·

·

Cuadro de situación del Campo


Nuestros informantes insiders en el Consejo Nacional del Partido Justicialista, nos hicieron llegar este meduloso Power Point, que se empleó durante la reunión del día de ayer para ilustrar a la conducción del sexagenario partido acerca de la situación del sector.

Desinteresada y generosamente lo ponemos a disposición de los intrépidos que vienen por estos pagos a leer nuestros disparates.

Véanlo completo y bájenlo de acá. De nada...

Addenda: nos comentan que en la reunión esa del Consejo Nacional del pejota, Capitanich y alguno más mencionaron otro PowerPoint sobre las retenciones y el 'campo', que les había parecido piola, resulta que es uno sobre el que Artemio había posteado, y que se puede encontrar por ahí, con un detalle de las fuentes acá.

Otro aniversario, otro homenaje


Nos somos pasteadores compulsivos, pero en este excepcionalísimo caso, queremos compartir algo en memoria de Don Arturo, quien junto a Scalabrini ejerce la jefatura espiritual de este blog. Nada que hubiésemos escrito habría rozado el sentido de la recordación que sí expresa esta nota. Acá está, de la pluma de Mario de Palermo, y con metamensaje -no tan encriptado ;P

El tipo que sabía mirar

Por Mario Wainfeld

Arturo Jauretche murió un 25 de mayo, hace 34 años. Las efemérides pueden ser un plomazo pero también, tal es su funcionalidad, un pretexto para revisitar y repensar a personajes estimables. Jauretche lo es, hete aquí que está un poquito de moda, aunque quizá no del todo valorado.

Fue un luchador popular todo formato, un poeta mediano, un ensayista frondoso. Si no fuera una tropelía podría decirse que por ver grande a su patria, él luchó con la espada, con la pluma y la palabra. Su mayor legado, a más de tres décadas, es su prosa cimarrona e inigualada. Acuñó multitud de conceptos-consignas que perduran y que hasta perdieron su rúbrica. “El estatuto legal del coloniaje”, “el medio pelo”, “las zonceras argentinas” conservan fuerza, tienen sentido unívoco y capacidad de transmisión. Esa aptitud para el panfleto, un género nada menor si se lo emprende bien, no debería inducir a suponerlo una suerte de creativo publicitario nac & pop, un simplificador nato. La consigna, el arquetipo eran la culminación de análisis elaborados, de debates implacables, de lecturas surtidas y pasionales.

Bruloteaba de lo lindo, previa inspección a fondo de sus blancos. Miraba antes de disparar, vaya si miraba. Sus batallas siguen siendo divertidas. Repasemos un puñado entre cientos. Diseccionó un best seller de Beatriz Guido (El incendio y las vísperas) hoy prolijamente olvidado, para probar el “quiero y no puedo” de las clases medias.

Se la tomó con la arrogancia de Sarmiento, que se jactaba de un presentismo perfecto en la escuela primaria en su San Juan natal. Averiguó que cursó menos años de los que narró. Y, de paso, desnudó el mito del niño que iba al colegio lloviera o tronara recordando que en San Juan casi no cae una gota durante el período lectivo.

Indagó sobre un clásico antirrosista, un poema en el cual José Mármol le perdonaba “como hombre mi cárcel y cadenas/pero como argentino, las de mi patria no”. Demostró que Mármol casi no estuvo en cana y sólo por cuestiones de faldas y no políticas.

Para llegar a sus conclusiones, debió leer a la novelista en boga con una dedicación superior a la de sus arrobados lectores, hurgar archivos, mirar isoyetas de Cuyo.

Tenía identidad política, explicaba la historia enlazando líneas nacionales y de las otras. Pero no hablaba desde un púlpito ni desde un saber cristalizado. Proponía dar vuelta el mapamundi, poner el Sur arriba para debatir prejuicios sobre superioridades y para tener otra panorámica sobre el lugar de Argentina en el mundo (un país peninsular, muy distante de Europa, plenamente integrado en la región). Pero también se internaba en ese mapa. Conocía al dedillo la flora y la fauna nacional (en sentido estricto y sociológico) porque vivía atento a su palpitar y a su cambio. Jorge Abelardo Ramos lo despidió con justicia, allá por el ’74: “Comprendía como pocos en la Argentina, sus cambios bruscos, con frecuencia su inescrutable carácter y su peculiar ingratitud. (...) Conocía la Patagonia y su fauna, la Puna y su inmenso dolor. Podía describir cada metro cuadrado del país y la naturaleza de sus problemas”.

