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Plan de Obra Pública Progresista

Raúl Degrossi -grosso- nos hizo llegar esta excelente reseña, desde Santa Fé. Sin desperdicio:

Plan de Obra Pública Progresista


A pocos días de iniciada su gestión, el gobernador -junto con su gabinete- convocan a una conferencia de prensa en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Anuncian que llevarán adelante un ambicioso plan de obras públicas por toda la provincia, en base a los requerimientos planteados por la ciudadanía, en asambleas que se realizarán en diferentes localidades.

Tres meses más tarde, se convoca a una nueva conferencia de prensa , para exponer las obras que fueron elegidas por la ciudadanía en las asambleas, dentro del listado de las que le presentó el gobierno. Uno de los ministros las califica como “emblemáticas” y señala que servirán para “la puesta en valor del patrimonio arquitectónico santafesino”. Otro puntualiza la importancia del presupuesto participativo. Se proyecta un power-point indicando los lugares donde estarán emplazadas las obras.

Un mes después, el gobernador y sus ministros vuelven a convocar a los medios, para anunciar el lanzamiento de un concurso internacional de consultores de arquitectura y urbanismo, a los que se les encomendará elaborar los proyectos del plan de obras anunciado.

Pasan tres meses y en nueva conferencia de prensa el gobierno anuncia que han sido contratados en forma directa prestigiosos arquitectos del exterior para desarrollar los proyectos, porque las propuestas recibidas en el concurso “no satisfacen pautas mínimas de integración de las obras a la trama urbana, y expresan anticuados criterios de intervención”.

Luego de dos meses, en otro acto en el Salón Blanco con presencia de los medios, se firma el contrato con los consultores seleccionados para diseñar los proyectos. El gobernador habla de la importancia de las obras que se pondrán en marcha.

Han transcurrido cinco meses desde el último anuncio, y el Salón Blanco se viste de fiesta: son presentadas en un acto público -con presencia del periodismo- las maquetas de las obras a construirse, elaboradas por los consultores seleccionados. El gobernador expresa su satisfacción por la marcha de los trabajos. Las maquetas son dejadas en exhibición permanente en el hall de acceso a Casa de Gobierno.

Dos meses más tarde, el gobierno convoca a rueda de prensa, donde con gran orgullo y algarabía de los funcionarios presentes, se anuncia que los proyectos elaborados han sido premiados en un concurso internacional de maquetas. “Esto proyecta la imagen de Santa Fe al mundo” señala un ministro.

Luego de un mes, el periodismo es convocado nuevamente por el gobierno a conferencia de prensa. Se informa allí que se ha decidido firmar un convenio con la UNL, para que la Facultad de Arquitectura elabore los pliegos licitatorios de las obras a realizarse, en base a los proyectos elaborados por los consultores internacionales contratados.

Tres meses después y en una nueva rueda de prensa, el gobernador y el rector de la UNL rubrican el convenio para que se elaboren los pliegos. Un ministro dice a los periodistas: “es gratificante ver en marcha un plan de obras tan ambicioso”.

Transcurridos cuatro meses, y con la finalidad de garantizar la transparencia de los procedimientos, el gobierno convoca a conferencia de prensa para anunciar la terminación de los pliegos, y la fecha del llamado a licitación pública para contratar la ejecución de las obras.

Después de dos meses, y en un acto en la Casa de Gobierno encabezado por el propio gobernador, se procede a la apertura de los sobres de la licitación convocada para ejecutar las obras. Se destaca la importancia del plan para el desarrollo de la provincia.

Siete meses después de la apertura, y a través de un comunicado de prensa oficial, se hace saber que la licitación ha sido declarada desierta, porque ninguna de las ofertas presentadas satisfizo las expectativas oficiales y los costos son exorbitantes. Se informa que en breve se realizará un nuevo llamado.

Transcurridos seis meses, en conferencia de prensa dos de los ministros del gobierno expresan que la segunda convocatoria a licitación está demorada, porque se han advertido inconsistencias en los proyectos y en los pliegos, que serán reformulados; para lo que se convocará a un nuevo concurso. Las obras además serán fraccionadas “para acelerar su ejecución”, según señala uno de los ministros.

