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Secretos Estadísticos de Otaria (II)

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Seguimos con aquello que habíamos dejado trunco por ahí.

Como otros países, la historia de Otaria había conocido numerosos períodos de alta inflación, inclusive raptos hiperinflacionarios. De donde la evolución de los precios era una materia sensible para todos los Otarios.

Pero más allá de la calidad y la pericia de los Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio, siempre había sucedido que los ciudadanos de Otaria –los Otarios- eran poco afectos a creer en las mediciones del InOdEC. Incluso en tiempos hiperinflacionarios, cuando la variación interanual del IOPC (Indice Opaco de Precios al Consuidor) podía llegar en ciertos meses a, digamos, 196%, los Otarios no le creían al InOdEC. Siempre cuestionaban que esos valores fueran los que efectivamente “la gente” percibía en sus compras.

Siempre, en épocas de aceleración inflacionaria los medios de Otaria llevaban la cuestión al tope de sus preocupaciones. La “sensación térmica” persistía en diferir de los indicadores oficiales. La Opacidad del InOdEC contribuía al descreimiento y al escepticismo.

La cuestión pasó a adquirir una mayor gravedad cuando el superávit de las Finanzas Públicas de Otaria pasaron a depender de ciertos títulos públicos cuyo capital e intereses se iban ajustando en el tiempo según un índice derivado del IOPC.

Allí estalló el Gran Escándalo que durante mucho tiempo proveyó de innumerables portadas a los Diarios Independientes de Otaria, y de chorreras de columnas pletóricas de indignación a sus Periodistas Independientes.

El IOPC primero, y luago toda la información estadística provista por el InOdEC fue puesto en duda y recusado por el emplio espinel de la prensa y la oposición política. La rebelión de los Profesionales y Técnicos de Reconocido Prestigio, sin embargo, alcanzó una virulencia inusitada. Allí fue cuando se formuló la increíble propuesta por la cual viene a cuento este capítulo de los Secretos Estadísticos de Otaria.

Allí fue cuando en una discusión privada, entre el funcionario - oficialista - que - le - conocía - de - antes le inquirió a una persona, Profesional de Reconocido Prestigio y Notoria Postura Progresista, sobre su opinión en torno a la mencionada vulnerabilidad de las Finanzas Públicas de Otaria. Esto es, si de algún modo la ‘razón de estado’ no le parecía un elemento, al menos, atendible a la hora de ‘revisar’ los aspectos metodológicos del IOPC. A lo cual obtuvo como respuesta “bueno… si es el caso, declaren el dafault sobre esa deuda, pero no vulneren mis estadisticas” (énfasis añadido, D.D.).

Creemos que este anecdótico diálogo por sí sólo permitirá a los lectores de estas crónicas extraer las conclusiones del caso, por lo cual omitiremos exponer nuestro parecer. Sólo agregaremos de nuestra parte un breve texto de Oskar Morgenstern, un grosso de aquellos, que sobre la cuestión la tenía clarísima y sabía que la cosa era mucho más profunda:

Un estudio especial de estas estadísticas gubernamentales falsificadas, suprimidas o desfiguradas, es muy necesario y deberían llevarse a cabo. La probablemente deliberada declaración insuficiente o excesiva de las necesidades y recursos en las negociaciones relacionadas con la situación alimenticia internacional, el Plan Marshall, etc., ofrece grandes oportunidades para tales investigaciones, si puede la verdad.

Cuando se implantó el Plan Marshall, una de las primeras figuras europeas encargadas de su administración (cuyo nombre no revelamos), me dijo: “Realizaremos cualquier estadística que creamos nos ayude a sacar a los Estados Unidos tanto dinero como podamos. Las estadísticas que no tengamos, pero que necesitemos para justificar nuestras demandas, las fabricaremos simplemente”. Estas estadísticas “probando” la necesidad de ciertas clases de ayudas se incluirá en los informes históricos del período como verdaderas descripciones económicas de ese tipo. ¡También puede que lleguen a emplearse en el trabajo econométrico!