Fue agudo, sarcástico y provocador. Era, ante todo, un empirista que no hablaba sin documentarse o sin ver. Un reverdecer de ciertas liturgias nacionales y populares lo recupera, a veces reversionándolo con clase pero muchas otras malgastando o hasta malversando su tributo. Jorge Luis Borges contaba sobre las kenningar, una suerte de metáforas congeladas que recogen las sagas de Islandia. Un poeta llama “agua de la espada” a la sangre, luego la metáfora se usa como sustantivo, suple a la palabra original, se cosifica. A menudo da la impresión que algo así pasa con Jauretche, cuya obra provocadora se transforma en un repertorio de chicanas establecidas.

El cronista está seguro de algo: si el tipo viviera no citaría, sin más, textos escritos hace 30 años o medio siglo. Hundiría sus ojos de gato en la realidad actual, en la nueva configuración de la clase trabajadora (con su carga de desocupados y mujeres jefas de hogar), en la nueva religiosidad de los sectores populares, en la liberación de sus costumbres sexuales, en los códigos de comunicación de los jóvenes, en la alteración de los términos del intercambio, en los medios de difusión masiva que siempre atrajeron su crítica y su participación. En las marcas indelebles (y, cuando menos, en parte inéditas) que dejaron la dictadura genocida, la traición neoliberal del peronismo, la baja en la afiliación sindical, tantas novedades que trazan otro mapa. Ponerlo patas arriba sirve si se hacen ese inventario y muchos más.

Fue nacional, yrigoyenista y peronista. Fustigó a los gorilas y los peleó hasta su último día. Relegado por Perón, como muchos de los aliados del gobernador Mercante, se bancó la camiseta en años de resistencia, no fue complaciente en el oficialismo, jamás depuso su espíritu crítico y mordaz. En una de sus catilinarias más logradas, “Los profetas del odio y la yapa”, les da duro a los apóstoles de la Revolución Libertadora pero se hace tiempo para evocar, sobre el primer peronismo: “Se cometió el error de desplazar y hasta hostilizar los sectores de clase media militantes en el movimiento permitiendo al adversario unificarla en su contra, máxime cuando se lesionaron inútilmente sus preocupaciones éticas y estéticas (..) se quitó al militante la sensación de ser, él también, un constructor de la historia para convencerlo de que todo esfuerzo espontáneo y toda colaboración indicaba indisciplina y ambición”. Fue maestro, pionero y valiente en señalar la viga en el ojo ajeno, la “falsa conciencia” de amplios sectores medios, pero no le faltó audacia para mentar las propias llagas.

Valga, pues, el aniversario de pretexto para mocionar su relectura. Y para renegar de la cita ritual o del recetario congelado reemplazándolos por la emulación de su método, de su respeto al lector y de su afán de conocer lo que se quiere cambiar.

Salute, maestro.

Calculando el reparto

Alguna vez nos habíamos formulado una serie de interrogantes, plantado un grupo de problemas, habíamos contado lo que sería causa final que originó este bloguín. Entre ellas había un calculito, caprichoso, porque en verdad a nadie 'seriamente', en académicos ámbitos de rigurosa seriedad, o en consultoras 'serias', o acaso en coloquios, congresos, conferencias y tertulias, decimos, seguramente a nadie se le habrá ocurrido hacer.

Cómo no, se trata de cuestiones atinentes a la distribución del ingreso. Estamos cocinando el asunto por partes. Como -ya es sabido- recientemente sufrimos un molesto percance, nos faltan algunos numeritos, y un tabulado no publicado, pero que nosotros habíamos armado a partir de la base EPH correspondiente al 3º trimeste de 2003, lo tenemos que volver a fabricar.

Como pasamos en limpio las cuentas que hicimos, y nos gustó cómo quedaron, las despachamos a la sección / sub-bloguín, o como se le quiera llamar. Pusimos las cuentas en mis apuntes.

