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Dos modelos tributarios

Hace algún tiempo nos solicitaron una colaboración para una revista, la consigna de la temática era libre, pero "sobre el modelo", como una "composición tema La Vaca", así que nos lo tomamos literalmente en serio y salió este cuentito.

Las 2 Vacas y los 2 Modelos


En los 90’ trabajaba en una oficina, éramos unos cuántos empleados, y estábamos 9 y hasta 10 horas por días en el trabajo. Pasábamos allí casi tanto tiempo –o más- que en el hogar. Bueno, se trataba de que, en todas esas horas pasadas en el trabajo, pudiéramos pasarlo lo más a gusto y sentirnos como en casa. Para eso necesitábamos que, en todo momento, tuviéramos a nuestra inmediata disposición una serie de cosas. Para comprarlas hacíamos la tradicional Vaca. A ver, comprábamos lo que suele haber en cualquier lugar de trabajo, lo básico: yerba, mates y termos; el dispenser con la garrafa de agua, té, café, azúcar y leche en polvo para cuando consumíamos otras infusiones; la cafetera eléctrica, artículos de limpieza para mantener en orden e higiene la mesa en donde iban estas cosas, detergente para lavar las tazas, trapo para limpiar mesa y escritorios; también un día –como en la vaca sobraba dinero- decidimos pedir en un delivery cercano el plato del día para el almuerzo de todos, cosa que se hizo hábito.

Pues bien, todo esto eran gastos comunes, y se solventaban con la Vaca recaudada. Y a pesar de los contratiempos laborales disfrutábamos de tener a nuestra disposición el mate cuando teníamos ganas de tomar, el almuerzo sin tener que –a cada día- andar viendo en qué lugar comprarlo, ni maltratando el estómago con sánguches deplorables. Yo no me bancaba a la secretaria, y el encargado de impresiones estaba peleado a muerte con el Jefe de Compras, pero eso, al fin y al cabo, son habas que se cuecen en todos lados.

Las cosas fueron bien hasta el Día En Que Todo Se Fue A La Mierda (DEQTSFALM). Ese día todo ocurrió junto y de golpe provocando el desconcierto y la ira de todos. El empleado de la empresa distribuidora de los botellones de agua desconectó el dispenser, y se lo llevó junto con todas las garrafas de agua: hacía cinco meses que se le pagaba la mitad de lo que costaba el servicio, de onda nos había ido acreditando el faltante, pero ya no podia seguir proveyendo el servicio casi gratis. La hora del almuerzo vino con otra mala noticia. El delivery no nos iba a traer la comida, ni ése día ni ningún otro, hacía un mes que no le pagábamos. Tampoco ningún delivery de la zona nos iba tomar un pedido si no pagábamos al contado: la voz se había corrido y resulta que teníamos una robusta fama de bicicletear el pago de lo que comprábamos. Para qué seguir… el almacén de la vuelta donde comprábamos yerba y demáses nos había desahuciado de similar manera. Todo mal.

Las discusiones fueron ásperas ¿qué duda cabe? Y la búsqueda de las causas que nos llevaron al DEQTSFALM fueron proveyendo de algunas soluciones a la vez de iluminarnos sobre lo que había sucedido.

El recambio más importante fue el de Lucio por Olivia, el encargado de juntar el dinero mensual y realizar los pagos a los diferentes proveedores de servicios y suministros. A poco las cosas se fueron acomodando. Se fueron saldando las deudas y Olivia, criteriosa e inflexible, definió que todo pago se hiciera al contado, evitando el fiado y la acumulación de deudas. También cambió algunas cosas importantes que antes se habían dado por establecidas. Antes todos poníamos $ 25 por mes para la Vaca. Y claramente eso no alcanzaba, además –fue descubriendo Olivia- habia algunos vivos que se hacían los osos a la hora de pagar, decían “ahí te dejé la plata en la cajita” pero no habían dejado ni minga, o dejaban menos que los $ 25 acordados. Olivia fue cambiando eso. Yo ganaba $800 y un día Olivia me dijo que tenía que poner $ 24. La razón no es que gastábamos menos, sino que desde ahora había que aportar $ 3 por cada $ 100 de sueldo. Entonces Paola, que tenía un sueldo de $ 3.000 –y la muy taimada siempre se escabullía o ponía menos plata, engañando a Lucio- ahora tenía que poner $ 120.