¡Sin duda nuestro destino en las ciencias y en los negocios, es enfrentarnos con un creciente volumen de números, de los que solamente una pequeña cantidad puede llegar a ser información y ser absorbidos con conocimiento, dejándonos así el sentimiento molesto de que entre los no investigados o descartados podrían estar los datos verdaderamente relevantes!

Artículo completo -largo y denso-: aquí.

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Cumplimos un año


En verdad fue enAgosto la primera vez que pusimos algo acá, pero estrictamente hablando se trataba aún de experimentar con el formato blogger. Así que convencionalmente hemos establecido el 27 de Noviembre como fecha formal de inicio de esta rara actividad de escribir en este blog Datos Duros.


Nos hemos entretenido mucho, nos hemos puesto a machacar números a los que -de no mediar este estimulante intercambio- quizá no les hubiésemos dedicado mayor atención; hemos hecho algunas promesas incumplidas, o acaso postergadas, que "ya alguna vez daremos cuenta"; nos hemos cruzado personalmente con algunos buenos amigos cultivados a través de este raromundo; nos hemos colgado bastante y también hemos tenido rachas de hiperactividad. En fin, nos sentimos muy a gusto formando parte de la tropa de los 'boludos cualesquiera' que tienen un Blog, según la infortunada expresión de José Pablo Feinmann.


Vayan nuestros cálidos saludos a todos los contertulios blogosféricos (no pongo todos los links porque sería interminable y el tiempo es lamentablemente un bien escasísimo en estos momentos): a Pablo Alejandro, nuestro primer comentarista, a Diego F. el segundo y a Don Manolo de morón, quienes inauguraron la ventanita de comments.


Vaya nuestro saludo a Mendieta, al Hermano Lucas, al Ingeniero de Gambier, a Bob Row y a Gerardo Fernández; también a nuestro apreciado Andrés el Viejo, a los Bárbaros (incluído el Barbarito pichón), a tavos y a coek.


Por qué no al ex-anonimo, a Contrdicto de San Telmo y a Astroboy.


También a Artemio aún-esperamos-respuesta-a-la-invitación, a Franco y Patucho, a Avallay, a Cresto y a los Rufianes.


Un especial saludo a Walter Bezuzzo, a los cocineros de LaCooke y a Antares; un agradecimiento a Joe y a Santiago -que nunca nos hicieron un puto comentario pero hicieron bastante por difundirnos-; al Lic. Baleno y a Rafa, a Gladys, a Anyuletta, y a EvaRow, ah, y a Natanael Amenábar y a Fernando, el Nerd Progre.


Todos ellos -y perdón por las omisiones- con quienes compartimos firmemente la vereda en que nos paramos durante la menesunda que vivimos este año (además de algunas otras cuestiones).


Sí que vale la pena citar a Diego Rubinzal que nos promocionó en la prensa gráfica, y a sus coterráneos Lavih y Germán.


Y, citaré a otros, como la amiga Ana C., a Elemaco, Lindahl, al Abuelo y a Tincho, con quienes pese a disentir en cuestiones nodales sobre cómo pensar nuestra Argentina, sus desatinos y sus destinos, no dejan de ser por ello excelentes y estimulantes contertulios a quienes leemos y diseccionamos provechosamente.

Bué, seguramente nos olvidamos de varios, y estaremos atentos a los reproches de rigor. Nada más queríamos hacer un poco de autobombo y recordar que ya pasó todo un año!!!
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¿Derrumbe de precios?

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La semana pasada nos llegó el habitual Boletín del BCRA con información actualizada sobre precios de materias primas, más especificamente el IPMP, Indice de Precios de Materias Primas, que elabora el organismo. Este indice pondera una serie de productos primarios -e insumos industriales- que exporta la Argentina, en función de su peso en el comercio exterior, y refleja de manera ‘sintética’ la evolución de los precios de los exportables. Es un termómetro de la tendencia del flujo de divisas que ingresa al país por la venta al exterior de esos rubros.

