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Invitación: Gelbard

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Hoy en La Plata, se pasa la peli, y van a estar Carlos Leyba, quien fue funcionario del MECON en tiempos del agente de la KGB, Carlos Castro, factótum de la peli, y el Pepe Sbatella. Muy a tono con la Ola Estatizadora que se vive (Jeje, quizá surga el tema del futuro Gossplan).
Es en la calle 17 Nº1120 e/55 y 56 a las 6PM.
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17 de Octubre: perlitas peronistas

_ Desde el Oeste un rumor...

Era muy de mañana, y yo acababa de ponerle a mi mujer una inyección de morfina (sus dolores lo hacían necesario cada tres horas). El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de calle Rivadavia. De pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y, enseguida, su letra:

"Yo te daré/
te daré, Patria hermosa,/
te daré una cosa,/
una cosa que empieza con P/
Perooón".

Y aquel "Perón" resonaba periódicamente como un cañonazo.

Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina "invisible" que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista.

Leopoldo Marechal

* la imagen que acompaña el texto es copia del único volante que circuló el día de marras, proveniente del archivo de Cipriano Reyes, conservado por su hija, que aún vive en su casa paterna de Berisso. Click sobre la imagen para verlo ampliado.
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Devaluadores y asociados


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(o una teoría política de las fluctuaciones del tipo de cambio)

Primero despunta como cosas que nunca quisieron escribirse, a la vez, los industriales ‘nacionales’ lo piden, dizque institucionalmente. Algunos se prenden. Otros analizan criticamente la cuestión. Otros más, y con más kilometraje, advierten sobre las consabidas consecuencias de la aventura. Los camperos extorsionan (“o me sacás retenciones o…”).

Ella va y les dice, en su casa, lo que es: un disparate. Enfatizemos: un disparate corporativo, sectorial y venenoso.

Sí, esa es la cuestión. Quieren el dólar a 4 mangos. Quieren devaluación.

Que la crisis, que la competitividad, que la suba de costos internos, que la revaluación del dólar respecto al resto de las monedas, etcétera, etc., etc.

A nadie se le ocurre qué va a suceder con los salarios reales.

Nótese. Algunos de los mismos impugnadores de la inflación oficial, los que dicen que en realidad los salarios reales vienen cayendo por la inflación ‘real’, piden devaluación, qué curioso, no?

A nadie se le ocurre decir qué va a suceder con esa ‘inflación’ de la que se vienen quejando a coro.

¿No saben, o se hacen los sotas, que llevar el dólar a cuatro mangos exacerbaría todas esas tendencias estanflacionistas tan amenazantes que vienen presagiando?

Ni se les ocurre observar que una nueva devaluación aplanaría los ingresos reales de quienes trabajan, y redundaría puramente en una recomposición de los márgenes de ganancia de las empresas (más concentradas, obvio).

Es una nueva escaramuza del capital contra el asalariado, ¿qué duda cabe?

Y la recomposición tarifaria de los servicios públicos (recuérdese, taaan retrasados que hay que incrementarlos –segmentadamente, eso sí- para estimular nuevas inversiones), ¿hasta dónde cuernos se tendría que disparar de verificarse una devaluación?

Quizá quieren seguir pagando energía barata, como lo hicieron después del colapso convertible, y tal como fue uno de los pilares de la ‘competitividad’ obtenida luego del desmadre de 2001.

Pero Ella fue y les dijo en la cara que no. Que no iba a llevar el dólar a cuatro mangos. (Por supuesto, ellos tampoco se pensaban hacer cargo de los platos rotos).

¿Entonces?

¿Que pasó?

Al tiempo que allá en los nortes el descalabro se iba de madre, acá…

Acá, los muchachos empezaron la campaña de cuestionamiento al nivel de reservas del Banco Central.

Lo cual no es sino ensayar el ataque por otro flanco.

¿Cómo sería el silogismo?

Yo pongo en cuaetión tu nivel de reservas.

Que no, que no son X MU$S. Que es una cifra contablemente ficticia, que las compras y ventas a futuro, que las operaciones con el Banco de Pagos de Basilea, que, que lo que se me ocurra, hasta decir que Redrado cultiva fajos de billetes en el jardín de su casa.

