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Los vulnerables: la desigualdad laboral y el impacto de la crisis

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Últimamente se ha escrito bastante acerca del impacto de la crisis yanqui sobre nuestro país, y en particular sobre los efectos de la desaceleración económica sobre el empleo, la pobreza y demás. Como así también se viene opinando a gusto sobre la seguidilla de medidas gubernamentales para fogonear la economía, adónde deberían apuntar, y qué efectividad potencial podrán tener.


Como lo que nos aquí nos suele interesar mucho es la desigualdad, la concentración, o más sintéticamente -para poner un título caro al progresismo multicolor- la consabida Distribución del Ingreso, veremos muy sintéticamente cómo estamos parados, y por dónde están los flancos más vulnerables ante un escenario recesivo.


Esto es, dada la desigual estructura distributiva de los ingresos en Argentina, explorar de quienes serán los ingresos más vulnerables, y las ocupaciones más amenazadas según su ubicación en la macanuda ‘pirámide’ que constituye nuestra sociedad.


Entonces, y como para cerrar el año a lo grande con una andanada de Durísimos Datos, fue que nos pusimos a trabajar con la maquinita de procesar números y obtuvimos algunas cosas por demás interesantes. Tomamos la Encuesta Permanente de Hogares en su última versión publicada allá por el 1º trimestre de 2007, que como decimos siempre, no será lo mejor pero es lo que hay.


Lo que hicimos fue partir de la estratificación de los hogares según su ingreso per cápita familiar, desde el decil 1, que es el de menores ingresos, hasta el Decil 10 de los más tricos. Dentro de cada decil ‘abrimos’ ciertos indicadores para examinar su comportamiento a su interior. Vale decir, consideramos a cada estrato de hogares como un conjunto recortado del resto y vemos cómo se comportan dentro de cada uno ciertos indicadores sociales y laborales básicos, en comparación con lo que ocurre en el total de la población, y entre sí. Esta indagación hacia dentro de los escalones de la pirámide nos va a permitir también asomarnos a algunas de las causales de la desigual distribución de los ingresos.


Vamos a ir al grano a ver lo que nos hemos encontrado.


Primeramente, y a modo de exploración, indagamos en la condición de actividad de las personitas que habitan nuestros deciles, es decir, si se encuentran o no ‘dentro’ del mercado laboral. Si son ocupados o desocupados –constituyendo ambas categorías la Población Económicamente Activa (PEA)-, o si son inactivos. Y la ‘inactividad’ puede deberse a un variado conjunto de razones.


Puede tratarse de un guachín que va a la escuela, jardín, etc.; puede tratarse de la tía Pocha que, jubilada ella, pasa sus días alegremente disfrutando de su haber mínimo (incrementado desde 2003 en un montonazo %); puede ser que alguien que viva de rentas o de las ganancias de su negocio ausentista y no necesita trabajar ni salir a buscar trabajo (onda sojero posta que los fines de semana se da una vuelta por el campito a ver como crece el yuyo); pero puede tratarse también de un variado y heterogéneo conjunto de motivos. Para el caso que nos ocupa, nos preocupan especialmente los ‘desalentados’: aquellos quienes llanamente han dejado de buscar trabajo debido a que no corresponden sus calificaciones y experiencias laborales con la demanda de los empleadores, y también a que su ‘capital social’ se ve enormemente limitado por sus condiciones de vida, lugar de residencia, pigmentación de su piel, nivel educativo alcanzado, y todas esas cosas que tanto preocupan a los republicanos argentos.


Bué, ¿y qué pasa con toda esa gente? Veamos el Gráfico que sigue (click sobre la imagen para ampliar):



Impresionante, no? Como un juego de espejos y simetrías. El 41,7% de la población total que está ocupada de distribuye de modo ferozmente desigual a lo largo de la pirámide de ingresos. En el Decil 10 de mayores ingresos tenemos prácticamente el 70% de su población en el mercado de trabajo, mientras que en el subsuelo ése es el porcentaje de los inactivos.


