución de los precios de los exportables. Es un termómetro de la tendencia del flujo de divisas que ingresa al país por la venta al exterior de esos rubros.

Como sabemos, después de treinta años largos de primarización productiva, desindustrialización, y pulverización de la base tecnológica nacional -años durante los cuales campeara a sus anchas por el MECON lo más granado del populismo aislacionista, encarnado en Ministros como Jorge Wehbe, José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Vital Inmóvil Sourrouille, Domingo Cavallo, y Domingo Cavallo bis- nuestro país depende fuertmente de dichos rubros exportables para garantizar el ingreso de divisas que permitan incrementar reservas, pagar importaciones y hacer frente a las erogaciones de la deuda pública nominadas en U$S.

Como cuando vinimos de España, los precios de nuestros exportables primarios, o fuertemente commoditizados, son la variable determinante del grueso del flujo de verdes billetes que ingresan al Banco Central.

Cerrados los ‘mercados de capitales’ primero por todas las asquerosidades -puaj, puaj, cof, cof- realizadas por ‘los Kirchner’, y luego por el descalabro financiero de los países centrales, solo quedarían el ingreso de ‘dólares comerciales’ como fuente genuina de divisas, para eludir el default que presagian economistas de holgada experiencia en el asunto.

Bueno, estuvimos mirando los números en cuestión, y la cosa viene fulera. Veamos.

El último dato, de Octubre, refleja que los precios de las materias primas cayeron un 21%, sólo contra el mes anterior (descenso mensual récord de toda la serie analizada). Y un 35% respecto al exhuberante máximo de toda la serie, registrado en Junio de este año. Se encuentra aún un 2,35% por encima del promedio de 2007, y los pronósticos son, digamos, reservados.

Digamos que los precios de 2007 ya eran desusadamente altos, y de hecho durante ese año comenzó la escalada cósmica originada, según algunos por las posiciones especulativas de diversos fondos que dan vueltas por el mundo y que, en la ocasión, parecían huir de otras inversiones más riesgosas -digamos, subprime? Tóxicas?-, y según otros por el incremento estructural en la demanda mundial de las susodichas mercancías. La posta, como siempre, andará en algún punto intermedio entrambas hipótesis excplicativas (tercera posición, como le decimos acá).

La cuestión es que este -ahora- antipático índice es uno de los ‘termómetros’ de relevancia a la hora de dimensionar la restricción externa que pueda sufrir nuestro íspa para el año que viene (entonces sabremos si las agorerías de Mario, el hermano de Sohn, se harán realidad); esto es, si la retracción de la demanda mundial de nuestros primarios y commodities exportables, sumada al derrumbe de sus precios derivan en la caída del saldo comercial positivo que caracterizó al modelo de tipo de cambio competitivo y superavits gemelos.

En el grafiquín que sigue tenemos la evolución del IPMP desde 1996 hasta Octubre de este año, los promedios anuales, y cómo el último dato va derrapando hacia abajo y cortando los mustios registros anteriores (click sobre la imagen para ampliar).



Como siempre hay tiempo para la esperanza, ponemos también cuán arriba -o debajo- se va situando el dato más reciente con respecto a los promedios de años anteriores (click sobre la imagen para ampliar).




Esto último evidencia que, pese al desbarranco que comenzó a verificarse pasi passu el descalabro financiero de los países serios y previsibles del Norte, aún nos encontramos en una zona de precios muy superiores a los registrados durante os últimos 13 años.

Como todo en estos temas, saber cuál puede ser el piso de este derrumbe cae dentro de la más pura de las especulaciones, aunque sin duda unos cuantos malabaristas cobrarán jugosos honorarios de consultoría por la tentativa de predecir su evolución.
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12 refutaciones:

Juanedu dijo...

Siri:

Ya me veo venir el contrataque "metodológico" del "dibujante Don Mario": el país estará muy primarizado en sus exportaciones pero el IPMP representa entre el 33 y 45% de las exportciones.

Van a dibujar por ese lado, que lo que se cae y desploma para el ingreso de dólares es la otra mitad de las exportaciones que no refleja el IPMP.

Total, pa´dibujar, son mandados a hacer.

Salu2

Ulschmidt dijo...

Yo diría que con una razonable reducción de retenciones, puesto que ya muy claramente no se dan sus excusas a saber:
- que nuestra moneda estaba subvaluada,
- que se gozaban de precios excepcionales en la Historia
- Que dada la inflación local real no es lo mismo un equis precio hoy que hace unos años,

entonces pues con menos retenciones está para seguir exportando. Empezando con la industria que todavía debe soportar un increíble 5%. Y lo demás sigue soportando hasta un tercio de quita...
Pero NO, Ud. ya sabe que NO bajarán las retenciones.

Tincho dijo...

Siri la evolucion de los precios de las materias primas es una variable a tener en cuenta pero tambien hay que tener en cuenta las cantidades. Si la cosecha cae y la produccion de petroleo continua con su tendencia tambien hay que tenerlo en cuenta.

