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Quedan dos años para la chapa y pintura

Decididamente este bloguín viene languideciendo al compás del conflicto iniciado por los camperos. Venimos subiendo notas prestadas –o robadas- con periodicidad cada vez más lunga.

El campo nos ocupa, aunque nos preocupan más otras cosas. Así es que decidimos escribir unas reflexiones extemporáneas sobre sobre los dos años que quedan. Y ojo, no vamos a referirnos a lo de emparchar el modelo, reconstruir gobernabilidad, el kirchnerismo e tutti quanti. No, vamos a dedicar nuestra reflexión a cosa tanto más prosaica como es el Indec (opa!).

Hace bastante tiempo –cuando se caldeaban los mentideros en torno al cierre de listas del FpV- teníamos una animada charla con nuestro amigo peronista-matancero-bostero. Lo ponemos todo así unido con guiones porque la categoría está conformada por esa tríada inescindible. El fenotipo amerita anecdotizar. Al menos de pasada.

Vamos al caso. El amigo peronista-matancero-bostero es de los que, siendo fiscales de mesa en las elecciones pasadas –ésas que Cristina Fernández ganó aunque con “legitimidad segmentada”- se afanó las papeletas de la Corriente Clasiste de las Clases Medias y Altas, también conocida como Coalición Cívica. Se choreó las boletas de Carrió, vamos.

Atenti, no fue un engranaje de un perverso montaje del faude maquinado desde oscuros pasillos del Ministerio del Interior. No y de ninguna manera. Puro espontaneísmo peronista-matancero-bostero. Aunque… “Ahí está, vea, vea Usted!” trinarán seguramente los repúblicos amantes de las instituciones wash-and-wear, “entonces hicieron fraude” (sirenas, luces de colores, denuncias en la OEA, semblantes enrojecidos por la indignación).

Bué, pasado el escandalete, sigamos. No se trata, insistimos, de la gran conspiración urdida desde las tenebrosidades del poder K. Que se entienda, es consuetudinario. El hombre evaporó las boletas de Carrió, como alguna otra vez volatilizó las boletas de Rosa Castagnola –también llamada Graciela Fernández Meijide-, como habrá hecho un bollo las de cualquier otro contendiente serio que haya tenido el justicialismo.

El argumento es inexpugnable, por donde se lo mire: “¿y qué querés que haga? Si ellos no tienen suficientes fiscales para cuidar sus votos… encima quieren gobernar!?”. Dicho sea también que tales atentados al republicanismo nos son de modo alguno privativos del peronismo matancero, vaya que no. Preguntar si no a los frepasistas que –con ánimo suicida- fueron a internas abiertas con la UCR, allá por el 98’. Podrán cosechar sucedidos equivalentes a los matanceros sobre lo que ocurrió en las mesas radicadas en el interior radical (ancianitos más cerca de la cochería que de los comicios aparecían con mano temblorosa empuñando la libreta, y una desusada concurrencia, cercana al total de los empadronados, festoneaba la jornada democrática precisamente en los lugares donde los frepasistas carecían de fiscales).

Nos fuimos por las ramas. De conversa, pues, con el amigo peronista-matancero-bostero, y tratándose de elecciones, fuimos a parar a los números. En particular de los padrones y habitantes de las diversas localidades del conurbano, de otras provincias, y del –cómo no- exorbitante peso electoral del distrito de La Matanza.

A su inquisición sobre la cantidad de habitantes del distrito, fuimos prestos a las planillas del Censo Nacional de Población del 2001 a ensayar proyecciones. Sin embargo, estos números fueron impugnados inapelablemente por nuestro amigo, debido a la antigüedad y desactualización de los mismos, y además por que el censo de marras “dejó afuera un montón de asentamientos”. Puesta en duda semejante afirmación, la respuesta concluyente e inapelable fue “además… fue el censo de De la Rúa”.

Como siempre en este bloguín, largos prolegómenos para llegar al nudo del asunto: los censos de población y vivienda, los datos duros de dominio público que tanto apreciamos y valoramos aquí. El “censo de De la Rúa”, en fin, el que viene, que será el “censo de Cristina”, o el “censo del indec intervenido”.