Se trata de saber, cuánto varió, en pesos contantes y sonantes, el ingreso medio per cápita de cada estrato de hogares por efectos de la modificación de la pauta distributiva, entre Mayo de 2003 y el 1º trimestre de 2007. Cuántos pesos más percibió en promedio cada tipito de cada decil de lo que hubiese tenido si no hubiera habido cambios. Lo que calculamos suponiendo primero que la distribución del ingreso hubiese quedado 'congelada' en Mayo de 2003, aplicando esa distribución a los registros posteriores y, en fin, haciendo unas cuentas que, al que le interese, pusimos ahí.

Esperamos el Lunes mostrar los resultados, que por cierto, todavía no conocemos! Y esperamos también que nadie nos birle la primicia, jé (ojo vos, encuestador de la corona ;P).

Datos Duros Para Todos

Inauguramos una página web, nos lanzamos al cyberespacio en un emprendimiento audaz y sin precedentes (Guau!). Como lamentábamos en una nota anterior, sufrimos un percance de esos que suponen rempezar todo de nuevo. No se trata de la vida, ni cuestiones existenciales. Sólo de tener que reconstruir un acervo de data amontonado durante años. Mucha info de acceso público, pero relativamente organizada y estandarizada. Como algún condoliente comentarista nos sugería, vamos a emprenderla con ponerla on-line, con el aditamento original de una página para que cualquier vecino también la pueda husmear a gusto.

De aquí en más, cada archivete de nuestro acervo de Datos Duros, que recobremos y organizemos, dentro de la ancha temática de lo social y económico, que constituye la razón de nuestros desvelos, lo vamos a acomodar ahí. Actualizándolo como corresponde según lo actualizemos en nuestra compu, o pendrive, o soporte por inventar.

De la misma manera, despacharemos allí 'arriba' (?) los cuadros y gráficos con la data original que empleamos para embellecer nuestras notas de Datos Duros.

Nuestra experiencia es que , aún con tanto internel 2.0, y sociedad de la info, y tutti quanti, la vida sigue siendo mezquina a la hora de brindar desinteresadamente información y procedimientos para que cualquier condiscípulo, colega, o mero compadre de andanzas la pueda aprovechar al igual que quien la produce.

Votamos por la democratización de la información y el conocimiento. Y aunque no pretendemos que se califique de tal a nuestras humildes cuentitas, acá ponemos el fruto de nuestro sudor.

Arrancamos con poquito, unos índices de salarios reales construídos a partir del Indice de Salarios del INDEC. Ya iremos subiendo más.

En fin, Datos Duros Para Todos.


Invitación

El Grupo Luján tiene el agrado de invitarlo a la mesa redonda sobre

"Argentina: inflación, crecimiento, conflicto agropecuario y perspectivas"

que se realizará en la Sede Capital de la Universidad de Lujan, el miercoles 28 de mayo, a las 19:30 hs.

Panelistas :

  • Eduardo Curia, Presidente del Centro de Análisis Social y Económico CASE
  • Enrique Martinez, Presidente del Instituto Nacional de Tecnologia
    Industrial
    INTI
  • Jorge Schwartzer, Economista del Centro de Estudios de la Situación y
    Perspectivas de la Argentina
    CESPA

Ecuador
873, entre Viamonte y San Luis, Capital

Secretos Estadísticos de Otaria (I)


Hace ya muchos años, Raúl Scalabrini Ortiz –númen tutelar y guía moral de éste blog- escribía lo siguiente:

“Supongamos que en la vasta extensión del Océano Atlántico, entre Sud África y el Río de la Plata, existe una comarca aún desconocida. Es un país fértil cuyas tierras arables suman casi treinta millones de hectáreas. Tiene una población de 20 millones de habitantes. Se denomina en el planisferio del imaginario Mercator, República de Otaria. Sus habitantes responden, pues, a la designación genérica de otarios, lo cual resulta simbólico, porque si bien la palabra otario no figura en el diccionario de la Real Academia, en el lenguaje vernáculo tiene una acepción precisa: otario es el que cambia una cosa real y cotizable por algo sin valor: una palabra, un concepto, una ilusión, un halago interesado; el que cambia, por ejemplo, un jugoso bife por un elogio a su generosidad y a su espíritu democrático. El cuervo era un otario. El zorro, un vivo. […] La unidad monetaria de aquel simpático país es el otarino. Tiene el mismo valor legal de un peso argentino y se cotiza a la par”.

