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El General Nogi

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Sí, nos estamos debiendo unas cosas que habíamos comenzado y que tenemos colgadas. Como para que nadie piense que nos bajamos del barco pegamos esto, y anunciamos, de pasada, que por los próximos días -una semana, quien dice diez días- bajaremos la cortina. Estamos tapados de obligaciones que nos impiden postear con tranquilidad. Cosas que pasan, y en alguna medida, enhorabuena.

Bien, esto que ponemos aquí y que, sabemos, nos ganará la simpatía de nuestro -a esta altura- amigo personal, Andrés el Viejo, es un texto que nos vino a la memoria y que logramos encontrar luego de una polvorienta pesquisa: no está en internet, o no lo encontramos, al menos.

Se trata de un viejo texto que para nosotros trata de la coyuntura política y económica que atraviesa nuestro país, nuestra economía, nuestro gobierno. A lo ocurrido desde Mayo de 2003, al sentido de lo "crítico", y al sentido de los "impostergables cambios".

Allí va, y ya nos vamos preparando para los cascotazos.

La guerra ruso-japonesa de 1904 y la política económica argentina

¿Debe orientarse la acción del Partido exclusivamente hacia determinados problemas concretos de esta política económica, o dedicarse, por lo menos de tanto en tanto, a apreciar sus aspectos generales y la concordancia entre la economía, el interés y la atención partidarios, y dichos aspectos? Creo que en el momento actual nuestra nueva política económica todavía no ha sido suficientemente comprendida por amplios sectores del partido, y que sin una idea clara de lo equivocado de nuestra política económica anterior, no podremos cumplir con eficacia nuestra actividad, encaminada a crear las bases y a determinar el rumbo definitivo de la nueva politica económica.

Para dar mayor claridad a mis ideas y responder a la pregunta de en qué sentido se puede y se debe, en mi opinión, hablar de que nuestra política económica anterior era equivocada, me permitiré tomar como comparación un episodio de la guerra ruso-japonesa que , según creo, nos ayudará a comprender con más exactitud la correlación de los diferentes sistemas y métodos políticos que se emplean en una revolución como la nuestra. Me refiero a la toma de Port Arthur por el general japonés Nogi. Lo que me interesa del ejemplo, es que la toma de Port Arthur se operó en dos etapas totalmente diferentes. La primera consistió en furiosos ataques, todos fracasados y que costaron al famoso militar japonés un número extraordinario de víctimas. La segunda etapa comenzó cuando se pasó al sitio de la fortaleza; fue un asedio muy difícil, duro y prolongado, realizado de acuerdo con todas las reglas del arte militar; precisamente por este medio, al cabo de un tiempo se conquistó la fortaleza. Rememorando los hechos, se nos plantea, como es natural, la pregunta: ¿en qué sentido podemos calificar de erróneo el primer método de acción llevado a cabo por el general japonés contra la fortaleza de Port Arthur? ¿Los ataques por asalto a la fortaleza fueron una equivocación? ¿Y si lo fueron, desde qué punto de vista debía el ejército japonés analizar esa posición errónea para poder cumplir mejor con su misión; en qué medida debía tener conciencia de su error?

A primera vista la respuesta parece, desde luego, muy simple. Si los repetidos ataques directos a Port Arthur resultaron ineficaces –lo que es un hecho-, si las pérdidas sufridas por los atacantes fueron enormes –lo que también es un hecho indiscutible-, es evidente que lo equivocdado de la táctica de ataque directo contra Port Arthur no requiere de demostración alguna. Por otra parte, no es difícil advertir que, abocados a la solución de un problema en el que abundaban los elementos desconocidos, no resultaba fácil, sin haber realizado la experiencia práctica, determinar con precisión absoluta, o por lo menos aproximada, qué método se debía emplear contra la fortaleza enemiga. Era imposible determinarlo antes de haber comprobado en la práctica la capacidad de resistencia de la fortaleza: solidez de las fortificaciones, estado de la guarnición, etc. De otra manera, ni uno de los mejores jefes militares, categoría a la que pertenecía Nogi, podía decidir cuál era el método adecuado para apoderarse de la fortaleza. Por otra parte, para finalizar con éxito la guerra se requería buscar la solución más rápida; al mismo tiempo era muy posible que incluso las grandes pérdidas, necesarias para tomar la fortaleza por asalto, fueran compensadas luego con creces. El ejército japonés quedaría libre para operar en otros frentes; uno de los objetivos más importantes sería conquistado antes de que el enemigo, es decir, el ejército ruso, tuviera tiempo de trasladar al lejano teatro de la guerra grandes fuerzas, prepararlas bien y llegar quizá a una situación en que se vería más fuerte que el ejército japonés.