Nos pusimos a recordar el clima pre-“quesevayantodos” en que se desarrolló el censo de 2001. Cómo circulaba un ánimo, moderadamente atizado desde la patria mediática, de indiferencia, cuando no de boycott, al Censo. Posturas algo sofisticadas conocimos de cerca: quienes se bajaban de la web del Indec el formulario censal, lo rellenaban y planeaban dejarlo con una chinche pegado en la puerta de su casa, mientras aprovechaban la jornada para irse de picnic. Quienes con escasa contemplación mandaban a paseo al ajetreado censista. Quienes se ausentaron de su hogar sin más. Y hogares a donde el censista jamás llegó. Estos últimos casos, por supuesto, amplificados groseramente por el poportunismo mediático, que en el afán de descubrir en cada acción pública los síntomas de la decadencia de un gobierno que caía a pedazos, se las tomaron con el censo.

He allí el nudo de lo que nos preocupa. En 2010 o 2011, aún no sabemos con precisión, se deberá realizar un nuevo Censo de Población y Vivienda. No vamos a ilustrar sobre la importancia de los que es un censo, sólo mencionar que va mucho más allá de saber “cuántos somos” en argentina, sino que dada la amplitud de cuestiones que se relevan en el mismo, es una materia prima inagotable, y una portunidad única de conocer la situación socioeconómica, no de una muestra, no de un conjunto de aglomerados urbanos, sino del toda la población del país.

Del 2008 al 2010 –o 2011- hay un período de tiempo que es… nada. Pasa volando, sobre todo con lo movido que viene el país. Nos inquieta, por decir poco, la dimensión de la cuesta a remontar para que el próximo Censo sea visualizado y percibido por el conjunto de la sociedad como un hecho público de la mayor importancia, desligado de la circunstancia de una gestión gubernamental, provedor de un yacimiento de información valiosísimo para la formulación de cualesquiera políticas sociales de todos los niveles estatales.

¿Cómo hacer para que la “prensa libre” no se ensañe con el censo “de cristina”, o “de moreno” (supuesto que éste último aún conserve su cargo y su presunta influencia)? ¿Cómo evitar que en los grandes centros urbanos de pensamiento libre y PROgresista los vecinos no le chumben los perros a los censistas?

Y no hay que enfatizar en que es un trayecto que, a esta altura, excede largamente a lo que haga el Gobierno Nacional. Más allá de los errores, reales o atribuídos, que se hayan acometido en el culebrón Indec, si mañana designan como director a, por decir un extremo, Orlando Ferreres, y si la decisión de la patria mediática en ese momento sigue siendo asediar al Gobierno, nada cambiará, será el censo “de cristina”, y agitarán lo indecible para boicotearlo, cagándose sin pudores en la importancia de un bien público como el censo.

Bueno, para cerrar, en medio de cambios ministeriales y otras yerbas, aquí en Datos Duros, miramos lejos, trascendemos la mera coyuntura, pensamos en el largo plazo, nos preocupan estas pavadas de lo que sucederá de aquí a dos o tres años.

Premoniciones

Cierre los ojos, respire hondo, cuente hasta tres y lea esto:

  • "el Gobierno es muy vengativo; Kirchner es un hombre que le tiene un profundo odio al sector agropecuario, y yo creo que esta medida estaba preparada antes de fin de año y el motivo es el castigo por el paro realizado el año pasado"

  • "a la gente del campo nunca la achicaron las represalias y los retos aunque vengan del Presidente"

  • "vamos a encaminarnos hacia otra medida de protesta"

  • "se tienen que terminar las protestas simbólicas de una semana o diez días que se neutraliza a si misma y termina siendo nada más que una protesta"

  • "la gran fortaleza del campo es que le da de comer a 37 millones de argentinos, y esto pareciera que el Gobierno ni los argentinos lo ponen en valor"

  • "tenemos que hacer una protesta cuya duración ponga en riesgo el abastecimiento de la alimentación de los argentinos, para que sean los argentinos los que le reclamen al Presidente que tenga un mejor trato hacia este sector que es el que le da de comer"

  • "el campo no tiene que ser simpático porque somos pocos, no tenemos que ganar elecciones; simplemente producimos y le damos de comer a esas grandes urbes; si esas grandes no valoran el rol del campo que les da de comer, tenemos que marcárselo"

¿Quién lo dijo?

Néstor Vittori, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fé.

¿Cuándo lo dijo, hace un mes, dos meses, en semana santa? Incorrecto.

Respuesta: viaje en el tiempo, 27 de Enero de 2007 (!!!).

¿Un visionario? ¿Larga premeditación? Qué preguntas…

Vea el artículo completo aquí.

[Nos preguntamos, ¿cómo se le habrá pasado esta perlita al Escriba?]

Los efectos redistributivos de las retenciones. O ¿quién termina pagando $ 20.000 millones al fisco nacional?