El texto es delicioso, y en grotesco alegórico ilustraba sobre la política económica de la Revolución Fusiladora (leer completo acá). Sobre sus hombros de gigante nosotros, apenas enanos, vamos a desovillar lo que sigue.

“En Otaria existe un organismo oficial encargado de la elaboración de estadísticas. Se dedica a la medición del nivel de actividad económica, la evolución de los intercambios comerciales con el exterior, a relevar la situación laboral y social de los Otarios, a publicar el índice oficial de precios al consumidor (IOPC). Su historia comienza cuando un General avenido a Presidente de Otaria concentró mediante un decreto-ley a todas las reparticiones que confeccionaban estadísticas, y creó el Instituto Opaco de Estadísticas y Censos (InOdEC).

Su historia es larga, y esta reseña no pretenderá ser exhaustiva. Nos centraremos en algunos aspectos salientes.

El InOdEC, adquirió prestigio a lo largo de los años y de sucesivos gobiernos que, contrariados por los resultados estadísticos que deslucían sus gestiones, trataron de influir en las metodologías y cálculos que realizaba el organismo.

Con el tiempo el InOdEC se fue fortaleciendo. Su estructura organizativa contaba con Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio, vinculados a Universidades y academias, consultoras privadas y organismos internacionales. Contaban con buenos ingresos, y si los haberes que pagaba el InOdEC flaqueaban –como los del resto de la administración pública- siempre tenían a mano asesorías diversas, cargos docentes o de investigación en ámbitos académicos, y también algunos kiosquitos que ya veremos.

Los Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio fueron adquiriendo Poder. Este residía en su monopolio del Saber. Eran quienes habían desarrollado, creado, e implementado las diversas mediciones que realizaba el InOdEC. En algunos casos se trataba de conocimiento de dominio público, como por ejemplo el caso de las Cuentas Nacionales, y que se podía adquirir en Universidades. Pero en otros casos, y más allá de un conocimiento teórico y general que sobre ciertas cuestiones era accesible, su aplicación específica y concreta, sus detalles más finos, eran posesión exclusiva de los Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio.

Se comportaban en esto como las antiguas corporaciones y gremios medioevales.

Su Monopolio del Saber, pues, les confería Poder. Como eran muy pocos los que podían acceder a tal saber, y como su acceso estaba mediado por Ellos, la controversia, polémica o contestación sobre ese Saber y sus formas de aplicación quedaba restringido a un reducido círculo de especialistas. Agreguemos, también eran muy pocos los que estaban dispuestos, o en condiciones de acceder a él. La superespecialización de un campo del conocimiento restringe a fortiori la cantidad de quienes pueden disentir con el Saber Establecido.

Además, los amparaba un instituto jurídico. El Secreto Estadístico. Formulado para preservar las fuentes de información que relevaba el InOdEC, tenía un fundamento incontestable. Sin embargo, en manos de los Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio, obraba como un límite insalvable para la profundidad de la crítica y la polémica necesaria y pertinente si de cuestiones públicas que exceden lo técnico se trata.

Por añadidura, las políticas de difusión pública de la producción del InOdEC no se caracterizaban por su generosidad. Cumplían con el mandato legal de hacer públicos indicadores y generalidades de sus metodologías, pero nada más.

El organismo, cumplía su función, pero era Opaco."

Nada de esto, claro, sucedió jamás en la Argentina.

en reparaciones...

... y hasta las manos.

Una combinación infausta, improbable, pero factible, vaya que sí.

Perdimos nuestro pendrive, donde teníamos todo.

Claro, la gente precavida hace backup, se supone.

Sí, cada tanto.

Bué, también espichó nuestra PC, sin previo aviso.

La están revisando unos especialistas, a ver si quedó algo allí dentro.

Si no, todos, pero todos nuestros Datos Duros, se fueron a la bartola (aún queda un backup en CD, pero viejo... muy muy desactualizado, mucho laburo por recobrar).

Y, como todo siempre puede ser peor, esperamos la siguiente catástrofe. Por las dudas cruzaremos la calle cuando el semáforo esté en rojo y por la senda peatonal.

Condolencias se reciben. Bú

La torta 2007: addenda

Para quienes se quedaron con dudas y preguntas sobre la nota anterior sobre la distribución funcional del ingreso, acá van los numeritos que utilizamos. Sigo esperando lo suyo tavos...