Si analizamos el desarrollo de la operación en conjunto y las condiciones en que operaba el ejército japonés, debemos llegar a la conclusión de que los asaltos contra Port Arthur significaron, no sólo el heroísmo de un ejército capaz de aceptar los mayores sacrificios, sino también lo único que en aquellas circunstancias –es decir, al comienzo de las operacioines- resultaba útil y necesario; pues sin probar las fuerzas en la tarea concreta de tomar la fortaleza por asalto, sin comprobar su capacidad de resistencia, no existían motivos para emprender una lucha más prolongada y penosa, que por su duración encerraba una serie de peligros de otro género. Desde el punto de vista de la operación en su conjunto, no podemos menos que considerar su primera parte, compuesta de ataques y asaltos, como necesaria y útil, porque, repito, sin esa experiencia, el ejército japonés no hubiera tenido suficiente conocimiento de las condiciones concretas de lucha ¿Cuál era la situación del ejército cuando finalizaba el período de lucha por asalto de la fortaleza enemiga? Miles y miles de combatientes habían caído, y caerían otros miles, pero el fuerte no podía ser tomado de ese modo. A eta altura de los acontecimientos, una parte del ejército, o su mayoría, comenzó a comprender que era necesario renunciar al asalto y pasar a sitiar la fortaleza. Si se había cometido un error táctico era preciso terminar con él y considerar que todo lo relacionado con dicha equivocación era un estorbo para la etapa siguiente; era necesario terminar con los asaltos y comenzar el asedio, distribuyendo las tropas y los materiales de manera diferente, por no hablar de los métodos y las acciones. Era preciso reconocer de modo categórico, con precisión y claridad, que la etapa anterior había sido una equivocación, para evitar obstáculos en el desarrollo de la nueva táctica y estrategia, en el curso de las nuevas operaciones que debían realizarse en forma por completo distinta y que finalizaron, como es sabido, con un éxito total, aunque demandaron mucho más tiempo del previsto.

Vladimir, el pelado
Octubre de 1921
VII Conferencia del Partido de la Provincia de Moscú Informe sobre la nueva política económica
Obras Completas, t.XXXIII, Cartago, Bs. As., 1960

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Kiten Maresuke, conde Nogi (Yamaguchi, 1849 - Tokio, 1912): Militar japonés. Nació en el seno de una familia samurai; él mismo realizó una rápida carrera distinguiéndose como soldado. Sirvió como capitán en el ejército del bando imperial durante la denominada guerra civil del Sudoeste en 1877. Realizó una campaña notable en la conquista japonesa del puerto ruso de Port Arthur, así como en la batalla de Kinchowen, en la guerra chino-japonesa de 1894-1895, al mando de una brigada y en la guerra ruso-japonesa de diez años más tarde, entre 1904 y 1905.

Ya ascendido al grado de teniente general y al título nobiliario de barón, encabezó el asalto que concluyó con la segunda conquista japonesa de Port Arthur, el 1 de enero de 1905, esta vez frente a los rusos. Además, en esta campaña también se destacó por la gran labor efectuada en la batalla de Mukkeden, en la que participaron unos seiscientos mil soldados y en la que estuvo al mando de uno de los cuerpos de ejército japoneses. Considerado un héroe nacional, a la muerte del emperador al que había servido, Mutsuhito, Nogi llevó a cabo el tradicional seppuku, muestra extrema de fidelidad del código samurai.

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Bolsas, Bolsitas y Bolsones (I)

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La Bolsa de Valores. Suma de todos los misterios y arcanos financieriles. A cualquier lego, y a muchos de los no tanto, les genera una extrañeza profunda cuando se escucha o se lee los acontecimientos bursátiles. Acciones que suben, otras que bajan, índices que crecen vertiginosos, y que tembién se derrumban, provocando estrepitos en los ‘mercados’. Cuántos misterios.