Manos amigas nos han hecho llegar esta nota sobre las ya recontrarremanidas retenciones a las exportaciones agropecuarias. Nos pareció que, co brevedad y concisión, alumbra un costado del asunto sobre el que no hubo tanta discusión. Allí va, y desde ya el Lic. Gomila no tiene nada que ver con, ni comparte necesariamente, ninguno de los disparates que se nos ocurren por acá. Bueno, ahí va la nota:

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Teófilo C. Gomila
Lic. en Economía - U.N.L.P.
26 de marzo de 2008.-


El fárrago de argumentaciones, fundamentos, explicaciones y porqué no exabruptos que hemos escuchado estos días acerca de las ya tristemente célebres “retenciones” deja márgenes amplísimos para introducirnos en una discusión que puede ser abordada desde muy diferentes y divergentes ángulos.

Sin pretender abarcar la totalidad de la problemática, cuyas diferentes aristas exceden la posibilidad de esta nota, y conciente de algunas omisiones con afán esclarecedor, quiero puntualizar algunos elementos objetivos que han sido disimulados por la dimensión que ha alcanzado el conflicto.

Hay un aspecto no demasiado esclarecido y que por ser el que afecta al órgano más sensible del cuerpo social – el bolsillo – merece ser explorado : ¿Quién o quiénes son aquellos que resultan afrontando el impacto final de ese instrumento fiscal al que recurre el Estado Nacional en aras del equilibrio presupuestario?.

Para encontrar una respuesta objetiva a dicho interrogante comencemos por diferenciar los efectos directos e indirectos de estos verdaderos gravámenes. El primer efecto, o percusión del impuesto, recae sin duda sobre la intermediación exportadora o el exportador directo que por la aplicación de las retenciones, digamos un 40% en el caso de las oleaginosas, cobrará $ 1,90 por cada dólar exportado. Sin embargo en las manifestaciones de repudio o protesta por las retenciones no se han observado significativas presencias de los consorcios, acopiadores, traders de exportación o como quieran llamarse. Se puede inferir que ello se debe a que su capacidad o poder de mercado les permite “trasladar” la “percusión del impuesto” hacia atrás, es decir, deducir del precio internacional el impacto de las retenciones agregándole el margen de intermediación y pagando al productor el remanente. Como detalle adicional vale recordar que no solamente los exportadores evitan la “incidencia” de las retenciones, sino que además pueden recuperar el crédito fiscal del IVA y entre otros beneficios están en la provincia de Buenos Aires exentos del pago de Ingresos Brutos.

Es así que por efecto de la traslación hacia atrás la “incidencia” del tributo recae en el ingreso del productor, que supone confiscatoria la presión tributaria y reclama en consecuencia. Afronta un recorte en sus ganancias de $ 1,27 por dólar exportado. Es este el punto más álgido de la tenida, en que se enfrenta la aspiración máxima de los productores - cobrar $3,17 por dólar- con la del Estado Nacional de retener $1,27 por dólar exportado.

Un argumento muy fuerte del gobierno y que merece ser analizado y quizás comprendido por los productores, es que sin la intervención en el mercado cambiario del Banco Central de la República el tipo de cambio $/dólar sería significativamente menor, (hipótesis apoyada casi universalmente por analistas económicos tanto nacionales como internacionales). En este supuesto, un dólar de aproximadamente $ 2, no serían factibles las retenciones, es decir, se esfumarían de las arcas del Tesoro Nacional unos $20.000 millones y tampoco de beneficiarían los productores que cobrarían aproximadamente un precio similar al que cobran después de las retenciones.

Hasta aquí parecería que la política de un “tipo de cambio alto”, como por arte de magia, hace aparecer la posibilidad de recaudar $20.000, sin afectar el ingreso real de los productores, que no deberían reclamar nada por encima de $2 por dólar, ya que es la actuación del BCRA la que genera un dólar ficticio y por lo tanto es legítimo que el propio gobierno se apropie de la diferencia.