Después de un año, tras sortear algunos inconvenientes y luego del cuarto llamado licitatorio, el gobierno anuncia -en el marco de una conferencia de prensa- cuáles son las empresas a las que les han sido adjudicadas las obras. “Después de todo y considerando las circunstancias, las ofertas presentadas no estaban tan desfasadas” comenta en el acto uno de los ministros. Las propuestas triplican el presupuesto oficial, aunque corresponden a la cuarta parte de las obras originariamente previstas. “Lamentablemente las demoras de la burocracia se pagan caro”, comenta el otro ministro.

Cuatro meses después, en un acto en la Casa de Gobierno con público, medios e invitados especiales, el gobernador firma los contratos para la ejecución de los trabajos. “Esto habla a las claras -señala el mandatario- de una provincia que, pese a los obstáculos, avanza sin detener su marcha”. Los funcionarios asistentes aplauden entusiastas.

Al cabo de tres meses, y con amplia cobertura de los medios gráficos, radiales y televisivos especialmente invitados, el gobernador y todo su gabinete realizan una visita al lugar donde se realizarán las obras, munidos de los correspondientes cascos de seguridad. Con una palada de tierra hecha por el propio primer mandatario, se da inicio simbólicamente a los trabajos. Los funcionarios presentes destacan la importancia del emprendimiento, “que transformará la calidad de vida de los santafesinos”, según señalan.

Transcurrido un año y medio del inicio de los trabajos, los medios de prensa denuncian su completa paralización. Una nota gráfica da cuenta de que, en el lugar de emplazamiento de las obras, no existe ningún tipo de equipo ni maquinarias, y el único signo visible de la realización de una obra pública, es una palada de tierra.

Tras cinco meses de soportar duras críticas, los funcionarios del gobierno convocan a conferencia de prensa para dar su versión de la paralización de los trabajos. “Nos encontramos con inesperados problemas de suelo, y la traza de las obras es inadecuada, porque no se integra a la trama urbana”, señala un ministro. Las obras suspendidas corresponden a la pavimentación de caminos de ripio en la zona de los Bajos Submeridionales.

Tres meses después estallan conflictos sindicales en toda la provincia, ante el reclamo de aumentos salariales por parte de los diferentes sectores de empleados públicos. Las maquetas de las obras son retiradas del hall de la Casa de Gobierno.

Tras diez meses de arduas gestiones del gobierno ante organismos internacionales de crédito, llegan partidas que permiten reiniciar las obras suspendidas. La rotura de un gasoducto y de un cable subterráneo de electricidad por parte de las empresas que ejecutan los trabajos deja sin gas ni luz a media provincia. Los trabajos deben detenerse. “Ahora las prioridades son otras”, señala uno de los ministros.

Cuando la paralización de las obras lleva ya ocho meses, y en medio de las dificultades, el gobierno recibe buenas noticias. En uno de los sitios elegidos para el emplazamiento de los trabajos se produce un sorprendente hallazgo de petróleo. En otro, paleontólogos del CONICET descubren una especie desconocida de dinosaurio. La zona debe ser vallada, y los trabajos suspendidos.

El día anterior a la finalización de su mandato, el gobierno convoca a los medios de prensa al lugar de los trabajos, para la inauguración de un monolito conmemorativo, y el descubrimiento de una placa colocada en el mismo, que lleva a cabo el propio gobernador. En coincidencia con el aniversario de la Reforma Universitaria, la placa descubierta reza: “las ganas que nos quedan, son los ladrillos que nos faltan”.

1 refutaciones - Add Yours

Natalio Ruiz dijo...

Siri

Es un tema eterno. Ejemplos sobran, la cosa es que si se flexibiliza el procedimiento, hay arbitrariedad y corrupción, y si se hace más rígido, se arma una burocracia terrible. Lo que nunca se termina haciendo es la obra. No es cosa de ningún gobierno ni partido en particular, pasa siempre lamentablemente.

Saludos