Nuestros primeros recuerdos infantiles de cuestiones relacionadas con la economía tienen que ver con la Bolsa. Más exactamente con el ‘Hombre dela Bolsa’. Si para generaciones de niños el ‘Hombre de la Bolsa’ fue el cuco o espantajo con que los atemorizaban los padres para encauzar su comportamiento, para nosotros el ‘Hombre de la Bolsa’ era una presencia cotidiana y misteriosa.

Precisemos. La radio que sintonizaba en nuestra casa familiar, todos los días, creo que orillando las dos de la tarde, tenía un espacio donde un cronista hablaba desde la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Ese era nuestro ‘Hombre de la Bolsa’. Era la hora en que, presursos, debíamos apurar el postre para regresar a la Escuela. La Madre nos apuraba… “¡Ya está el Hombre de la Bolsa! ¡Apuráte que llegamos tarde!”. Y así, mientras atolondrados apilábamos carpetas y libros, nos poníamos el saco y despachábamos un vaso de agua, escuchábamos los misterios que enunciaba el ‘Hombre de la Bolsa’.

“Atanor, Indupa, Aluar, Alpargatas, Ipako”. Subían, bajaban, o permanecían sin cotización.

Misterios insondables para nuestro infantes oídos. Así durante todos los días que fuimos a esa escuela, a la que, luego de haber asistido durante toda la mañana, puntualmente y a las dos y cuarto, debíamos regresar.

La bolsa, marcaba cotidianamente uno de nuestros acontecimientos vitales.

En algún momento de aquellos años felices y despreocupados, recordamos, el Diario La Nación lanzó un curioso juego. ‘Portfolio La Nación’ se llamaba, o algo así. Vino una tarjetita en un diario del domingo, con una serie de números. Esos números remitían a una selección de acciones cotizantes en la Bolsa porteña, era el ‘portafolio’, la canasta de acciones que el jugador debía seguir día a día. Y día a día debía ir revisando la evolución de ‘sus’ acciones. A muestra memoria se le escapa el detalle fino, pero creemos que el jugador ‘acertaba’ cuando todas las acciones de su ‘portafolio’ subían. O en todo caso era algo parecido. Y había premios, cuya naturaleza ya no recordamos.

Finalmente nos ganó el aburrimiento –a los ocho o nueve años el atractivo por las finanzas no puede ser mucho- pero recordamos día a día ir a revisar la evolución de nuestra ‘canasta de acciones’.

Nunca ganamos, demás está decirlo.

Aunque también puede haber sucedido que en nuestro hogar dejaran de comprar La Nación, o haber disminuido su frecuencia. Quién sabe.

Luego, otras ocupaciones adolescentes hicieron que nuestros pininos financieriles cayeran en el desinterés y el olvido. Otras ocupaciones y otros atractivos ocuparon nuestro tiempo.

Al pasar de los años, tales cuestiones financieriles nos desagadaron cada vez más. Y ya cuando jóvenes populistas belicosos “estos asuntos de economía y finanzas” nos provocaron el más simple rechazo.

Las ciencias formales eran nuestra raison d’étre, y desde semejante atalaya, cúspide del conocimiento humano, despreciábamos el rústico uso que de los números hacían físicos, ingenieros, agrimensores y, por supuesto, economistas. Según la bella frase de Jean Dieudonné, nos capturaba la “intuición de los abstracto”. El descubrimiento de la solución a un problema nos provocaba “estremecimientos de felicidad subiendo y bajando por la columna vertebral”, según la expresión, un tanto más prosaica, de John Fraleigh, autor de nuestro libro favorito de Algebra Abstracta.

Las vueltas de la vida, lecturas heréticas, y el imperium en que la economía se situó sobre la vida de los pueblos nos hicieron recobrar el interés.

Descendimos del topos uranos de los lenguajes formales, las aritméticas transfinitas, y los paraísos cantorianos. Desilusionados, además, por haber llegado setenta años después de que Kurt Gödel derribara las certezas Russellianas que tanto nos habían entusiasmado, nos avenimos a recobrar la pasión por las cosas de la realidad.

La economía.

Le entramos a la cuestión inspirados por la lectura de un viejo herético y barbado en cuyos olvidados textos había… cuentas!