Sin embargo, nada es gratuito. Para evitar la caída del dólar en $, el BCRA ha debido comprar con emisión monetaria (expandiendo la base monetaria -oferta de moneda nacional- por un lado y acumulando reservas por el otro) los dólares excedentes por el superávit comercial (mayores exportaciones que importaciones) y el ingreso de capitales, incurriendo no sólo en un riesgo cambiario (ante la devaluación del dólar frente a otras monedas como el euro, el real, el yuang chino y la mayoría de las divisas mundiales), sino también en un muy importante costo financiero, que podemos estimar en $ 6.000 millones anuales. Este costo financiero se deriva de la colocación de letras del BCRA por $55.000 millones en el sistema financiero (Lebacs y Nobacs), para esterilizar el exceso de liquidez y la eventual presión inflacionaria producida por la emisión monetaria para comprar los dólares excedentes. Es decir, podemos confrontar la recaudación producida por las retenciones con el costo financiero del endeudamiento del BCRA y además la posición de reservas del BCRA con la deuda por Lebacs y Nobacs y concluir que la política del “tipo de cambio alto”, que entre otras cosas favorece las exportaciones, tiene costos significativos afrontados por la Nación en su conjunto y es razonable que sus beneficios no sean apropiados por un solo sector.

Pero ello no es todo, también el sostenimiento el tipo de cambio incide en mayores costos de los productos importados. Argentina importa unos $130.000 millones anuales y cada dólar de importación se paga $3,17. Sin la intervención del BCRA suponiendo un dólar de $2, las importaciones serían $80.000 millones. Es decir, los argentinos en conjunto, estamos pagando $50.000 millones en exceso para sostener una estructura de precios relativos compatible con los superávits gemelos y el equilibrio macroeconómico, que nos ha permitido recuperar los niveles de empleo y de ingreso nacional y remontar una crisis inédita en la historia económica nacional,.

Teniendo en consideración los elementos expuestos, será posible entender mejor el esfuerzo del conjunto social y que los costos del mismo no sólo son afrontados por los productores sino que ellas “inciden” sobre el ingreso del conjunto social y por ello parece razonable que los beneficios derivados del “dólar alto” no sean apropiados sólo por algunos sectores.

Techint y el Socialismo del Siglo XXI

Entre ayer y hoy nos encontramos con ésta novedad. Habíamos dejado de seguir de cerca el conflicto, y al parecer las cosas se han desencadenado. Hace casi un año -en Junio del año pasado, para ser precisos- escribíamos en una revista esto que va a continuación.

***

Semanas atrás fue portada de los medios nacionales el conflicto entre el gobierno venezolano y la Siderúrgica Sidor –controlada por Techint- durante el cual el presidente Hugo Chávez amenazó con estatizarla. Terciando en la disputa intervino como mediador el Presidente Kirchner. Esta situación admite diversas lecturas que echan luz sobre otros tantos dilemas abiertos a la hora de debatir cuál es, para la Argentina, el modelo posible de desarrollo económico y social. ¿Cómo dimensionar entonces, en ese marco, la controversia reseñada?

Digamos que Techint es un grupo económico monopólico y concentrado, que creció y se desarrolló al calor de dictaduras y democracias. Se benefició de dudosos regímenes de promoción industrial, de créditos oficiales, seguros de cambio y pesificaciones. Medró en las privatizaciones de los noventa, fugó divisas y fue “contratista” de la patria. Tuvo y tiene sospechas de haber incurrido en cohechos diversos para favorecer contrataciones. Se le han imputado, además, variadas conductas anticompetitivas basadas en su poder monopólico. Podemos, pues, preguntarnos ¿debiera el Gobierno Nacional mediar en su defensa ante un gobierno extranjero, y a más, aliado político y socio comercial de la Argentina?

Sin embargo, para respondernos, debiéramos mensurar también otros elementos. Techint es un conglomerado de empresas siderúrgicas, líder mundial en la fabricación de tubos sin constura, insumo estratégico de la industria petrolera. De hace décadas ha expandido internacionalmente sus operaciones, en un sector –el siderúrgico- que se encuentra actualmente inmerso en un complejo proceso de fusiones y adquisiciones a nivel global, donde han aparecido nuevos e importantes jugadores originarios de países emergentes (CSN de Brasil, Mittal Steel de India, Baosteel de China). En nuestro país es proveedor de insumos básicos para el conjunto de las ramas industriales y cuenta con un denso entramado de proveedores nacionales, a los cuales transfiere tecnología, financiamiento y capacitación de sus recursos humanos. Es decir, desarrolla su cadena de valor hacia dentro del tejido empresario nacional. Por añadidura, es generadora de tecnología y empleo de calidad –tanto en calificación como en ingresos. Debiéramos entonces preguntarnos también ¿Puede el Gobierno Nacional desentenderse de los avatares de tal empresa, aún cuando ello involucre a un gobierno extranjero, aliado político y socio comercial de la Argentina?