La cuestión es generar dudas en cuanto al nivel de reservas ‘real’ del Banco Central.

Dudas en cuanto a la capacidad del Banco Central de bancar un tipo de cambio determinado (o un sendero de devaluación definido por la autoridad monetaria, que es lo mismo).

¿Qué ganamos con eso?

¿No se ve?

Que el chiquitaje vaya en mayor número aún a comprar verdes a las casas de cambio.

Que algunos otros, que sí la mueven, apuesten en contra del peso.

Eso se llama corrida cambiaria.

Como todo en estas historias, llega un momento que la autoridad monetaria debe elegir: continuar con la sangría de reservas en moneda dura para sostener el tipo de cambio, o… liberarlo y que todo se vaya al carajo tratando de intervenir para que no se vaya directamente a la mierda.

Consecuencias. Industriales ‘nacionales’ contentos. Camperos contentos. Larry no sé, pero supongo que Olivera también. ¿Casi todos contentos?.

Pero hay algunos más que van a descorchar el champú: Duhalde, De Mendicurren, Barrionuevo, Reutemann, De la Sota, Das Neves, Scioli, Rodríguez Saá, Cleto Cobos, Elisa Avelina, etc., etc. etc., etc., etc., etc.

Saldo: todo ganancia. Después de la derrota de la 125, encima le enchufan a Ella una devaluación impuesta por el… (entonación solemne y persignación devota) ‘mercado’.

La guerra que comenzó el día en que se anunció su candidatura, tendría ganada una batalla fundamental, si no decisiva.

Estaría suprimida finalmente –y de manera irreversible- la posibilidad de continuidad del proceso político iniciado en Mayo de 2003.

Ya veremos.

Seguramente somos nosotros, que padecemos de paranoia, que ignoramos que en nuestro país jamás hubo corridas cambiarias, que los actores económicos de peso institucional actúan siempre con responsabilidad patriótica, y que jamás serían tan rapaces como para realizar apuestas tales.

Que las brujas no existen.

Quizá –y sería lo mejor- padezcamos de paranoia. Seguramente aquellos a quienes hemos visto comprando dólares eran presencias fantasmáticas, y no seres reales.

Seguramente Duhalde no anda comprando dólares, y Lanata tampoco, ¿no?

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Krugman Nobel

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Los Nobel de Economía siempre nos parecieron bastante chantunes. Primero porque no son los auténticos premios de la Academia de Ciencias, sino que los otorga el Banco Central -el cual se subió tardíamente al 'evento' Nobel-; luego porque si uno recorre quiénes han sido los galardonados, se encuentra, salvo rarísimas excepciones con una densa población del mainstream. Uno no pretende que le den el premio a un Anwar Shaikh o a un Samir Amin, pero salvo algunos de los primeros premiados, luego no aparecen mayores despuntes de algo verdaderamente revolucionario en el campo del pensamiento económico (al fin y al cabo, la ecnomía se trata de una ciencia social).

Y, por supuesto, salvo el Compañero Kantorovich, auténtico economista proletario que inició sus trabajos con concretísimos problemas fabriles, brilla una nula mirada periférica, salvo quizá por la excepción de Amartya Sen. Furtado, Prebisch y muchos otros que contribuyeron a pensar lo económico desde fuera del mainstream y sus modas, y desde un lugar en el mundo que contenía (y contiene) a una gruesa parte de la humanidad excluída, pareciera que no han existido si es que se juzga la relevancia de las corrientes de pensamiento por su lugar en la constelación Nobel.

Ahora, parezca casualidad o no, se la tomaron con el compañero liberal Paul Krugman, que no será un heterodoxo en toda línea, pero al menos se corre de la línea de los estudiosos de las carteras de inversión y valuación de derivados financieros.

Aquí dejamos unos párrafos de un librito que escribió el muchacho hace casi diez años, y que se refiere... a la crisis.