Como el porcentaje que vemos en la parte verde de la barra es, de hecho, la tasa de empleo, también podemos leerlo de esa manera. Aproximadameente el 70% de ocupación en la cúspide y 26% allá abajo.


Si suponemos que en el estrato más rico se verifica una situación de plenísimo empleo, el casi 30% de inactivos que tenemos allí serían lo que se suele denominar inactivos típicos, esto es, lo que caracterizamos más arriba como pibes escolarizados, abuelitos jubilados y pensionados, puros rentistas, y miembros del hogar que eligen hacer huevo. Serían los que de ninguna manera desean ni necesitan insertarse en el mercado de trabajo. La manera en que esa porción va creciendo sostenidamente a medida que bajamos en la escala de ingresos, no va dando una –pálida– medida del grado de exlusión sociolaboral que se va verificando a medida que nos sumergimos en el pobrerío.


Si sumamos los porcentuales de ocupados y desocupados sobre la población de cada estrato, lo que tenemos, pues, es la tasa de actividad (PEA=Ocupados+Desocupados / Población Total). Es decir, lo que tenemos en el Gráfico que sigue (click sobre la imagen para ampliar).



¡Notable! La PEA en la cúspide es más del doble que en el subsuelo de la patria (por ahora sin sublevarse). Y sólo los cinco deciles de mayores ingresos están claramente por arriba del promedio que se verifica para el total de la población.


Y veíamos que la franja rojita, esa de los desocupados, también se distribuía de manera variable. Si bien en el primer gráfico teníamos que era el 4,5% de la población total, para determinar la tasa de Desocupación hace falta dividir la cantidad de desocupados por la PEA, es decir, qué proporción de quienes están en el mercado de trabajo están desocupados. Lo cual tenemos a la vista en el Gráfico que sigue (click sobre la imagen para ampliar).



Contundente, ¿no les parce amiguitos? Recontrapleno empleo allá por arriba en el decil cacerolero y demandante de institucionalidad republicana y 18 % de desocupación en las profundidades tenbrosas de la pobreza plena. Sólo los seis deciles de mayores ingresos verifican tasas de desocupación menores a la media nacional, y los cuatro deciles más pobres registran tasas de desempleo muy superiores al de ‘un dígito’ que promedia el total de la fuerza laboral.


Y nos preguntamos, ¿de qué calidad será el –escaso- empleo que hay en los estratos más bajos? ¿Resistirá bien el temporal de la crisis estanflacionaria que se viene? Veámoslo en el gráfico que viene (click sobre la imagen para ampliar).



Formidable. La subocupación salta del 8,6% al 13,2 % al pasar del decil 5 al 4, y así llegamos al 24,1% del estrato mas pobre, que viene a ser la porción de la fuerza laboral que subsiste en empleos de menos de 35 horas semanales, implicando ello, por regla general y a iguales condiciones, menores ingresos que el empleo pleno.


Pues bien, hasta aquí podemos decir que apenas hemos rozado la superficie (además de autoplagiarnos, pues ya en una de las primeras notas de este bloguín habíamos hecho alguna lectura de estos números), y lo que hemos visto de manera rápidamente descriptiva son algunos determinantes de la desigual pauta distributiva vigente en la Argentina.


Ahora vamos a hundir el bisturí un poco más en serio. Veremos cómo se ocupan los ocupados. ¿De qué hablamos? Simplificadamente, una persona puede estar en relación de dependencia con un empleador que le remunera con un salario, puede ser un patrón, empleador de otros, puede rebuscárselas él solito sin emplear ni depender de nadie, y también –como la señora de la pizzería de la vuelta- puede trabajar, y duramente, pero sin recibir un sueldo ni tener una relación laboral con el titular del emprendimiento o empresa: es el trabajador familiar sin remuneración, los ingresos del emprendimiento se distribuyen al interior del hogar, pero sin mediar una relación salarial. En el caso de nuestra eximia pizzera vecina, ella mantiene una intensa relación con el dueño del negocio, pero trátase de una relación conyugal, claro.


