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El Picnic de los Blogueros (diversión y liberación)

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Efectivamente, como ya han reseñado algunos de los contertulios, también anduvimos por acá. Después de trajinar por diversas líneas de subte de la Babilonia del Plata que jamás habíamos transitado, y de encontrarnos por allí con nuestro -ya a esta altura amigo personal- Don Andrés el Viejo, llegamos a la casa de los amigos y compañeros de Un día Peronista.

Allí, como se ve en la foto, y con la conducción de Eva Row, quien fue la responsable de que el encuentro llegara a concretarse, departimos durante cuatro horas que, a la postre parecieron escasas.

Nos reencontramos en la ocasión con algunos ya conocidos como el Ingeniero, el enorme Walter, el ya mentado Andrés, Roberto, Gerardo Fernández, Mendieta y los Bárbaros (uno de ellos dando los primeros pasos!); nos perdimos de vernos las caripelas con el amigo a Lucas y con la Runfla Cordobesa, y también conocimos a otros blogueros, ya reseñados en las reseñas reseñadas más arriba. Algunos de ellos recién ahora los hemos comenzados a leer, puesto que en los últimos tiempos de ausencia de notas por aquí, tampoco hemos tenido demasiado tiempo para leer por allí. Excusa por las omisiones. Sobre el final llegó la bostería, perdón, quise decir Artemio (sí, ya dijo que sí, y se comprometió a aceptar invitación a la ciudad de La Plata).

Estuvo bueno.

El peronismo fue como un halo que envolvía la reunión. Quizá por similitud de procedencias, experiencias, y por qué no extrañezas.

Para la próxima -porque sin dudas deberá haber una próxima- nos tomaremos la libertad de invitar a algunos buenos amigos a quienes nos hubiera gustado entrever y escuchar (pienso en el amigo Cresto, por ejemplo, o el Dotor, por citar tan sólo a un par).

Ahí está la foto que sacó Fernando Cassia, como fiel testigo de lo ordenada que fue la cosa, y en fin, quedamos debiendo cuatro empanadas que comimos pero no pagamos.

Sobre el desparramo del final nos quedamos bebiendo una cerveza (omitible en virtud de la sola ingesta de las mencionadas empanadas) con los dueños de casa y Natanael Amenábar, el emoperonista (novísima rama del Movimiento que seguramente deberá tener su asiento en la próxima conformacióndel Consejo Superior).

Quedó pendiente mucho debate en torno a las perspectivas del raromundo blogosférico, sus virtudes, limitaciones y potencialidades.

Enhorabuena, y esperamos que la próxima se haga allende la General paz y/o riachuelo.

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El costo fiscal de las inflaciones alternativas

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Este Domingo en P/12 apareció una reseña sobre la presunta desaceleración que se estaría registrando en el proceso inflacionario ('desbocado', 'descontrolado', uhh!!!). Y se remite a algunas de las diversas mediciones 'alternativas' del IPC, el Indice de Precios al Consumidos relevado por el INDEC. En particular a los últimos tres meses.

Así que nos pareció buena oportunidad para hacer un simpático ejercicio (y así de paso volver a dar señales de vida blogosféricas).

Se supone que por cada punto de incremento en el IPC va asociado un incremento de U$S 600 millones en las erogaciones que en algún momento debe realizar el Tesoro Nacional en concepto de los títulos de deuda pública indexados por el CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia, abstrusa formulita entre cuyas variables está el IPC).

La verdad sea dicha, este es un dato que tomamos a modo de caja negra. Vale decir, es un número que hemos encontrado repetido en diversos medios y documentos, por opinantes y profesionales de todo pelaje ideológico. No hemos encontrado -en una búsqueda sí que breve- ningún análisis detallado, por tipo de bono, indexación, plazo, y estructura de pagos de intereses y capital. Tampoco nos hemos abocado a hacerlo, hay allí -lo confesamos- aspectos que nos exceden, y escasez de tiempo para dedicarnos a estudiarlo exhaustivamente (el margen de tiempo es demasiado pequeño...). Así que lo tomamos como una premisa, o hipótesis de trabajo.

Sea pues que:

1 % IPC = U$S 600.000.000

Disponemos de varios numeritos que expresan: el Indice de Precios al Consumidor del abominable Indec por un lado, y por otro, de una ensalada de indices de precios que proceden de organismo estadísticos de los Estados Provinciales y de algunas consultoras privadas. Así que lo que hicimos fue calcular lo que costó al Estado Nacional el incremento del IPC oficial en términos de la deuda pública indexada, y lo que le hubiese costado si las diversas mediciones 'alternativas' fuesen las 'oficiales'.

En el cuadro que sigue está el conjunto de las cuentitas (Click para ampliar).