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La mayoría de los economistas, en la medida en que piensan en el asunto, consideran la Gran Depresión de los años treinta como una tragedia infundada e innecesaria. Si Herbert Hoover no hubiera tratado de equilibrar el presupuesto a la luz de un desplome económico; si la Reserva Federal no hubiera defendido el patrón oro a expensas de la economía interna; si los funcionarios hubieran inyectado rápidamente dinero efectivo a los bancos amenazados y así hubieran calmado el pánic bancario que se desató en 1930-31, entonces la caída del mercado busrsátil de 1929 hubiera conducido sólo a una recesión menor que pronto se olvidaría. Y como los economistas, y quienes formulan la política económica, aprendieron su lección […], nada como la Gran Depresión podría suceder de nuevo.

¿O acaso sí? En el curso de los últimos dos años siete economías, economías que todavía generan cerca de un cuarto de la producción mundial y en la que habitan cerca de 700 millones de personas, han experimentado una depresión económica que tiene un inquietante parecido con la Gran Depresión. Ahora, como entonces, la crisis surgió de la nada al tiempo que la mayoría de los expertos predecían la permanencia del boom incluso mientras la caída iba adquiriendo ímpetu; ahora, como entonces, la medicina económica convencional no ha semostrado ser efectiva, quizá ha sido incluso contraproducente. […]

Pero, ¿qué es lo que ha causado que Japón, aquel temido motor económico de los años ochenta, haya pasado la mayor parte de la década casi estancado, y que recientemente haya entrado en un derrape deflacionario? ¿Cómo es posible que unos pocos préstamos hipotecarios dudosos y una devaluación mal manejada en Tailandia, un pequeño y lejano país del que la mayoría de la gente no sabe nada, producen el efecto dominó desde Indonesia hasta Corea del Sur? ¿Por qué elñ incumpimiento del pago de la deuda por parte de Rusia, una antigua potencia militar pero hoy día un enano económico, condujo al desastre económico en Brasil y por unas pocas, aterradoras semanas, hizo que el mercado de bonos de los Estado Unidos se “congelara”? En todos los casos, el daño ocasionado parecía enormemente desproporcionado con respecto a la causa […].

Es más, la clase de problemas económicos que el mundo ha padecido recientemente es justamente la clase de problemas que supuestamente habíamos aprendido a prevenir. Antiguamente, economías grandes y avanzadas con estables, como Gran Bretaña en los años veinte, podrían no tener cómo responder a períodos prolongados de estancamiento y deflación, pero en lo que va de John Maynard Keynes a Milton Friedman, pensábamos que sabíamos lo suficiente para evitar que ocurriera nuevamente. Países más pequeños, como Austria en 1931, alguna vez pudieron haber estado a merced de las mareas financieras, incapaces de cotrolar su destino económico, pero hoy en día se supone que expertos banqueros y funcionarios del gobierno (para no mencionar al Fondo Monetario Internacional) pueden armar rápidamente paquetes de rescate que detengan las crisis antes que se diseminen. Los Gobiernos, como el de Estados Unidos en 1930-31, alguna vez fueron testigos impotentes ante el derrumbe de los sistemas bancarios nacionales, pero se supone que en el mundo moderno los seguros de depósito y la disposición de la Reserva Federal de suministrar efectivo a las instituciones amenazadas deberían evitar esos escenarios. Ninguna persona pensaba que la era de la ansiedad económica había quedado atrás, pero cualesquiera que fueran los problemas que pudieran surgir en el futuro, estábamos seguros de que se parecerían poco a aquellos de 1920 y 1930. […]

De repente parece como si todo lo viejo fuera otra vez nuevo.

Paul Krugman
De vuelta a la economía de la Gran Depresión
Norma, 1999
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Dow, down?

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La historia no se repite, pero a veces hay similitudes sugestivas, curiosas, inesperadas. Lo que se ve arriba y se puede ampliar en alta definición con sólo hacer click sobre la imágen, es la superposición de las cotizaciones del Dow Jones Industrial -el índice busrsátil por antonomasia- en los períodos 1920-1940 y 2003-2008.

¿Pinta fulera la cosa no?