¿Y cómo es la cosa desagregando esteos indicadores al interior de los estratos? Veremos (click sobre la imagen para ampliar).



Pues bien, ¿qué nos encontramos? Algunos aspectos previsibles. Que considerando el total de la población ocupada, se verifica una tasa de asalarización (los que van en la categoría obreros o empleados) bastante alta, del 78%. Que la proporción más alta de patroncitos se ubica derechamente en los deciles de mayores ingresos. Y, que -¡oh!- las tasas más altas de cuentapropismo, y las más bajas de asalarización, las encontramos en los estratos más pobres, e igualmente con la proporción de trabajo familiar sin remuneración (aunque baja, en el Decil 1 es 15 veces más que en el Decil 10).


Claramente –y como veremos en los dos gráficos que siguen- estamos desenredando la trama fina que explica el desigual ordenamiento social que padecemos (y, sobre todo, padecen los de allí abajo), y los flancos más vulnerables de la sociedad ante una desaceleración económica que se presagia inexorable.


Hasta aquí tenemos que, según descendemos en la escala de ingresos, encontramos:


- baja inserción en el mercado laboral, lo que implica menor cantidad de miembros del hogar que aportan ingresos por su trabajo, y en consecuencia, mayor dependencia del resto de los miembros del hogar, inactivos y desempleados, de aquellos que lo sostienen con su trabajo;


- altísimo desempleo; sobre una tasa de actividad ya de por sí baja, sumamos alta proporción de desempleados;


- baja intensidad ocupacional; una altísima proporción de quienes sí trabajan lo hacen en condiciones de subempleo, implicando menores ingresos, y posiblemente (ya veremos) baja calidad del empleo;


- baja asalarización y alta proporción de cuentapropismo; puesto que el cuentapropismo que se encuentra en la base de la pirámide es en general de baja calificación, baja productividad y alta rotación (diz que changas), ello redunda, en general, en mayor variabilidad e incertidumbre sobre la fuente de ingresos del hogar.


Pues bien, nos quedan examinar un par de cosillas más: informalidad laboral y nivel educativo, entonces el cuadro oscuro que tenemos entre manos quedará un poquín más delineado.


Veamos el gráfico que sigue (click sobre la imagen para ampliar):



Ahora el recorte sobre el que estamos mirando es el conjunto de los asalariados de cada estrato y del promedio del total de los asalariados. Y el porcentual de asalariados sin descuento jubilatorio es el indicador que nos permite aproximarnos a una medición del nivel de informalidad laboral, vulgo: “trabajo en negro”.


Bien, ¿qué nos dice esto? ¿Pavoroso, no? Circa 90% de la gente más pobre, que labura en relación de dependencia lo hace en negro. Promediano los dos deciles inferiores, tenemos un 78,6% de los asalariados en negro en el primer quintil.


Y cuál será uno de los determinantes de tan guasa disociación del mercado de trabajo. A ver, a ver (click sobre la imagen para ampliar):



Bueno, bueno, esto sí que es iluminador. El 90% de la población más pobre no terminó el secundario, y el 48% ni siquiera llegó a terminar el primario. Pavada, che. Mientras, el 76% de la población del estrato más rico tiene secundario completo y más.


No vamos a insistir con más comentarios porque a esta altura los números hablan por sí solos.


Concluyendo, ¿por dónde va a pegar entonces la crisis? Claramente, la cosa primero comienza con jornadas de trabajo reducidas, impactando sobre las tasas de subocupación que se reparten como hemos visto; luego comienza a destruirse el empleo informal y decaen las changas; a la hora de que un empleador determine qué trabajadores conservará en su planta una variable ponderable son las calificaciones, y así siguiendo… pegando de abajo hacia arriba.