Como sabemos, después de treinta años largos de primarización productiva, desindustrialización, y pulverización de la base tecnológica nacional -años durante los cuales campeara a sus anchas por el MECON lo más granado del populismo aislacionista, encarnado en Ministros como Jorge Wehbe, José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Vital Inmóvil Sourrouille, Domingo Cavallo, y Domingo Cavallo bis- nuestro país depende fuertmente de dichos rubros exportables para garantizar el ingreso de divisas que permitan incrementar reservas, pagar importaciones y hacer frente a las erogaciones de la deuda pública nominadas en U$S.

Como cuando vinimos de España, los precios de nuestros exportables primarios, o fuertemente commoditizados, son la variable determinante del grueso del flujo de verdes billetes que ingresan al Banco Central.

Cerrados los ‘mercados de capitales’ primero por todas las asquerosidades -puaj, puaj, cof, cof- realizadas por ‘los Kirchner’, y luego por el descalabro financiero de los países centrales, solo quedarían el ingreso de ‘dólares comerciales’ como fuente genuina de divisas, para eludir el default que presagian economistas de holgada experiencia en el asunto.

Bueno, estuvimos mirando los números en cuestión, y la cosa viene fulera. Veamos.

El último dato, de Octubre, refleja que los precios de las materias primas cayeron un 21%, sólo contra el mes anterior (descenso mensual récord de toda la serie analizada). Y un 35% respecto al exhuberante máximo de toda la serie, registrado en Junio de este año. Se encuentra aún un 2,35% por encima del promedio de 2007, y los pronósticos son, digamos, reservados.

Digamos que los precios de 2007 ya eran desusadamente altos, y de hecho durante ese año comenzó la escalada cósmica originada, según algunos por las posiciones especulativas de diversos fondos que dan vueltas por el mundo y que, en la ocasión, parecían huir de otras inversiones más riesgosas -digamos, subprime? Tóxicas?-, y según otros por el incremento estructural en la demanda mundial de las susodichas mercancías. La posta, como siempre, andará en algún punto intermedio entrambas hipótesis excplicativas (tercera posición, como le decimos acá).

La cuestión es que este -ahora- antipático índice es uno de los ‘termómetros’ de relevancia a la hora de dimensionar la restricción externa que pueda sufrir nuestro íspa para el año que viene (entonces sabremos si las agorerías de Mario, el hermano de Sohn, se harán realidad); esto es, si la retracción de la demanda mundial de nuestros primarios y commodities exportables, sumada al derrumbe de sus precios derivan en la caída del saldo comercial positivo que caracterizó al modelo de tipo de cambio competitivo y superavits gemelos.

En el grafiquín que sigue tenemos la evolución del IPMP desde 1996 hasta Octubre de este año, los promedios anuales, y cómo el último dato va derrapando hacia abajo y cortando los mustios registros anteriores (click sobre la imagen para ampliar).



Como siempre hay tiempo para la esperanza, ponemos también cuán arriba -o debajo- se va situando el dato más reciente con respecto a los promedios de años anteriores (click sobre la imagen para ampliar).




Esto último evidencia que, pese al desbarranco que comenzó a verificarse pasi passu el descalabro financiero de los países serios y previsibles del Norte, aún nos encontramos en una zona de precios muy superiores a los registrados durante os últimos 13 años.