El ejercicio tiene dos componentes: a) calculo de los diversos 'costos', en millonadas de verdes billetes, del incremento de precios de los últimos tres meses. b) anualizar las diversas tasas medias mensuales del índice oficial y de cada 'alternativa' y recalcular los 'costos'; esto es, tomar las inflaciones promedios de los últimos tres meses y proyectarlas a un año para calcular los millones de verdes divisas que se sumarían a los pagos de deuda.


Veamos qué sucede. En el siguiente gráfico (click sobre la imagen para ampliar) tenemos los diversos incrementos en la deuda pública indexada por CER según qué indice de precios al consumidor utilicemos.



Tenemos que los más piolas son los Compañeros Chaqueños (seguramente intrusados por agentes Morenistas), que con un módico 1,1% de inflación en los últimos tres meses, le agregarían a los pagos del Tesoro Nacional apenas U$S 662 millones. Mientras que los neuquinos, acicateados sin dudas por el fallido candidato presidencial Sobisch, tira un 6,02% de inflación de precios en los últimos tres meses, que le representarían al Estado Nacional erogaciones por U$S 3.600 millonazos. La aplicación del índice oficial -el desacreditado IPC-GBA-INDEC- mientras tanto le quitaría al presupuesto nacional U$S 1.086 millones.

Pero para clarificar más aún esta diversidad, lo que mostraremos en el siguiente gráfico (click sobre la imagen para ampliar) es simplemente la diferencia -en millones de la ya-no-tan fuerte divisa- entre lo que habría que pagar aplicando el IPC-INDEC y lo que correspondería en los otros casos.



Entonces, cada barrita representa el adicional que debería salir de las arcas públicas si las huestes financieriles lograran su cometido de 'arreglar lo del INDEC' y que este pasara a publicar alguno de los indices de precios 'alternativos'. Entre las entidades privadas, se ve, gana por varios cuerpos Ecolatina -neodesarrollista, neokeynesiana y macanuda consultora fundada por el Compañero Lavagna-.

Si le hiciéramos caso a estos patriotas la Argentina debería desembolsar U$S 2.336 millones más para pagos de deuda, sustrayéndolos de fines harto más nobles como escuelas, haberes docentes, créditos fiscales para Pymes y digan Ustedes, amigas y amigos lectores qué más podría ser.

En tanto, de llevarles el apunte a los -estos sí- compañeros desarrollistas (sin 'neo') de FIDE, tan sólo habría que sumar U$S 181 millones.

Veamos ahora qué pasa si tomamos la inflación promedio mensual registrada por cada una de estas mediciones 'alternativas' y la proyectamos a un año; es decir aplicamos esa media mensual a doce meses y hacemos el mismo cálculo que en el caso anterior. Veamos cuánta plata adicional se sumaría a los pagos de la deuda pública indexada por el CER (click sobre la imágen para ampliar).



Tenemos que con el displiscente 7,44% de inflación anualizada del abominable INDEC, hay que agregar a las cuentas a pagar U$S 4.464 millones. Mientras que si los muchachos de Ecolatina tomaran el poder -o el Ministerio de Economía incluído el INDEC- tendríamos que agregar a las erogaciones del tesoro la friolera de U$S 14.906 millones, resultante de una proyección anualizada de inflación del 24,84%. ¡Pavadita!

A continuación replicamos el segundo gráfico que expusimos previamente: la diferencia -ahora anual- entre lo que habría que pagar con el IPC-INDEC y lo que correspondería a las mediciones 'alternativas' (click sobre la imagen para ampliar).



Aquí tenemos el adicional por año que representaría en pagos de deuda pública la aplicación de estos índices 'alternativos' y -seguro pero seguro- mucho más confiables que las 'barbaridades de Moreno y sus matones'.

Con un tipo de cambio que, en el promedio de los últimos 12 meses, ha andado en los 3,13 pesos por dólar, los muchahos de Ecolatina están hablando de un negocio de 33 mil millones de pesos.

Si tenemos en cuenta que en el año 2007 el total de los Ingresos Corrientes del Estado Nacional fue de $ 163.801 millones, la cuenta da que lo que estaría en juego sería el 20% de los ingresos públicos. Nada menos.

Aquí no creemos que toda la controversia sobre la inflación 'real' y la oficial, sobre la naturaleza del proceso inflacionario -real o presunto- que atraviesa la economía argentina, y sobre la 'intervención' de un organismo público, radique exclusivamente en la cuestión de los pagos de la deuda pública indexada.

Lo que sí, estos muchachos que hacen mediciones 'alternativas' le están insinuando a los agentes del capital financiero -y a sus ganapanes periodísticos- que podrían tener entre manos un enorme negocio: el 20% de los ingresos del Estado Nacional.


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