Consideremos el ininterrumpido proceso de extranjerización sufrido por la economía argentina (ver cuadro), iniciado en los noventa con las privatizaciones y la apertura liberal, y continuado hasta el presente, con importantes adquisiciones de empresas nacionales por parte de capitales brasileños. Notaremos que Techint es la única empresa de capitales nacionales que aún queda dentro del conjunto de las diez empresas de mayor facturación del país.

El éthos político del cual somos tributarios considera que los lineamientos del proyecto de sociedad que cada pueblo tiene la oportunidad gestar, aún con la visión de una convergencia estratégica entre países hermanos, los debe definir su pueblo, en su marco nacional, y definidos por el movimiento político y por el liderazgo que asumen la responsabilidad y la osadía de llevarlos adelante. Así, Venezuela, ha optado por contruir el llamado "socialismo del siglo XXI". Cuenta para ello, además de lo mencionado, con que, debajo de su suelo, se encuentra una de las mayores reservas mundiales de hidrocarburos, y por sobre él, y de propiedad estatal, una de las líderes del mercado petrolero mundial: PDVSA.

En nuestro país, la Argentina, el proyecto que conduce el Presidente Kirchner, arraigado –pero no anclado- en lo mejor de la historia del peronismo, ha definido nuestro rumbo como un capitalismo nacional: un modelo de Nación que conjugue inclusión social, justicia distributiva, inserción protagónica en el marco regional y un crecimiento económico y tecnológico que, si bien se articule y potencie con el proyecto regional latinoamericano, tenga una sólida base nacional y sea factor de prosperidad para el conjunto de la sociedad Argentina.

Preguntémonos, finalmente, ¿qué inserción puede tener la Argentina, no ya en la globalización neoliberal, sino en el proyecto de integración latinoamericano, cuando en la cúpula empresaria tienen una presencia tan reducida los capitales nacionales, y más aún, cuando en la cúspide de esa cúpula ya no queda sino tan sólo una?

Sin pretender dar respuestas, digamos que la racionalidad empresaria individual, librada a su suerte, carece de límites. Se aprovechará de la esclavitud si ello es legal y rentable. Detectar en los grupos empresarios las conductas negativas mencionadas más arriba puede ser una historia sin fin. La otra parte del problema radica en la existencia de un Estado con la fortaleza, y la capacidad, para establecer esos límites, para regular y encauzar la conducta empresaria de modo tal que su prosperidad involucre al resto de la sociedad. Y la existencia de ese Estado depende, sí, del protagonismo popular. Quizá sea la clave para construir esa “Argentina en serio” de la que nos habla el Presidente.

Para concluir, apuntemos que esta lectura, en otros tiempos, en debates pasados, hubiera sido execrada por burdo “nacionalismo burgués”, pero se trata justamente de pensar sin anteojeras ideológicas, de no medir nuestros avances según la distancia que nos separa de modelos que no son producto de nuestra realidad. Estamos en la Argentina, viviendo nuestro Siglo XXI. Nuestro proyecto nacional debe incluir a Techint. Y “contenerlo”, de eso se trata.


Ya salió… Artepolitica

Véanlo acá. Comienza con jugosa y provocadora nota del Escriba, y –lo más fresquito- una defensa del gasto público del amigo musgrave.

Una auspiciosa iniciativa colectiva que promete, nuestros deseos y congratulaciones por el emprendimiento.

Zonceras reloaded

Este bloguín anda medio medio. Un poco derrapando por la temperatura de los acontecimientos, otro poco despechado por razones bloguinescas que no vienen al caso, y otro poco agitado por el día a día.

Bien, coek se mandó un jauretchazo más que interesante y que hemos reproducido oportunamente por otras vías. Por nuestra parte, y en el tren de aportar un humilde -que mísero y pequeño- granito, o poroto, a la disputa por el sentido común que recrudece en estas semanas, hicimos algunos humeritos. Number crunching, según la simpática expresión que nos provee Ana C. Para desasnarnos de algunas cosas que se escuchan por allí en las rutas, en los retenes que los camperos han instalado. Se trata, como decía coek citando a Don Arturo Jauretche, de zonceras: "principios introducidos en nuestra formación desde nuestra más tierna infancia -y en dosis para adultos- con la apariencia de axiomas, para impedir pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido"

A ellos pues.