Por allí fue la cosa. Se trataba de entender el berenjenal en que aquellos años de consensos liberales nos habían metido. La cuestión pasaba por la economia.

En nuestra herdedad paterna descubrimos un Samuelson, gordo y de tapas duras.

El paso ya estaba dado. Irreversiblemente.

Y finalmente aquí estamos.

Con nuestra incorregible tendencia a formular extensos proemios a las cuestiones más pedestres.

Pensábamos postear sobre la Bolsa. Claro está, no?

Lo hemos venido escuchando y leyendo al infable Bonelli que, en estos días viene haciendo sonoro batifondo acerca, entre tantas cosas que lo ‘preocupan’, de que la Bolsa ‘cae’.

Uops! La bolsa cae, expectativas negativas, riesgo país, inseguridad jurídica, inflación ‘desbocada’, Guillermo Moreno, títulos público descalificados, Kirchner Loco.

Menos mal que no estamos en vísperas del 2000, porque si no Bonelli anunciaría que el problema Y2K iba a dejar al país entero en estado system shut down. Y todo por las imprevisiones del Gobierno.

Ibamos a postear sobre la Bolsa, y lo haremos, por supuesto. Pero es que nuestras manos sobre el teclado fueron desgranando añejas reminiscencias de infancias felices aunque –ay- ya idas.

Así que dejaremos estas reflexiones a modo de personalísimo prólogo, derivando los Datos Duros, gráficos y correlaciones para la próxima nota.

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www.lacooke.org.ar

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Seguimos anunciando emprendimientos amigos.

En este caso, no se trata de economía ni de artes bellas, se trata de política y de peronismos, que, según muchos lamentan, sigue dando que hablar. 'la cooke' es un nuevo blog, donde buenos amigos de la casa tratan de 'cocinar' (pocas veces tan adecuado el juego de palabras) reflexiones sobre las actualidades de la política, y la actualidad del peronismo (persistente 'hecho maldito del país burgués', o era el 'hecho burgués del país maldito'? Jé, chiste fácil).

Desde aquí, saludamos el emprendimiento, lo alentamos y cursamos a los parroquianos que vienen por aquí, la invitación a darse una vuelta por allí.

[Nos han señalado una omisión imperdonable, y aprovechamos la oportunidad para señalar que el pps con Datos Duros Bolivianos que subimos en nota anterior, llegó a nuestras manos por medio de los buenos oficios de antares (aún cuando brillante, más pequeña que Betelgeuse), del siempre recomendable El Arte en Cuestión, más aún ahora con muchas crónicas de primera mano de los sucedido en nuestro hermano país]
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Tu no eres spam

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El amigo Rafa nos avispó y encontramos esto en el panel de administración Blogger. Ahora nos explicamos un poco el bloqueo que sufrimos semanas atrás. Parece que no se trató de gente de carne y hueso que nos quiso jorobar, sino robotitos electrónicos haciendo de las suyas.

Tu no eres spam

6 de agosto de 2008vínculo perm.
Ustedes ya lo sabían y ahora nosotros también. Hemos restaurado todas las cuentas que fueron marcadas como Spam de manera incorrecta ayer. (Ver: Viernes de Spam)

Queremos extender nuestras sinceras disculpas para todos los bloggers y lectores que fueron afectados. Hemos rastreado el problema, se trataba de un virus en nuestro código de procesamiento de datos que selló blogs aun cuando nuestros algoritmos concluyeron que no se trataban de spam. Hemos añadido un monitoreo adicional y revisiones de proceso para asegurar que virus de esta magnitud sean detectados antes de que puedan afectar nuestra información.

En Blogger, creemos firmemente que eres dueño y deberías tener control sobre tus publicaciones y otros datos. Entendemos que confías en nosotros para almacenar y publicar tu blog, e incidentes como éste pueden traicionar tu confianza. En el ánimo de asegurarte de que tú siempre tendrás acceso a tus datos, hemos estado trabajando en herramientas para importar y exportar, con la finalidad de hacer más fácil la copia de seguridad de tus posts. Si deseas echar un vistazo a esta herramienta, puedes probarla en el Blogger en Borrador.