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Composición tema "La Crisis" (II)

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Seguimos con el posteo de estas líneas sobre el 'fin del capitalismo como lo hemos conocido hasta ahora'. Este borroneo de ideas sueltas, genéricas y abstractas, sobre el marco en el cual situar semejante quilombo que tiene tan nerviosos a tantos.
En esta parte nos exponemos generosamente al cascoteo. Allí va, con los reparos y aclaraciones ya hechas sobre el objeto del texto.

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2 – Aspectos estructurales

2.1 Amén de la intrincada y sofisticada trama financiera que detonó la actual crisis, y en virtud de lo señalado en el acápite anterior, importa aproximarse, cuanto más someramente, a las raíces estructurales que determinan la emergencia periódica de las crisis económicas y financieras.

2.2 El desarrollo del capitalismo se funda en la producción de un excedente económico. El mismo se emplea de dos maneras. Se destina, por un lado, a la ampliación cuantitativa y cualitativa de los niveles de consumo de la sociedad –de donde surgen las tensiones en torno a su distribución, donde compiten la ampliación del acceso al consumo básico y la concentración en el consumo suntuario-. Por otro lado, se vuelca a la acumulación productiva –determinada por las expectativas de ganancias y riesgos- que posibilita el incremento de la capacidad productiva de la economía (crecimiento y desarrollo).

2.3 Las tensiones y ciclos en el proceso de acumulación derivan de los desequilibrios entre Demanda Efectiva y expectativas de ganancias; entre una Demanda Efectiva capaz o no de absorber -y realizar en el mercado- una producción creciente, y las expectativas de ganancias de las inversiones destinadas a la ampliación de la capacidad productiva de la economía.

2.4 La insuficiencia de la Demanda Efectiva -resultante de una desigual distribución de los ingresos y la propiedad- para absorber el flujo de bienes y servicios resultantes de la ampliación de la capacidad productiva, y satisfacer las expectativas de ganancias de la acumulación, deriva en que una parte del excedente se vuelca -bajo la forma de capital dinerario- a la órbita financiera.

2.5 De este modo se alimentan los circuitos de valorización financiera de los excedentes. En un contexto de: mercados financieros integrados globalmente, posibilitando una veloz circulación de los capitales; crecientemente sofisticados, en cuanto a la diversificación de los instrumentos de inversión; y también crecientemente desregulados, en cuanto a la capacidad de los Estados Nacionales de monitorear y regular los niveles de riesgo que asumen los inversores; se verifican al menos dos efectos destacables. Se magnifica, por un lado, la capacidad de arbitraje de los inversores, entre diversos instrumentos de inversión y entre regulaciones nacionales; y por otro se acota la eficacia de las políticas monetarias, cambiarias y regulatorias de los Estados.

2.6 Los ciclos de auge especulativo en los distintos mercados que se encuentran articulados con los circuitos de valorización financiera (títulos público y deuda privada, commodities y divisas, hipotecas y acciones, etc.), no suelen responder a ninguna lógica que pueda explicarse a partir de premisas de “racionalidad”. Como lo demuestra la historia económica, los ciclos de auge especulativos realimentan por sí mismos las tendencias alcistas de los mercados afectados. Ello ocurre sin que la magnitud de los valores alcanzados se corresponda con expectativas reales de ganancias provenientes de los activos reales subyacentes que, en definitiva, son el único origen posible del excedente.

2.7 Cuando un ciclo especulativo se confronta con un contexto macroeconómico de expectativas desfavorables, comienza la cuenta regresiva para la explosión de la “burbuja”. Y esta explosión puede sobrevenir a partir de múltiples factores desencadenantes: desde grandes inversores que se retiran de la “burbuja” en búsca de menores riesgos -y también menores ganancias-, hasta problemas de liquidez o solvencia de empresas y entidades financieras, todo lo cual revierte abruptamente las expectativas alcistas del mercado.