Secretos Estadísticos: anticipo

Anduvimos por aquí...

No fuimos intimidados. Ni patoteados. Nada de eso. Por el contrario,

Una amena charla, muy buena claridad expositiva. Docente diríamos.

Convicción a prueba de todo. Rosario de anécdotas jugosísimas, articuladas con una reseña de los procesos inflacionarios argentinos que suscribiría cualquier heerodoxo, y hasta varios orto ídem.

Atinadas observaciones sobre el historial de IPC que supimos conseguir en los 90', de la mano de Domingo Caballo.

'Casi' que nos ha convencido, mire lo que decimos!

A demain, le lundi, ampliaremos con más tiempo algunos detalles que nos llamaron la atención.

La torta 2007: una (dudosa aunque posible) estimación

En la última nota, presentando y haciendo un poco de autobombo de un nuevo (sub?) bloguín que emprendimos, linkeamos a unas cuentitas con las cuales ensayábamos una posible estimación de la distribución funcional del ingreso para aplicarla al año 2007.

Como La República Perdida hace rato que viene ninguneando la difusión de éste indicador, la de estratificación de ingresos, y las Bases Usuarias de la EPH (en cuanto a esto último, de seguir así nos quedaremos sin trabajo!), no nos ha quedado otra que jugar con algunos datos disponibles para arrimar el bochín y atisbar cómo se repartió la torta el año pasado. En rigor, se han publicado algunos informes espantosos bajo el título de “Evolución de la distribución funcional del ingreso”, pero no tienen ni pío que ver con lo que –enhorabuena– se había comenzado a difundir como Cuenta de Generación del Ingreso, o CGI.

Así que, pues, nos las rebuscamos para encontrar alguna manera de estimar el asunto, y además, de manera simple. Que si no tenemos ni el tiempo, ni los insumos, para emprender sofisticados malabares estadísticos como hacen ahí en Cuentas Nacionales, apelamos a unos pocos indicadores conocidos y medianamente fiables.

Una premisa. La participación de la Remuneración al Trabajo Asalariado (RTA) en el Valor Agregado Bruto a precios corrientes básicos (VABpb) –tales son las denominaciones empleadas- es a lo que nos referimos cuando hablamos de distribución funcional del ingreso, o más llanamente del reparto de la torta.

Bien, al grano.

Se trata de una serie –la actual- que arranca en 1993 y cuyo último dato corresponde al año 2006. Vea aquí abajo el gráfico (click sobre la imagen para ampliar)


No es el objeto de esta nota ahondar en la historia económica de los asalariados argentinos de la última década, con lo cual no abundaremos en comentar este gráfico (hemos sanateado un poco al respecto por acá y por acá). La cuestión es cómo estimar para dónde fue la viborita azul en el 2007. Si es cierto que la “inflación descontrolada” se carcomió a la masa salarial, o si las relaciones causales son algo más intrincadas.

Para ello necesitaríamos saber en cuál fue la masa salarial en 2007, o lo que a fin de cuentas sería lo mismo, cuál fue la cantidad de asalariados y cuál fue el salario promedio en 2007. Pareciera simple, pero lamentablemente no contamos con esos datos. Así que recurrimos a otros que nos pueden ayudar a estimar en cuánto variaron respecto de 2006.

A tal efecto, nos munimos de tres indicadores la mar de simplotes:

  • La evolución del VABpb

  • La evolución del Indice de Salarios, tomando su promedio anual

  • La evolución de la cantidad de Ocupados del Total Urbano (bajo la hipótesis de que –puesto que la tasa de asalarización es realtivamente constante- la evolución de los ocupados y los asalariados varía a la misma tasa)

Y mediante una simpática y ocurrente formulita, nos permitimos calcular la porción de torta asalariada para 2007.

Hasta aquí todo muy lindo. Pero… qué fiabilidad tiene éste cálculo? En principio, no lo sabemos. Podemos objetarle varias cuestiones metodológicas al método de estimación, sin embargo, hay una manera de testearlo. Claro, yendo más hacia atrás. La misma estimación, con los datos correspondientes a cada año de que disponemos la podemos efectuar para los años anteriores, para los cuales sí tenemos la participación asalariada en el VABpb, y comparar.