  • El “Campo” es quien verdaderamente trabaja y produce para el país

Respuesta: FALSO

El sector agropecuario, que tiene una gran diversidad de actores y de producciones (no sólo ganado vacuno, soja, trigo y maíz), es una parte importante de la economía, pero no es la fundamental, ni tampoco el sector más importante que produce y agrega valor. Veamos:

- El PBI (Producto Bruto Interno) de la Argentina, en el último año (2007) fue de 359.189 millones de pesos (a precios constantes de 1993)

- El Sector agropecuario (agricultura, ganadería, caza y silvicultura) aportó 19.030 millones de pesos

- Esto representa el 5,3% de la economía nacional

- Es decir, de cada 100 pesos de bienes y servicios que se venden en Argentina, para consumir o para invertir, sólo 5,3 $ provienen del “campo”

¿Y el resto?

Estructura sectorial del PBI en 2007 (click sobre la imagen para ampliar)

El “campo” es el octavo sector económico de importancia de la economía Argentina. Muchos otros también producen, trabajan y agregan valor.


  • El “Campo” es quien mayor esfuerzo hizo por la Argentina en estos años de recuperación económica

Respuesta: FALSO

En principio, al crecimiento y la recuperación Argentina aportamos todos, especialmente quienes, desde los lugares más empobrecidos y golpeados por la crisis, buscaron la salida del trabajo, y la organización comunitaria para atender la emergencia social.

- Pero en lo económico tampoco: el PBI de la Argentina, entre 2002 y 2007, creció un 52,7% (a precios constantes de 1993)

- Pasó de 235.235 millones de pesos, a 359.189 millones: una diferencia de 123.953 millones de pesos

- El sector agropecuario pasó de aportar 14.369 millones de pesos, a producir 19.030 millones: una diferencia de 4.660 millones

- Es decir, que el “campo”, aportó el 3,76% del crecimiento económico global habido entre 2002 y 2007

¿Y el resto?

Aporte sectorial al crecimiento del PBI 2002-2007 (click sobre la imagen para ampliar)


El “campo” es el séptimo sector económico de importancia por su aporte al crecimiento de estos años. Mucho más aportaron la industria, el comercio, el transporte y la construcción

Pero ellos dicen que son "La Patria", y que vivimos de ellos. Va una confesión personalísima: quienes hacemos Datos Duros vivimos varios de los años que tenemos justamente en el campo, crecimos un poco allí, tenemos un afecto enorme por esa vida y por mucha de su gente. Aprendimos a manejar el tractor antes que auto o moto, y aprendimos a andar arriba de un caballo antes de tomarle la mano a la bicicleta... no nos van a venir ahora a llorar miserias, que un poco conocemos el paño. ¡Pero qué vienen a protestar, che! Tan luego la FAA que tanto se ha llenado la boca con la despoblación del campo y esas cosas, sentados en la foto con ésa gente... tristísimo. Nos acordamos de esto:


EL PROGRESO

Ya se pierde en la distancia,

el caballo con su apero,

y hasta el hombre mas campero

esta sobrando en la estancia.

Por mas de una circunstancia

y hallándose fuera del ambiente,

al amparo de un pariente,

pa'lau del pueblo han rumbiau

pa vivir amontonado

como hormiguero en creciente.


Donde la manga se estrecha,

aura mandan las picanas,

y en menos de una semana

se levanta la cosecha,

ver una melga derecha

ya no es lujo pa' ninguno,

y si hay que marcar vacunos

ya no se usan mas los piales,

y donde había diez mensuales,

aura se arreglan con uno.


Ya no se ve al peón linyera

venir pa' las enchaladas,

ni las grandes caballadas

levantando polvareda,

hoy la familia es pueblera

por distintos padeceres,

sin niños y sin mujeres

el campo ha cambiado de vista,

y hay un solo tractorista

para todo los queaceres.


En los mozos no hay apego

por cosas que el campo enseña,

y como no se usa leña,

ni han aprendido a hacer fuego,

a mis recuerdos me entrego

y a nadie quiero ofender,

tal vez no tienen porque,

aprender cosas que no hagan falta,

pero a la vista resalta

que va muriendo el ayer.


Solo queda por allá,

el tiempo con sus descartes,

taperas por todas partes

de gente que ya no esta,

por hay de casualidad

se ve una planta en el llano,

pa' que comente un paisano

pasando por el lugar,

mira que barbaridad

allá vivía fulano.


Se me parte el corazón

ver un boliche sin pingos,

donde antaño los domingos

todo era fiesta y encanto,

bienvenido al adelanto

si hasta le digo, salud,

mas perdonen mi actitud,

no estoy en contra del progreso

pero es que añoro todo eso

que viví en mi juventud.