El restablecimiento de hoy, ha sido a todos aquellos blogs que por equivocación, fueron marcados como spam por el incidente del pasado viernes. Debido a que la lucha contra el spam en sí, de forma inherente genera el riesgo de dar falsos positivos, tu blog pudo haber sido clasificado de forma equivocada como spam por otras razones. Si todavía hoy sigues sin poder publicar en tu blog, puedes solicitar una revisión haciendo clic en el botón de Abrir Solicitud de Revisión, en tu panel de control.

— A Googler
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Todos somos Bolivianos

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El hermano país vive horas agitadas, destituyentes, para usar un término actual, o constituyentes si es que las cosas salen bien. Veíamos anoche un documental sobre el tortuoso proceso político iniciado en Bolivia a partir de la Asunción de Evo. Notablemente en un discurso encendido y beligerante, de hace unos meses atrás, uno de los dirigentes separatistas de Santa Cruz de la Sierra le enviaba sus 'saludos' a los 'compañeros productores agropecuarios' de la Argentina, destacando que 'es la misma lucha que la nuestra'. Todo dicho.

Hoy ponemos a disposición de los lectores de este humilde bloguín dos cosas. La primera es un pps con una exhaustiva reseña de la acción de gobierno llevada a cabo por Evo, se puede bajar haciendo click aquí, o directamente sobre la imagen que ilustra esta nota. Diríamos, Datos Duros bolivianos.

Lo otro, que sacamos del arcón de los recuerdos, es una carta que le mandamos, allá por el 2005, a un compañero diputado del Mas, a quien alguna vez la vida dirá si lo habremos de conocer personalmente. Por esos tiempos caminábamos en algún agrupamiento político que nos relacionó con algunos representantes de diversas fuerzas políticas de nuestra sufrida Latam, de allí el sentido de la nota, y su contenido. Allí va.

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Queridos compañeros y hermanos:

Desde la “guerra del agua”, hasta la reciente dimisión del presidente Mesa, nuestras tierras, bolivianas y argentinas, han atravesado tiempos de crisis e incertidumbre. Hemos visto caer presidentes, hemos tenido las fuerzas de la represión campeando por el dominio de las calles, y hemos sido también partícipes y protagonistas de la rebelión de los pueblos contra las políticas –y los políticos- del saqueo.

Una nueva hora parece iniciarse en nuestra patria común, la América Latina. En varios países del continente contamos con gobiernos que toman distancia del hegemonismo norteamericano, y, navegando en medio de innumerables conflictos y contradicciones, apuestan a converger en la verdadera unidad que largamente soñaron nuestros libertadores. Pero las alas del imperio sobrevuelan nuestros países, y echan sombras sobre el amanecer de los pueblos.

Los acontecimientos que vive Bolivia nos estremecen en lo profundo de nuestra conciencia nacional y latinoamericana. Nos esperanzan. Nos ocupan. Y nos preocupan. Hemos recorrido un mismo sendero de historia común. Desde Túpac Katari, presagiando en su martirio el futuro protagonismo de los pueblos indígenas; con la llama que dejara encendida Murillo, anunciando la hora inminente de la Revolución; y ya iniciado el proceso independentista, las guerras de las republiquetas, la figura heroica de la Coronela Juana Azurduy, entrelazaron nuestra lucha por la emancipación, de los colonialistas de afuera, y de las oligarquías de adentro. Allí, en ese camino, cayó también, combatiendo por la liberación, nuestro Ernesto Che Guevara.

Primero fue la plata, la que desató la codicia de España, lo que marcó a fuego la colonización salvaje y expoliadora; luego el estaño, “metal del diablo” que encorsetó a Bolivia en la rosca de los Hotschild y los Patiño, en connivencia con los mercaderes del norte. Ahora es el petróleo y el gas. Paradoja de nuestros pueblos: las increíbles riquezas que rezuman de nuestro suelo fueron la causa de nuestros mayores padecimientos. A cada nuevo recurso que aparecía, se renovaban las apetencias de los intereses coloniales. Todo ello unido a la secular opresión del campesinado.

Pero el pueblo boliviano demostró, cuantas veces pudo, que estaba dispuesto a pelear por su dignidad, con insólita audacia y generoso tributo en vidas. Allá por 1952 hizo, a puro golpe de dinamita, la primera revolución sudaméricana del siglo XX. Luego vinieron golpes y contragolpes, la traición de los conversos a la fe liberal, y la vorágine globalizadora. De todo esto también hemos sabido. Hoy nuevamente Bolivia combate contra las enconadas acechanzas imperiales.