2.8 Al desencadenarse, y a lo largo de la crisis, es frecuente que emerjan sinnúmero de casos de fraudes, en operaciones de mercado de capitales, admninistración de activos, contables, estafas e ilícitos varios, como así también evidencia de que las regulaciones vigentes -o su elusión- posibilitaron la diversificación de los intrumentos de inversión y la difusión del riesgo financiero. El common sense de los medios y de ciertas fracciones políticas tienden naturalmente a magnificar su incidencia. Sin embargo, corresponde señalar que tales prácticas ilícitas o dudosas abundan más allá del ciclo de auge especulativo. Es precisamente en las crisis, cuando la retracción de crédito y liquidez dejan en evidencia su vulnerabilidad, el momento en que la necesidad de análisis exhaustivos de pérdidas y quebrantos las sacan a luz. De ninguna manera son la causa de una crisis, ni de un auge especulativo.

2.9 En el mismo sentido que en el punto anterior, se debe enfatizar que todo el amplio sistema financiero (bancos, mercados de capitales, de futuros, fondos de inversión, etc.) constituye en principio un sistema de intermediación, entre el ahorro público y privado, y la inversión. La sofisticación y diversificación de instrumentos financieros no representan en sí un excrecencia parasitaria de un maligno capital financiero expoliador de las virtudes de un angélico capital productivo (recordamos lo expresado en 1.1). Cuando volúmenes crecientes de excedente se vuelcan a ese sistema de intermediación en búsqueda puramente de un circuito de valorización financiera, sí se exacerban sus tendencias especulativas.
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Entendiendo la crisis según el Rolo

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Dimos con este interesantísimo artículo -bien que denso por lo intrincado del asunto- del kameraden Rolo Astarita, quien nos hizo comprender hace mucho que la vigencia de un enfoque marxista para pensar la economía va mucho más allá que los sempiternos volantes del PTS. Y fíjense fue escrito hace exactamente un año (!).


Sólo recomendable para quienes tengan la paciencia y el tesón de sumergirse en los abstrusos vericuetos de la ingeniería financiera global.

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Sobre la Crisis Financiera

Rolando Astarita
Octubre 2007


Esta crisis ofrece entonces una oportunidad para examinar el funcionamiento del sistema financiero; la manera en que de hecho no ocurrió tal diversificación del riesgo; y las razones de por qué, a pesar de la sofisticación de los instrumentos financieros modernos, los mismos no evita las crisis. Intentamos también introducir a los lectores no especializados y a los alumnos de grado de las carreras de economía política y sociología económica en algunos aspectos del sistema financiero.

Como parte de una serie de trabajos sobre las cuestiones financieras, aquí nos centramos en los mercados de crédito y los mecanismos de diversificación del riesgo. La explicación requiere una dosis de paciencia del lector para seguir la actual ingeniería financiera, pero lo vamos a hacer de la manera más intuitiva posible, aun a costa de incurrir en algunas simplificaciones. Con esto intentamos, romper el cierto hechizo que ejerce la ingeniería financiera mundial. Es común encontrar gente que piense que los “genios” de las finanzas son siempre lo suficientemente listos como para generar estructuras inmunes a las tormentas de la economía. Pero esto no es más que una leyenda, alimentada, entre otras razones, por los propios managers financieros, con gran provecho para sus bolsillos. Por otra parte, buscamos poner esta crisis en relación con la dinámica de la acumulación del capital en los últimos 15 años.


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Para seguir leyéndolo completo, click acá.
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Downloading Peronist Line

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En medio de la hecatombe financiera nos llegó esta preciosura. Libro de lectura de primer grado, completo, en pps. Para bajarlo basta con hacer click aquí, o bien sobre la imagen que ilustra la nota.


Insistimos, una preciosura, como para que algunos confirmen lo bestial que fue el 'totalitarismo populista', y como para que a algunos otros -nos confesamos entre ellos- les broten lagrimitas de los ojos de sólo pensar lo que fue un país que efectivamente trató de privilegiar a los niños.