Entonces, la desaceleración -o eventual recesión- pegará primero y antes que nada en la base de la pirámide, agravando las ya difíciles condiciones de vida allí imperantes, por cierto que incrementando los niveles de pobreza e indigencia, pero -y quizá a nuestro juicio más importante- dejándonos un país más desigual, y en consecuencia una cuesta más difícil de remontar en el futuro.


Con lo cual, desde aquí, y humildemente, nos pronunciamos a favor de toda medida que fortalezca los ingresos y el empleo de los habitantes del subsuelo: aumento de planes, asignaciones focalizadas, empleo público -para ‘construir pirámides’ si otra cosa no hay-, todas ellas acciones que contruibuirían a mitigar el impacto de la crisis mucho más que los cero km, las heladeras y el crédito fácil; estas últimas medidas sin duda adquieren relevancia -y son también perfectibles- en cuanto a sostener y fogonear los niveles de actividad de sectores amenazados, pero tenemos ciertas dudas sobre su capacidad de ‘derramar’ hacia abajo en el presente contexto de desaceleración. Los años de alto crecimiento derramaron y redistribuyeron, cierto es, y mucho más de lo que unos cuantos hubieran imaginado (Nota Bene: si el cuadro social que hemos expuesto resulta estremecedor, es pertinente acalarar que a fines de 2003 era muchísimo peor), pero el núcleo de vulnerabilidad sigue estando ahí. Son los habitantes costeños, son los que la ola del tsunami va a arrasar primero.


Aclaraciones metodológicas: en el primer grafiquín, donde aparece la proporción creciente de inactivos conforme se desciende en la escala de ingresos, hay un detalle que es menester mencionar. Se trata de que los estratos de hogares de menores ingresos cuentan con una proporción mayor de niños y jóvenes que los hogares de altos ingresos. Para confeccionar el gráfico en cuestión elegimos sumar para la categoría de inactivos, a los menores de 10 años y a los inactivos a secas, tales las categorías que están definidas en la EPH. Si bien ello podría introducir alguna distorsión interpretativa –la proporción de menores de 10 años va del 27,9% en el decil 1 a 6,1% en el decil 10- creemos que el desglose del indicador no agregaría demasiado al punto que deseábamos destacar, que es la desigual vulnerabilidad laboral que se registra a lo largo de la pirámide de ingresos. Nos comprometemos en un futuro a hundir el escalpelo en ese corte.

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17 refutaciones:

Anónimo dijo...

Vaya novedad tus graficos! Los deciles mas pobres contienen a los desocupados y los asalariados de menor remuneración. Grande hubiera sido que diera al reves. Y oh casualidad son las personas con menor nivel de instrucción. Si no hubiese sido asi Argentina seria mucho mas particular de lo que ya es. Sobre tu solución de concentrar la ayuda en los deciles mas bajos porque van a sufrir mas la crisis estaria de acuerdo, si al mismo tiempo me mostras como les aumentas definitivamente los ingresos y el nivel de educación.
Saludos

SP

Sirinivasa dijo...

No, por supuesto, SP, ninguna novedad. Si sabía que todo esto -intuitivamente obvio, pero cuantitivamente poco abordado- era tan de dominio público ni hacía las cuentas. Gracias por avisar ;P

Generico dijo...

Compañero, se lo diré yo antes que algún otro... y todo esto se mantuvo sin cambios desde que asumió K, no? no deberíamos haber gastado estos 5/6 años de crecimiento en justamente los de ahí abajo?

Ahora entramos por la ventana con una aguinaldo de 100 mango a fin de año. No pinta bien esto.

Y no se preocupe, siempre hay uno que ya las sabe todas. Buen post!

Buen año!

Sirinivasa dijo...