Pareciera que ahora se entreabre allí un camino de pacificación. Sabemos, empero, que a ésta no hay que confundirla con la pregonada “gobernabilidad” que desean los intereses foráneos, sólo para seguir explotándonos con tranquilidad. Que esta oportunidad sea un paso hacia la reconstrucción de la unidad nacional es nuestro más profundo anhelo. Porque nada es más grato al imperio que nuestras querellas fraticidas, nada mejor para sus intereses que la perspectiva de la fragmentación territorial. Nuestra historia es la historia de las intrigas que urdieron las potencias coloniales para dividirnos, para que seamos un mosaico de países frustados, en vez de una gran Nación continental.

Saludamos desde aquí la pelea que llevan a cabo por la unidad nacional, por la soberanía sobre los recursos naturales, por el poder del pueblo. La acompañamos desde nuestros corazones hermanos, porque esa pelea es la misma en que nosotros venimos poniendo nuestros empeños. Es la lucha por la emancipación de los pueblos, por la liberación nacional, por la integración de nuestra común Patria Grande Latinoamericana.

11 de Junio de 2005
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¿Dónde viven los desiguales?

El monocultivo temático de los últimos meses afectó nuestra “fertilidad” intelectual, ello resulta indudable a medida que vamos leyendo las últimas notitas que subimos. Como en el fóbal, de estos entuertos se sale metiendo un pelotazo alto y arriba.

Así, mientras esperamos que ‘lo del Indec’ se solucione con el retorno de los relucientes técnicos de reconocido prestigio que supieron iluminar el quehacer estadístico nacional, y como sólo nos queda languidecer jugando con las últimas bases de datos de la EPH que se han publicado hasta ahora (ay, la última dellas correspondiente al primer trimestre de 2007, eras geológicas ha), le daremos vueltas y más vueltas a dichas fuentes.

Así pues, es que nos hemos puesto a mirar qué pasa con la distribución del ingreso en su dimensión territorial. Esto es, considerando la globalidad de los aglomerados relevados por la EPH, y la estratificación de Hogares según su ingreso per cápita, nos interesó determinar quiénes pueblan cada estrato de ingreso. Dicho de otra manera, dónde viven –en términos de las grandes regiones del país- los tipitos que pueblan cada decil.

Vamos a los bifes así se entiende mejor (click sobre la imagen para ampliar).

Lo que tenemos aquí es el tabulado de ingresos, correspondiente al 1º trimestre de 2007, con la estratificación de hogares según el ingreso per cápita familiar, es decir los hogares ordenados por su ingreso per cápita, y agrupados en conjuntos homogéneos que agrupan cada uno al diez por ciento de los hogares: diez deciles.

Prestemos atención a la sexta columna ‘Población (en miles)’; ella nos informa cuánta gente ‘vive’ en cada decil y su porcentaje respecto del total de la población con ingresos; a continuación vemos el monto –en contantes y sonantes rublos- de la masa de ingresos que se apropia el conjunto de hogare y de personas de cada decil; seguido a ello qué proporción de la masa total de ingresos representa eso; y por último el ingreso per cápita medio de cada estrato.

Ahora sí, lo que nos preguntamos es: ¿dónde viven esas personas? Esos casi tres millones y medio que aparecen entre los más desheredados del país, ¿están en el GBA, en Cuyo, en la Patagonia? ¿Adónde están? Y los del decil 10, esos de baja propensión al consumo, alta capacidad de ahorro y acumulación, ¿quiénes son y cómo se distribuyen por el territorio nacional?

Vamos entonces a desglosar esa columnita de gente. Vamos a hacer la apertura por región, por las grandes regiones en que podemos dividir conceptualmente a nuestro territorio, que para el Indec –de siempre- son: GBA, Pampeana, Cuyo, NOA, NEA, y Patagonia.

Ojo, no vamos a examinar cómo es la distribución del ingreso en cada una de esas regiones por separado. Es decir, recortando la población de una región en particular –recortándola del resto- y considerándola por separado. Sino cuál es el aporte de cada región a cada uno de los estratos, considerados ellos como agregados que engloban a toda la población del país.