Bien, lo hicimos, y sobre la serie acotada a 2002-2006, ya que contamos con el índice de salarios recién a partir del tercer trimestre de 2001. ¿Cómo nos fue? Veamos (click sobre la imagen para ampliar)


Como anunciábamos, la estimación pareciera ser de dudosa utilidad. En 2003 sobreestima el valor, y a partir de allí lo subestima con una brecha aparentemente regular. ¿Qué hacer? ¿Tiramos todo a la basura, nos sumergimos en profundas disquisiciones sobre los motivos de la diferencia, o sacamos algo de la galera para seguir? Como es de prever, disparamos para este último rumbo.

Vamos a ver cómo se mueve esa “brecha”, qué tendencia tiene. En una de ésas podemos encontrarle alguna regularidad, y a partir de eso corregir nuestra estimación. Veamos qué sucede si graficamos la evolución de esa diferencia (click sobre la imagen para ampliar).

Aquí tenemos entonces la diferencia entre ambas series. Salvo la sobreestimación de 2003, de allí en adelante nuestra formulita nos da entre 2,3 y 3 puntos por abajo. ¿Y ahora? Proyectamos. Le vamos a poner a esta curvita dos regresiones, lineal y logarítmica, a ver qué diferencia tandríamos en 2007. Veamos qué sucede (click sobre la imagen para ampliar):



¿Queda claro, no? Queremos llegar a algún numerito razonable que pueda ser la diferencia entre nuestra estimación y el valor real para 2007. ¿Qué sigue? Bueno, apliquemos estas diferencias a nuestra serie original. Será una serie, en rigor, dos, “corregidas”, con las cuáles –ahora sí- vamos a acercarnos a un número para 2007.

¿Qué sale? (click sobre la imagen para ampliar)




Iupiii!!! Tenemos –al menos- dos valores, bastante parecidos (no podía se otra cosa, claro). De pasada chequeamos la correlación entre las series –en el tramo 2003/2006 que es cuando se solapan- y nos da, para la estimación corregida con la regresión logarítmica, que es la menos “optimista”, un valor de r=0,98, o r cuadrado=0,95. No está mal. ¿Cómo quedaría la serie original con el agregado del dato para 2007? (click sobre la imagen para ampliar)




En fin, así que la participación de los salarios en valor agregado alcanzaría el 45%, superando holgadamente los valores pre-crisis, y aún los mejores registros de la convertibilidad. Dicho sea, con un mercado de trabajo segmentado donde el 40% de los asalariados trabajan en condiciones de informalidad.

Si esto es así, cuántos interrogantes que me suscitan estos datos .

¿Alguien dijo que los procesos inflacionarios y las pujas distributivas tenían algo que ver con esto?

¿Cuándo Lozano habla de regresividad distributiva, qué pretende? ¿Si esto no es shock redistributivo, el shock adónde está? ¿Acaso el tenía la posta sobre cómo hacer en 2003 para que la recuperación del indicador fuera (aún) más rápida?

En fin, el ejercicio, bueno es aclararlo, es bastante endeble. Pero, sorprendente!


Un nuevo entretenimiento personal

Somos amigos de los números, cuando ellos nos dicen algo de la realidad, cuando mensuran, cuando miden, cuando cuantifican, cuando estiman, en fin, cuando nos informan como datos de la vida económica y social. Pero también somos buenos amigos de los números porque sí, cuando son sólo números, puro significante, abstracciones platónicas, mero juego de símbolos.

Desconfiamos de los manuales y de los libretos de fórmulas. Nos gusta desarmar y rearmar el rompecabezas. Para satisfacer nuestro afán de ver cómo funcionan, para saber qué quieren decir realmente, y por pura sinrazón lúdica. Porque nos place pasar en limpio y a nuestro gusto el hilo desenrollado de una deducción.

Para todo los demás números, los que tienen que ver con la realidad, de ellos tratamos aquí, en Datos Duros.

Para todo lo que implique sentarse con papel y lápiz a descular una fórmula, a resolver un problema, este es el lugar de mis apuntes.

Hoy estrenamos (el sub-blog? la sección?) con unas cuentitas. Un ejercicio interesante, aunque la formulita resultante aplicada a los datos reales es bastante dudosa. En cualquier momento subimos nota con las estimaciones.