Actualización: nos dice Eva:
Sirinivasa, ni una mención a mi post "Mi libro de lectura del 55", no me diga que no lo leyó, por favor véalo en:

Composición tema "La Crisis" (I)

Nuestro amigo peronista-matancero nos pide que le escribamos “unas líneas”, como para contextualizar y situar el tole-tole de los mercados financieros. Como es un hombre político bonaerense, y forma parte de una novísima corriente peronista provincial –que dicho sea de paso, aún no ha sido presentada en público- se le frunce el ceño cuando llueven noticias sobre el descalabro gobal. Acá van esas “líneas” que le hemos ido arrimando –con la esperanza de que no nos lleve mucho el apunte en nuestros desvaríos- y que iremos posteando en cómodas y amenas entregas.

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Para abordar el análisis de la presente coyuntura de crisis financiera y económica que se desenvuelve en los países centrales –con origen en los EEUU-, mensurar su impacto en la Argentina, y evaluar las estrategias adoptadas por el Gobierno, amerita contar con un marco de referencia que nos permita situar histórica y estructuralmente el fenómeno de las crisis financieras y económicas. Al respecto, y para contribuir a una lectura política de la coyuntura, señalamos suscintamente algunas premisas.

1 - Marco histórico

1.1 Vivimos en una sociedad cuya forma de organización económica a escala global es el capitalismo. Si bien parecerá una obviedad rampante, de este hecho se desprenden importantes consecuencias que muchas veces suelen presentarse como azarosas, arbitrarias o irracionales.

1.2 Las crisis son constitutivas del funcionamiento “normal” del capitalismo a lo largo de su historia. No existe una trayectoria, en el desarrollo de la economía capitalista, que pueda considerarse “normal” o “deseable”, en contraposición a desviaciones “patológicas” y “anormales” que lo apartarían de su decurso ideal.

1.3 Los ciclos económicos de auges y recesiones, y asimismo los ciclos financieros especulativos, predominan densamente a lo largo de la historia económica, bien que con trayectorias nacionales diversas y con mecanismos de transmisión internacional que evolucionan también históricamente. Cada contexto nacional, y los modos de organización de las relaciones económicas internacionales en que se articulan, condicionan, en cada coyuntura crítica, el impacto y la manera en que es administrada localmente la crisis.

1.4 Ciertamente, las “grandes crisis” –o las crisis que afectan de manera profunda a un país en particular- han derivado en importantes transformaciones, institucionales, políticas, y económicas. Según la profundidad con que afecten al conjunto de la sociedad, han derivado en cambios en las modalidades de desarrollo, y en la construcción de amplios consensos políticos en cuanto al rol estatal en la regulación de las tensiones sociales y de la actividad económica y financiera –o bien en la pulverización de los preexistentes.

1.5 Ejemplo clásico de lo anterior es la constitución del Estado de Bienestar en los países centrales luego de la Gran Depresión y de la bipolaridad emergente de la II Guerra Mundial.

1.6 La pretensión de anticipar las derivaciones que pueda tener –en el sentido señalado en 1.4- la crisis en curso carece de todo asidero y cae en terreno de la especulación o de la agitación políticamente interesada. Análogamente, “predecir” que la crisis tendrá importantes consecuencias es una pedestre evidencia que no puede ir más allá de sí misma.

Recuadro

Un trabajo clásico de historia económica(*) registra, entre 1720 y 1987, 32 crisis financieras importantes, acontecidas en las plazas financieras más relevantes de cada época, y que contagiaron de inestabilidad a todo un país o a un conjunto de países. Nada menos que –en promedio- una crisis cada 8,34 años a lo largo de 267 años de desarrollo del capitalismo.

(*) Kindleberger, C.P. (1991) Manías, pánicos y cracks. Historia de las crisis financieras. Ariel, Barcelona


Costo de Oportunidad de una no-corrida bancaria

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Antier el verdulero de nuestro barrio comenta que 'con esto de la crisis financiera... nos vamos a ir todos al bombo'. Inquirido que fue por las razones de tamaño escepticismo, responde que un gaznápiro que lo atiende en la Casa Central del Bapro le dijo que había que ir rapidito a sacar la plata del Banco porque se venía la fin del mundo...