Como todo en estos temas, saber cuál puede ser el piso de este derrumbe cae dentro de la más pura de las especulaciones, aunque sin duda unos cuantos malabaristas cobrarán jugosos honorarios de consultoría por la tentativa de predecir su evolución.
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China y la Soja

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Los chinos andan en un proceso de modificación del estatuto de la tierra. Como fueron legalizando crecientemente diversas instituciones caracteristicas del capitalismo, hasta admitir a redondos burgueses empresarios como miembros dirigentes del PCCh, hace algun tiempo que está en cuestión la propiedad de la tierra. Actualmente una mezcla de propiedad estatal y comunal, donde dominio y posesion van por andariveles generalmente paralelos, estarían por meterle bisturí al último bastión de la China Maoísta.


¿Y qué nos importa eso a nosotros? Bue, podríamos decir que cualquier decisión de política económica estratégica que tomen los Chinos es importante, no sólo para nosotros, sino a esta altura, para el orbe todo.


Los Chinos van por la productividad que satisfaga los niveles de consumo creciente de su emergente 'clase media'. Si a ello le sumamos la retracción de los mercados de exportación que les podría acarrear el desarrollo de la crisis, claro es que apuntalar su mercado interno luce como un contrapeso ineludible para una economía que podría quedar presa de una enorme sobreinversión en medio de un mundo recesivo y proteccionista.


Y es sumamente inquietante imaginar a qué podría conducir una revolución agraria en China. Técnicamente -para los doctrinarios del socialismo- sería una contrarrevolución, puesto que estaría yendo hacia atrás, pero si pensamos que el mundo rural chino jamás conoció el capitalismo como tal, bueno, se trata de una revolución de veras.


Es inquietante porque si dimensionamos lo vertiginoso del crecimiento industrial que logró en veinte años -desvalorizando brutalmente la fuerza de trabajo considerada mundialmente- lo que podría significar la decisión política de transformar el campo, bueno, inquieta.


Seguramente no implique nada bueno para los campesinos chinos, o sí, quien sabe.


Lo que sí se deja entrever es un avance en la búsqueda de crecientes grados de autonomía. China es un subcontinente, vasto, hiperpoblado, pero flaco de recursos naturales estratégicos. Por eso desde hace varios años ya, parten hacia variados rumbos las inversiones estatales en busca de asegurarse el acceso a los mismos. El desembarco de cuantiosas inversiones chinas en Africa es una muestra de ello. Los DDHH y los gobiernos poco respetuosos de las instituciones, por supuesto, les importan un bledo cuando de lo que se trata es de 'comprar' garantías para su abastecimiento.


Entonces, aun cuando la tierra China no le hace ni sombra a las 'grandes llanuras agrícolas', basta proyectar un poco la intensidad de la inversión y expansión de la capacidad productiva que aplicaron en la costa industrial, pero orientada a la tecnificación agropecuaria.


¿Cuánta soja nos seguirán comprando? ¿Y durante cuánto tiempo? O, ¿qué nuevos condicionamientos serán capaces de imponer?


Podría hacerse la hipótesis de que el trastrocamiento del mundo rural sería una caja de Pandora capaz de maximizar las tensiones sociales inherentes a la aceleración civilizatoria emprendida tras la muerte de Mao. Y también profundizar los problemas ambientales que ya son graves, producto de la industrialización.


Seguramente la tierra China difícilmente pueda emular los niveles de productividad y eficiencia de nuestras tierras pampásicas. Pero... reíte de Grobocopatel si estos muchachos de ojos rasgados adoptan la decisión política estratégica de 'reconvertir' su producción agropecuaria, de 'industrializarla'.


Nada de esto seguramente le importará a los muchachos de la Mesa de Desgaste, ni a nuestro amigo personal Mariano T., ellos miran los futuros de Rosario y Chicago de acá a un año; más allá de eso no hay futuro. Por cierto que la holgura de las cuentas fiscales seguirá dependiendo de las cuentas externas, y que estas últimas provean de los dólares necesarios para los pagos de servicios de deuda dependerá de los precios de commodities como la soja, pero... saliendo de la inmediatez queda claro la vulnerabilidad de un desarrollo basado en 'darle de comer al mundo'.


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