(Si hiciéramos de esa manera podríamos obtener seis tabulados como el que vimos, que corresponde al total de los aglomerados urbanos, pero uno por cada región. Por el momento no vamos a hundir el bisturí por ahí.)

Este ejercicio –exploración, indagación- en cambio, nos va a permitir sondear cuán sobrerepresentada o subrepresentada está cada región en cada estrato. Y también cómo se distribuye su población regional a lo largo de la escala de ingresos. Más precisamente, y ejemplificando: si una región tiene el X% de la población, qué porción de población del decil n tiene, será X%, más o menos? Y a su vez, ese X% de la población que tiene, cómo se distribuye en los estratos de ingresos en comparación con la distribución de población que se registra para el total? En otras palabras, si en el decil n, encontramos el Y% de la población total considerando el conjunto de los aglomerados, la región R, tiene allí pernoctando más o menos que ese Y%?

Está bien, dicho así en abstracto puede que suene medio esotérico. Vamos a meterle, así veremos concretamente como leer estos numerillos (click sobre la imagen para ampliar).

Lo que aquí tenemos es precisamente esa sexta columna del tabulado original, desglosada por Región. Y como los números así en bruto, por millones y centenas de miles, son algo tediosos de comparar, vamos a ver los porcentuales por fila y columna. Como decíamos más arriba, veremos, en cada decil, cómo se distribuye la población según las regiones; y luego cómo cada región encuentra su población distribuida por los estratos.

Veamos lo primero (click sobre la imagen para ampliar):

Acá tenemos, marcados en azulín los que se encuentran sobrerrepresentados y en rojo los que están subrepresentados, en relación a su peso en la población total. ¿Cómo se lee entonces?

Bueno, mirando, p.ej., el decil de menores ingresos, la primera constatación es que NOA y NEA duplican su presencia allí en comparación con su peso en la población total. Dicho en números, el NOA tiene el 9,5% de la población, pero en el decil más pobre tiene casi el doble. Y lo mismo sucede para el NEA.

El reverso de esa situación la encontramos en la región Patagonia que, con el 3,3% de la población total, cuenta con el doble en los dos deciles de mayores ingresos. Sin llegar a tanto, GBA tiene el 64,4% de la población del Decil 10, pero en el agregado representa sólo el 52,8% de la población total.

Lo que a primera vista podría llamar la atención del GBA: subrepresentado en los dos deciles más pobres y sobrerrepresentado a medida que se incrementa la escala de ingresos. Claro, en GBA están metidos y mezclados los Partidos del Conurbano y la CABA. Presumiblemente, esta última tira para arriba todos los ingresos. De donde, si desglosáramos GBA en CABA y Conurbano debiéramos captar con claridad una situación inversa en el caso del Conurbano, y más acentuada en la CABA. Por supuesto, se trata de una hipótesis que debiera contrastarse con una nueva serie de hendiduras en la Base de Datos de la EPH (tarea para el hogar).

Veamos ahora cómo se distribuye la población de cada Región a lo largo de la escala de ingresos (click sobre la imagen para ampliar):

Aquí vemos, según avisábamos, cómo se distribuye la población de cada región entre los diferentes deciles de ingresos. Nuevamente ponemos en rojo y azulín según estén sobre o sub representados con respecto a la distribución que se verifica para el conjunto de los aglomerados relevados. De modo que comprobamos que, mientras que para el total urbano, tenemos el 14,5% de la población ‘viviendo’ en el primer decil, de menores ingresos per cápita, el NOA tiene allí al 28,3% de su población, el NEA al 32,3%. Contrastando con ellos, Patagonia y GBA mantienen allí al 8,6% y al 10,8% de su población respectivamente.

En tanto, en el otro extremo de la escala de ingresos, Patagonia duplica la proporción de población que ‘vive’ en el decil 10, el de mayores ingresos per cápita, con respecto al total, que es del 6,1%.