Y no pudimos menos que recordar las aciagas profecías financieras que circularon en aquellos tiempos del conflicto campero, cuando daban vueltas y más vueltas todo tipoo de especies sobre un 'inminente corralito', que se iba todo al carajo, que iban a expropiar a los latifundistas... ah, no, esos eran los volantes que repartían los amigos de Mariano T. al paisanaje. Bueno, ¿recuerdan ese rumoreo tremendista que inquietó a los vapuleados pequeños ahorristas de nuestro país?

Justo ayer nos llegó la gacetilla del BCRA, con el informe bancario correspondiente al mes de Julio (lo pueden bajar de aca), así que inquietados por lo que le habían dicho a nuestro verdulero amigo nos abocamos a hojearlo. Si bien de Julio a estos días tenemos un no despreciable lapso, sobre todo si de bancos se trata, de todos modos hay indicadores -fundamentos del sistema- cuya dinámica no sufre variaciones de cortísimo plazo, supuestas condiciones de cierta normalidad.

Entonces, nos llamó la atención el grafiquín que encabeza la nota (click sobre la imagen para ampliar), donde registra la evolución de los depósitos a plazo del sector privado, es decir, los Plazos Fijos de individuos y empresas; y lo más interesante, desdoblado por tipo de depósito: mayoristas y minoristas.

La clasificación es harto convencional y tiene como punto de corte el millón de pesos. Por debajo, eres minorista, y más allá del millón te conviertes en todo un mayorista (ya quisiera más de uno ser un minorista con $ 999.999 colocados en el Banco...).

Lo interesante del caso es que el saldo de los depósitos mayoristas (stock+nuevos depósitos-retiro de depósitos vencidos), se ralentiza en su evolución creciente, pero en ningún momento del bailongo dejó de crecer.

En tanto, el chiquitaje minorista, austado por los siniestros rumores, retrajo sus depósitos en circa $ 3.200 millones entre Mayo y Junio. Ya en Agosto volvieron con bríos a los bancos, pero fueron los responsables casi exclusivos de la caída en los depósitos que sufrió el sistema bancario argento.

Esta es una de las paradojas de las profecías autocumplidas, si hubiese habido en verdad problemas de liquidez bancaria a lo largo de esos meses, se hubiera tratado puramente de un daño autoinfligido por las clases medias, que antes de ir al cacerolazo 'porque esto ya no se aguanta', se daban una vueltita por el banco para llevarse sus morlacos a casita.

Además de todo, se perdieron -aquí el costo de oportunidad- de aprovechar las suculentas y crecientes tasas que fueron ofreciendo los bancos pari passu con el retiro de depósitos. Como vemos en el gráfiquín que cierra esta nota, llegaron a superar el 15% anual.

Con lo cual, muchachos minoristas que, aterrados por la dictadura matrimonial, no renovaron sus documentos a plazo, les dejamos el grafiquín para que calculen cuántos mangos se perdieron de llevar a sus billeteras.

En la alternativa óptima, aprovechando una tasa que llegó al 15%, se trata de 80 millones que nunca verán, ni habrán visto, y a partir de ahora sólo podrán soñar (consideramos esos 3.200 millones que vencieron y no fueron renovados, si hubiesen sido colocados a 60 días a una t.n.a. del 15%).

La moraleja de esto es el doble discurso de los 'referentes' económicos que suelen entrevistar las radios y las televisiones de mayor audiencia: espantaban al chiquitaje pero, a ojos vista, sus consejos a los depositantes mayoristas debían ser muy otros.



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Sub prime for Dummies

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Un buen amigo radical -que aún existen, y que siempre hay que contar con uno- nos mandó este simpático y bien que breve pps (el cual se puede bajar con tan sólo hacer click aquí) que ilustra sobre algunos detalles del orígen de todo este entuerto financiero que tan preocupados nos tiene.

Lo curioso del caso es de dónde viene el material: nada menos que de la escuela de cuadros camperos, la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Plata, sí, allí donde van a estudiar los colegas del inefable y siempre ubicuo Mariano T.

Espero les aproveche y le puedan explicar bien sencillito a la Tía Pocha porqué es que un buen día el centro del centro del capitalismo mundial parece haberse vuelto loco.
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