Bienvenido genérico. En el subsuelo en 2003 registraba un 30% de desocupación, fulería fulería. Todavía tengo que emprolijar los cuadritos, pero en cuanto pueda voy a colgar todos los resultados del mismo procesamiento para 2003 y 2007.

Saludos y gracias

javasa dijo...

Esos graficos muestran la importancia que debería tener la educación en Argentina para ofrecer un futuro, y desgraciadamente en ese ítem, vamos para atras.

manolo dijo...

Sri
Como siempre una maquina de picar numeros, que le cierra la boca a muchos “expertos” y a unos cuantos esclarecidos.
Por esto gracias, ya estaba cansado que me dijeran taliban por insistir en que el SUJETO es el pobrerio en lugar de los Sectores Medios.
Un abrazo y feliz año

OMIX dijo...

Gracias por los números y gracias por la imagen "el núcleo de vulnerabilidad sigue estando ahí. Son los habitantes costeños, son los que la ola del tsunami va a arrasar primero."

Feliz año

Ulschmidt dijo...

A esos sujetos de abajo los salva la PYME que es la única que los toma. Bajarle los costos laborales a las PYMES es LA forma de subsidiar ese sector.

Ana C. dijo...

Lindísimo post y con un montón de trabajo. Espero con muchas ganas la comparación 2003-2007.

Un saludo y Feliz Año Nuevo!

Anónimo dijo...

Parece que en este blog la ironía es demasiado sutil, intentemos con el razonamiento.
Si uno divide la población en deciles por INGRESOS que ¿esperamos encontrar cuando comparamos los INGRESOS de cada decil? Si los desocupados no tienen INGRESOS ¿en que decil de ingresos van a estar los desocupados? ¿Que decil de INGRESOS va a tener a los empleados de mayores INGRESOS?
Es como hacer una regresión de una variable contra si misma o dos variables estrechamente relacionadas, te va a dar siempre una correlación perfecta.
SP

Sirinivasa dijo...

Estimado anónimo desconfiado:

El ordenamiento es del ingreso per cápita del hogar. Súmese todos los ingresos que tiene el hogar, divídaselo por el número de miembros del hogar. Ahí tiene usted el Ingreso per cápita del hogar, y según esa escala se hace el ordenamiento.

De modo tal que, aunque fulanito esté sin trabajo, si su hogar es un hogar de altos ingresos y pocos miembros, el ingreso per cápita de ese hogar será alto, y su ubicación en la escala también.

Es un criterio, tan convencional como otros, pero que permite tener una medida de los $$$ disponibles por persona, algo así como un proxy de cómo se distribuye el ingreso disponible de los hogares.

También evita posibles distorsiones interpretativas, como en el ejemplo anterior. Supongamos que fulanito es un joven adolescente que anda buscando laburo -desocupado-, si vive en Villa Itatí en una casilla con los seis hermanitos, la abuela y la madre como unica fuente de ingresos, su lugar en la estructura distributiva de la sociedad es muy distinto que si vive en Parera y Quintana con su hermanita que va a la escuela, su mama escribana y su papa CEO de empresa multinacional. Eso es lo que se refleja en esta escala de ingresos.

Se pueden hacer otros cortes y ordenamientos. Todo depende de lo que se quiera analizar. Se puede ver cómo se distribuye el ingreso sólo entre los ocupados, con lo cual el conjunto a recortar será el de los ocupados y el resto queda descartado a los fines del análisis, etc. etc.

Ana: un gusto tenerla por acá, y los números que espera me parece que vendrán el año que viene ;P Y le digo, es notable cómo, pese a la mejora de ingresos que hubo en ese período (y que por acá uno ha ilustrado hasta el aburrimiento!), cómo, decía, estos otros indicadores sociolaborales se van modificando muy lentamente. Evidentemente el derrumbe 1999-2002 nos llevó mucho más atrás de lo perceptible sólo a través de indicadores agregados de pobreza y empleo.