Parecido análisis podemos intentar examinando cómo se distribuye regionalmente la masa de ingresos percibida por el conjunto de todos los hogares del total de los aglomerados urbanos relevados. Es decir (clic sobre la imagen para ampliar):

Aquí tenemos la masa de ingresos mensual percibida, en promedio, por todos los hogares del total de los aglomerados urbanos, medida en pesos convertibles a rupias al tipo de cambio de mercado. Así tenemos que la masa de ingresos percibida por el conjunto de todos los hogares relevados a lo largo y a lo ancho del territorio estadístico nacional es, en promedio mensual, de 15 mil y piquillín millones de mangos. Y distribuida por región y por estrato según se puede apreciar en el cuadro. Más acentuadamente que en caso anterior resulta aquí enrevesado leer y comparar los numerotes, así que vamos a ver cómo, porcentualmente, se distribuye la tarasca, por regiones y por estratos. A ver (clic sobre la imagen para ampliar):

Al igual que en caso anterior, tenemos aquí cómo es que se reparte el billetín de cada estrato según las regiones. De la misma manera van en azul y rojo según estén sub o sobre representado. Encontramos parecida situación que en caso anterior.

En cuanto a cómo se distribuye la masa de ingresos de cada región por los diferentes estratos, lo podemos ver acá (clic sobre la imagen para ampliar):

Nuevamente, va en rojo y azul según la porción de ingreso que cada región distribuye por decil sea mayor o menos que en el agregado total.

Moraleja provisoria después de tanto número: cuando examinamos la distribución del ingreso globalmente, esto es, considerando el total de los Aglomerados Urbanos relevados por la EPH, y contrastamos con esta dimensión “regional”, comprobamos -así a primera vista sin ensayar indicadores más sofisticados- cómo buena parte de la desigualdad que se aprecia en el agregado se corresponde con notorias inequidades territoriales.

Para ahondar más en la cosa, debiéramos (tarea que nos comprometemos a realizar en plazo indeterminado) confeccionar el tabulado de ingresos -como el que aparece al principio, que comprende el total de los aglomerados- pero para cada región por separado. En ese caso podríamos apreciar con mayor claridad, en principio, la disparidad en el ingreso per cápita medio de cada región, y como se traduce ello luego a los diferentes ingresos promedio de cada estrato.

Digamos, cómo el ingreso medio de los más pobres de, por decir, la Patagonia, es notoriamente superior que el análogo del NOA o el NEA. O bien, cuán ricos son los más ricos de cada región en comparación con el resto.

Hasta cabría ensayar el experimento de indagar lo que sucedería con la desigualdad del agregado total, si esas regiones más pobres tuvieran niveles de ingresos similares al promedio general. Esto es, cómo ‘mejoraría’ la desigualdad con sólo ‘derramar’ más ingresos hacia las regiones más postergadas.

Fuente de los cuadros: el primero se puede encontrar en el Indec –y es de antes de que los honestísimos directivos de la EPH fueran desplazados por la Barbarie-, más precisamente aquí. Los otros, que desagregan regionalmente población e ingresos, son elaboración propia a partir de la Base Usuaria Ampliada de la EPH correspondiente al 1º trimestre de 2007. (si Elémaco lee esto: convénzase de una vez de usar SPSS!)

Como venimos tratando de hacer, para quien quiera jugar con los numerillos, va en Excel archivito con la data empleada, que se puede bajar de acá.
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I'll be back

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Nos han restablecido el Blog, nos han unlockeado.

Sucedió así, el Martes 29 de Julio abrimos la cuenta de mail del blog y nos encontramos un extraño mensaje remitido por google. En él se nos avisaba de que Datos Duros había sido reportado como un potencial 'spam blog', raro bichejo si es que los hay en la 'blogósfera'. Por tanto, el blog quedaría bloqueado para postear, y si en veinte días no cumplimentábamos ciertos requisitos -de ir a una página y llenar un formulario, entre otras cosas- sería directa y redondamente suprimido.

No nos hackearon, pero utilizaron un recurso de blogger para reportar como inapropiado el contenido de un blog. Justo ahora que, si se quiere, los decibeles de la conflictividad nacional habían decaído rotundamente, ni tampoco veníamos lanzando panfletarias diatribas contra nadie.

Pero se ve que vivillos con ganas de molestar pueden aparecer en cualquier momento.

Entonces, estamos de vuelta.

Saluti, y nos quedaremos con esa línea de texto que le dijo Arnold al taquero en la película de marras, esto es, el título de esta pequeña nota.

Le agradecemos también a los amigos Manolo, el Dotor, Lucas, Elémaco, Rafa y Ana, que respondieron solícitos a nuestra urgencia de saber de qué se trataba el raro asunto.
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