Los precios estan altos, si, pero las retenciones reducen el precio neto y la inflacion interna no se calma. Si los precios no suben constantemente entonces vienen los problemas.

Saludos Siri

Andrés el Viejo dijo...

¿La inflación interna no se calma? Tincho debe reclamar urgente en su supermercado amigo, porque lo están currando.
Vayamos al tema. Desde el comienzo de la década, los precios de commodities (agrícolas e hidrocarburos) iniciaron una subida constante. Ese fue el famoso "viento de cola" que, para desesperación de muchos, alimentó a populistas demodés como los K y Chávez. El 25 de julio de 2007, empezó la crisis financiera en los EE.UU., preludio de la crisis economica actual. En aquel momento, los especuladores financieros, ahuyentados por la baja de sus mercados habituales, se dirigieron en estampida hacia los commodities en auge. Esta afluencia disparatada de dinero a mercados que, por grandes que sean, tienen límites físicos (en metros cúbicos, digamos) llevó los precios hasta alturas inimaginables, como casi 600 dólares la tonelada de soja o 142 dólares el barril de petróleo.
Semejantes precios no podían sostenerse por su manifiesta irracionalidad. Por lo tanto, bajaron. Y bajaaron más, porque el comienzo de la recesión en la Triada, por un lado, y la perspectiva de una recesión mayor, más extendida y fuerte, por el otro, volcaron decididamente los precios hacia abajo, incluso posiblemente más de lo que resultará sostenible en el mediano plazo. (Ya se sabe, la mano invisible no tiene motricidad fina, pega bandazos para arriba y para abajo descontroladamente.)
Aún con la caída de los últimos meses, los precios de los productos citados sigue en niveles altos, tal como se sostiene en el post y muestran los gráficos.
Las noticias de la muerte de los commodities son prematuras y exageradas.
Claro, como pretexto para pedir la
baja o supresión de retenciones, sirve. Pero yo ese cuento no me lo trago.
Saludos

Sirinivasa dijo...

Andrés: "la mano invisible no tiene motricidad fina"!!!!

Im-pre-sio-nan-te, Usted se supera una y otra vez. Aviso que se lo voy a robar impunemente.

La cuestión es cómo evolucionarán también los precios y voluenes de las importaciones, si suponemos que esas variables seguirán igual que hasta ahora, claro, estamos al horno, pero hay algunos indicios dando vuelta de que quizá no sea así.

Tincho dijo...

Andres mi reclamo pasa porque aun con una inflacion que se desacelere al ritmo en que "supuestamente" lo viene haciendo aun tenes problemas de competitividadd. Por mas que el peso pase de 3.36 a 3.70 el año que viene no le ganas a una inflacion del 20% y mas aun si los precios de los comodities bajan ya que necesitas un tipo de cambio mas alto.

La mano invisible corrige a los manotazas? La idea es corregir ex ante y no ex post, porque en el ultimo es mas probable corregir a los manotazos.

Andrés el Viejo dijo...

Tincho: si la inflación de acá a un año está en el 20%, yo me inclinaría al festejo. Porque sólo puede ocurrir (al menos, es lo que estamos viendo en los últimos meses) con una nueva inflexión hacia arriba en la actividad económica.
Lamentablemente, mi hipótesis es menos alegre y, por eso, sospecho que la inflación seguirá su apaciguamiento post-agrorrevuelta y no pasará de la franja 10-15%.
Advierto que, como pasa con los precios de los commodities, la comparación con el real (la competitividad que tantas lágrimas y desvelos cuesta a nuestros esforzados empresarios) toma siempre las puntas más favorables al argumento en lugar de la evolución en el tiempo.
Yo soy viejo y tengo fiaca, que Sirinivasa haga las cuentas.
A propósito, Sirinivasa, robe no más, que yo a usted lo saqueo con firmeza.
Saludos

RamiC dijo...

Sirinivasa, coincido con lo ya dicho, a su buen escrito hay que adicionarle la suba de costos y la merma de cantidades para tener una foto completa.

Saludos

Tincho dijo...

Claro Andres pero te imaginas al dolar subiendo en escalera para compensar eso y sin pulverizar la demanda de pesos? Aca resulta dificil dejar que el dolar se mueva al estilo Brasil o Mexico sin que los precios se disparen. Si no logras que el tc nominal deje de ser un ancla para los precios preparate para aguantarte las sobrevaluaciones.

Saludos

Andrés el Viejo dijo...

Tincho: si la economía nacional estuviera en manos de ortodoxos o heterodoxos normales, yo temblaría. Pero, precisamente porque está en manos de gente con una fuerte dosis de improvisación, me siento más tranquilo.
Saludos

Tincho dijo...

Andres. La economia desgraciadamente no tiene la capacidad de experimentar en un laboratorio. La experiencia te puede servir de mucho.

Andrés el Viejo dijo...

A eso me refiero, Tincho, a la experiencia.