Omix: también un honor tenerlo por aquí. Claro, de eso se trata, es el debate que disparó el Escriba días atrás en Artepolitica, no? Lo mismo le digo a Manolo, la '125' del año que viene muy posiblemente pase por este lado.

Javasa: la educación, precisamente, pero fortalecer la educación tiene como premisa que acompañe que la familia tenga laburo, y acá en Argentina -como decía un cumpa matancero- ha habido cierta eficacia a la hora de pavimentar los barrios, pero ha habido mucha más en dinamitar la 'fábrica' que los integraban al sistema, en consecuencia la escuela y el hospital se fueron viniendo abajo.

Ulschmidt: cierto, pero antes que arda troya -y eso pega precisamente en esa franja- hay que 'bajar' con lo que sea que mitigue la situación. Pero sí, en definitiva el camino es el trabajo, y no las 'politicas sociales segmentadas para pobres'.

Saludos a todos y felicidades.

oti dijo...

La situación es muy grave, no?, tanto como en los '90.

Las tendencias positivas no cambian estos niveles.

El pueblo de nuestra patria es como el tipo que tiene sarna, catarro, tuberculosis, etc., etc., y en una crisis se cae del balcón y se rompe los huesos, conmoción cerebral, etc.

Las recuperaciones lo curan de la conmoción, lo enyesan y sueldan los huesos.

Luego, vuelve con su sarna, catarro, tuberculosis, y todas las enfermedades que antes tenía.

Nuestras inclinaciones y preconceptos ideológicos hacen que dediquemos más el tiempo a ver lo "bueno" de las medidas que socorrieron al tipo caído del balcón, al mismo tiempo que nos olvidamos de todas las enfermedades subyacentes que tenía. Ni siquiera nos preocupamos de eso.

Tanto el cavallismo y menemismo como el progresismo actual fueron "bastante" eficaces en socorrer y paliar lo peor de las consecuencias de las crisis del '90 y del 2002/3, pero son completamente incapaces de cambiar la estructura que da origen a esas crisis/recuperaciones y que terminan configurando esa realidad que muy bien Sirinivasa analiza en el post.

Yaya dijo...

Bien el post, no por obvio menos necesario. Es indudable que son necesarias mejoras en tres áreas: Salud, Educación y Empleo, áreas caras para el pensamiento peronista. Hasta donde conozco el Gobierno se encuentra trabajando en las tres áreas; recientemente se firmaron nuevos tramos de préstamos de BM y BID para Salud, pero cambiando el enfoque de las políticas, tratando de llegra la subsidio directo y no a las O. Sociales exclusivamente; en Empleo se destinarán 250 millones de dólares en Programas de Empleo, fundamentalmente en Empleo Joven, donde el nuevo Plan les brinda conocimientos necesarios para abordar el mercado de trabajo y losforma en habilidades requeridas por el mercado. De más de 200 jóvenes que tuve el privilegio de conocer en este Plan, la mayoría, de entrar sin ninguna esperanza salieron confiados que un cambio en sus vidas es posible;y no hablo de posibilismo, eso se lo dejo a Chacho Alvarez. Es cierto que estamos lejos de donde deberíamos, pero lo importante es estar en el camino.

Anónimo dijo...

GRACIAS !

como siempre, informacion de primera... casi tan buena como nuestra eximia pizzera explota...

Mariano T. dijo...

Muy interesante. Me llama la atención que en el dcir superior hay un 10% de personas sin isntrucción o con primaria ncompleta. Son los menores de 10 años?

Sirinivasa dijo...

Marianot: no he hecho el cruce correspondiente, pero a ojos cerrados diría que la mayoría lo son, y también personas de edad avanzada. Un día hago el cruce y desvelo su duda. Saludos

Anónimo dijo...

gracias sirinivasa.

es muy utilizada la data que nos ofrece.

y en lo personal, segun lo que comprendo de este tema, ha sido lo mas objetivo posible y ha utilizado una interesante fuente.

saludos

marcos.