Oivia estableció un sistema contributivo proporcional, nada revolucionario, pero que hacía cumplir, y altamente redistributivo, porque los consumos y servicios que se compraban eran usados por todos los de la oficina, por igual. Así en poco tiempo levantamos los muertos que habían dejado la insolidaridad de algunos y el desmanejo de Lucio. Cambiamos la cafetera eléctrica y compramos un horno microondas. Además del buen almuerzo, los Lunes venían con facturas mañaneras, y para la cena de fin de año, hasta alcanzaba plata para pagar el restaurant donde nos juntamos.

Por cierto el Jefe de Compras se llevaba bastante peor con el encargado de impresiones, y Paola andaba con una cara de culo tremenda. Incluso la quisieron correr a Olivia y poner otro encargado de hacer la Vaca y las compras mensuales, pero una cosa era la organización de la oficina, y otra lo que disponíamos entre todos para nuestro bienestar diario en el trabajo. Yo la re banqué a Olivia, aunque no nos lleváramos muy bien y a veces me molestaba su manera de expresarse, sabía muy bien quién había puesto las cosas en orden y mejorado muy mucho ésas cosas que hacen llevadero y saludable el lugar de trabajo. Sobre todo, no me olvidaba del DEQTSFALM, y cómo, desde Olivia en adelante la Vaca era mucho más grande: ésa diferencia en el tamaño de la Vaca se debía nada menos a que había gente que antes no pagaba, y ahora sí lo hacía.

7 refutaciones:

guido dijo...

Era usté? Una con nombre de insumo de puchero, no?

Alcides Acevedo dijo...

Ahá... "La Cámpora" se supera... muy lindo el cuentito... sobre todo si uno es el que tiene que poner menos guita ¿qué pasa cuando la cosa se invierte?

Con sólo escuchar a Moyano pegando alaridos por ganacias... cuando un camionero gana más que el decano de la Falcultad de Ingeniería (que tiene un doctorado en física hecho en Inglaterra) la cosa se complica.
Piénsenlo, muchos de los "pobrecitos" que se benefician con el humanitarismo trucho K el día que vean 2 mangos juntos se van a dar vuelta... en una de esas hasta se convierten en liberales. Para pensar.

Anónimo dijo...

volvió! en buena hora

uno dijo...

Interesantes los gráficos. De donde son? Me llama la atención, pensaba que estábamos más atrasados en ese teme. Que se distribuye más está claro, pero que paguen más los que más tienen, no lo veo tanto, sin haber bajado el IVA, y actualizando ganancias todos los años. Recién ahora que no se tocó todavía el mínimo no imponible de ganancias veo algo así.

Sirinivasa dijo...

Alcides querido... este blog no es "de La Cámpora", cambie de repertorio hombre.

En lo que coincido es que las remuneraciones de los ingeieros deberian ser mayores.

Besos

profemarcos dijo...

El único Marx coherente!

profemarcos dijo...

Podría ser un buen cuentito acerca del impuesto a las ganancias, hecho para dormir giles... inspirado en el puro egocentrismo de quienes viven en las grandes ciudades. En mi caso trabajo horas de más para poder pagarle a mi hijo sus estudios en una universidad pública (si, pública) a 600 km de casa... eso significa alquiler y comidas (a menos que esperen que se venga a dormir a su cuarto todas la noches) y pago impuesto a "las ganancias" por querer que mi hijo estudie y tenga un futuro, dado que ese caso no es deducible... andá a hacerle el cuentito a otro!!!